“Es hora de recuperar Acción Nacional como un bien público, como un instrumento de servicio a la sociedad. Hemos convocado a una rebelión, la rebelión de la conciencia…”
Javier Corral
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Los panistas tenemos una enorme responsabilidad este domingo 16 de agosto: elegir por primera vez en voto directo a nuestras autoridades partidistas a nivel nacional. Las opciones son fiel reflejo de la disyuntiva que tiene la institución frente a sí. La continuidad, en una pendiente de desprestigio y escándalos, pérdida de la confianza ciudadana, debacle electoral y desdibujamiento de la identidad propia; o la opción de volver a las bases esenciales y fundacionales, instrumento en la construcción del Bien Común, escuela de ciudadanía, opción clara y nítida por la democracia como forma de vida y convivencia.
Esta opción quiere que el PAN vuelva a ser un partido fiel a su origen ciudadano. No de clientelas, no de corporaciones, que asume las causas de la sociedad, comprometido con el medio ambiente, que fomenta la transparencia en el ejercicio de los recursos públicos iniciando con la de los recursos propios.
Esta alternativa quiere un PAN que se reencuentre con sus orígenes, que se vuelva a nutrir de lo que Gómez Morín llamó los motivos espirituales. Un PAN que recupere el concepto de persona humana, dotada de inteligencia y voluntad libre para decidir su futuro, no una mercancía de grupos o facciones. La persona humana con su eminente dignidad, con sus derechos y también con sus responsabilidades. Un PAN donde el concepto del bien común vuelva a ser el centro en la toma de decisiones, tanto internas como externas. El bien común que no es la suma de las parcialidades sino lo que nos reúne a todos en el interés nacional, en el interés supremo que es México. Un PAN solidario con los que menos tienen, que en serio enfrente el tema de la desigualdad, sin hipocresías, sin sobreactuaciones.
Y esta opción, ante la circunstancias que hoy se presentan en el Partido -en donde ha tomado el control de la dirigencia nacional y de buena parte de las estatales, un consorcio de intereses políticos y económicos, ajeno a la voluntad de la militancia real, promotor de una afiliación masiva, de prácticas de control y sometimiento indignantes, y de enjuagues inmorales en la búsqueda del poder por el poder- se ha ido convirtiendo, con un empuje sorprendente, en una auténtica rebelión, en la “Rebelión de las bases”.
Es una rebelión contra la comodidad, contra el individualismo atroz en el que algunos han caído; es una rebelión contra la simulación, contra la mentira, contra el abuso; para denunciar el momento complejo y difícil que vive el PAN; para decir que no estamos de acuerdo con lo que pasa en el partido y que además pretendan reelegirse quienes han sido responsables de este deterioro hacia lo peor, quienes han llevado al partido a un desprestigio ante la nación y han llevado a Acción Nacional a un vergonzoso contubernio con el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Es una rebelión que toma del origen del PAN su más profunda vocación, es el espíritu rebelde del que habló Gómez Morín. Solo aquellos que desconocen la historia del PAN, que ignoran el gen que lo nutrió, pueden creer que nuestro llamado es a la violencia. Nuestra rebelión está inspirada en el pensamiento de Gómez Morín, porque fue nuestro fundador quien habló del espíritu rebelde, dijo que nada elevaba mucho más la condición del ser humano que rebelarse frente a lo injusto.
Si en algún estado encuentra su pleno significado de rescate, de recuperación, de reconstitución, de renovación y de cambio la rebelión de las bases es en Puebla, donde mucho tiene que hacer el PAN por sí mismo y también frente a la sociedad.
Porque en Puebla lamentablemente tenemos uno de los gobiernos que más nos prestigian como partido. Desde el gobierno de Puebla se dan lecciones de lo que no es el PAN. En Puebla estamos viviendo un retroceso democrático, somos testigos de cómo se desvanecen varios de los valores fundamentales del régimen democrático: la rendición de cuentas, las libertades políticas, la opinión pública libre –por el control de los medios de comunicación a través del presupuesto público-, el respeto a los derechos humanos, la división de poderes, la autonomía de los partidos políticos, etc.
Debo decir que es en Puebla donde nuestra rebelión encuentra mayor sentido frente a la cargada, la “línea” gubernamental y la intromisión descarada en los asuntos internos del partido. En Puebla es donde nuestra rebelión se llena de todo significado: es una rebelión contra la simulación, la mentira y la injusticia.
Todos sabemos que aquí se signó, en Casa Puebla, el pacto de los grupos y facciones para escoger un intermediario que regulara la disputa por la candidatura a la presidencia de la República. Aquí en Puebla se pretendió suplantar a toda la militancia del país.
Desde Casa Puebla, desde donde se irradia poder y dinero, se manda un mensaje brutal al partido y a la nación: los grupos se ponen de acuerdo, todo está arreglado y repartido; la militancia no cuenta; son los padrones alterados e inflados los que se ponen frente a la mesa de negociación.
Frente a esa imagen absolutamente abrumadora para el futuro del PAN nace el impulso de nuestra participación para decirle a esa casta que se ha enquistado en el partido que la rebelión de las bases no va a permitir que sigan haciendo con el PAN lo que quieren, vamos a recuperar al partido para México.
¡Vamos todos a votar este domingo 16 de agosto y sumémonos a la Rebelión de las Bases!
(Tomado del discurso de Javier Corral Jurado pronunciado en su reciente visita a Puebla, el pasada día viernes 31 de julio)
11 de agosto de 2015
Juan Carlos Espina von Roehrich
Regidor del H. Ayuntamiento de Puebla
@juancespina
Fb /JuanCarlos.Espina.90