Se entretejieron un montón de historias chuecas con el fin de justificar la cancelación de última hora de Carolina Monroy, secretaria general del CEN del PRI, para reunirse con los aspirantes poblanos a la minigubernatura.
La verdad es una: para el CEN del PRI Puebla no es prioridad.
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Ni porque falta casi un mes para que inicie formalmente el proceso electoral la diputada federal hizo a un lado otros pendientes de su agenda, obviamente más importantes que apaciguar las aguas turbias del priísmo poblano y poner orden en la casa para empezar a trabajar en serio: tanto en una unidad que no existe como en la preparación de una elección que podría ser competida.
Y escribimos ‘podría’ porque depende de quién sea el elegido.
O mejor dicho elegida.
Seamos honestos: de los 9 aspirantes, realmente pueden ser un enemigo a vencer dos.
O mejor dicho, uno.
Me explico: ¿se imagina al delegado de la Sedesol, Juan Manuel Vega Rayet, sacándole canas verdes al candidato no oficial –pero seguro- del PAN, Tony Gali debido a que está arrasando en las encuestas de salida por su popularidad y aplomo?, ¿usted puede ver a un Javier López Zavala hablando en inglés en una conferencia cuando viaje al extranjero para atraer al empresariado en calidad de gobernador de Puebla?
Difícilmente.
Otros con buenas tablas, relaciones y trayectoria como los diputados federales Alejandro Armenta Mier y Víctor Manuel Giorgana Jiménez o el delegado Alberto Jiménez Merino no cuentan con la infraestructura suficiente como para aventarse ese trompo a la uña.
No ahora.
Lo mismo ocurre con Senadora Lucero Saldaña, y digan lo que digan, a Juan Carlos Lastiri, con todo y su superpuestazo en la Sedatu o sus relaciones de piquete de ombligo con el CEN y el equipo de Peña Nieto: las encuestas no mienten… y Lastiri no gusta.
Ni acá ni en China.
De candidato no la hace, pues.
En este camino solo hay dos caminos: o Enrique Doger Guerrero o Blanca Alcalá Ruiz.
¿Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?
Ahora, la pregunta realmente importante es quién de los dos podría ser un verdadero adversario para Tony Gali?
Porque una cosa es Gali siendo alcalde, y otra muy distinta es Gali de candidato. Ya lo vimos en acción.
La respuesta es clarísima… lo dicen todas las encuestas que se han mantenido casi inamovibles durante los dos últimos años… también lo dice el sentido común.
Alcalá es el puntero, y lejos, muy lejos, Doger… después, siguen todos los demás.
La tercera pregunta, y aunque usted no lo crea es muy válida dado cómo es la política y sus circunstancias: ¿el PRI poblano realmente quiere ganar la próxima gubernatura?
Porque si es así, Alcalá es la respuesta.
No hay más.
Pero si no es así… está Doger, o todos los demás.
Sincerémonos: en el PRI no hay mucha tela de dónde cortar.
¿O sí?
Entonces ¿para qué tanta junta, reunión secreta, pactos de no agresión, y esperar a que los gurús del CEN le hagan caso al proceso por la gubernatura en Puebla?
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