Enfáticamente, las capacidades de emprendimiento normalmente se ven afectadas por el apoyo familiar, aunada la desmotivación a un precipicio sin rumbo, ya que la incertidumbre es la variable que afecta a la caída inminente al fracaso. Es por ello que el fracaso a lo desconocido es la desmotivación a la innovación.
De acuerdo a distintos análisis y estudios 8 de cada 10 microempresas que inician en menos de un año cierran, lo que indica que la curva de aprendizaje y recuperación es casi nula en estas empresas que fueron derrotadas.
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En este valle de la muerte no sólo la movilidad económica y el flujo de efectivo esperado pro el mundo cambiante son los factores fundamentales. La verdadera capacidad siempre está en una actitud personal; y además de ello de la preponderante cadena de valor de que la derrota es lo mínimo, la conquista es la suma del primer esfuerzo como recompensa de la decisión.
Actualmente el término de resiliencia está asociado más a un concepto psicológico de comportamiento humano de resistencia al cambio, pero en realidad el concepto original está enfocado a los materiales. De esta forma, su aplicación y efectividad es que todo material sometido a un esfuerzo interno puede o tiene la capacidad de aguantar o romperse, y en el mejor de los casos a recuperarse.
Por esta razón, la mejor forma de tener la capacidad de confianza y ser tenaz está basado en la auto confianza y en consolidar la decisión tomada, y en materia de emprendimiento, casi siempre el inicio es lo que no tiene ni pies ni cabeza, por tanto ahí es donde empieza la verdadera carrera del emprendimiento y el control del verdadero éxito.
Porque el éxito casi siempre se define por acomodar las cartas en beneficio personal para jugar la mejor partida y ganar en el poco tiempo. Situación que con la inmediatez que se vive globalmente se convierte en una herramienta, pero la desdicha de tener éxito rápido por consecuencia es que es “rápido” como el flash de una cámara que aparece y desaparece “rápidamente”. Por tanto, la clave no es ser destello, sino luz para más de una generación que sea el pilar de un modelo familiar de triunfo.
Y para la reflexión es indispensable pensar que no sólo la manufactura, los cambios energéticos y la misma alimentación están cambiando la forma de formarnos y de enfermarnos para hacer de la sociedad una sociedad rápida y de conveniencia.
Así que se debe de tener especial cuidado en que resiliencia se quiere tener, la de aguantar para generar o la del “flash”.
Por ello, lo importante no es tener al alacrán cerca, sino saber ordeñar el veneno para poder encontrar una oportunidad de negocio, porque pisarlo remedia, pero la oportunidad siempre se encuentra en el peor de los bichos.