En sus tiempos de subsecretario en la SCT, cuando se movía en círculos empresariales y cantaba en las reuniones de sus amigos priístas, ¿se habrá imaginado alguna vez que sería alcalde de Puebla?, y todavía más, ¿que se iba a convertir en el proyecto más prometedor del gobernador en turno para heredar su estafeta?
Seguro, no.
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Pero ahora, así es.
El gobernador Rafael Moreno Valle no se equivocó cuando puso su atención en su secretario de Infraestructura para encargarle la misión más importante de su proyecto político en ése momento: que el PAN retuviera la alcaldía de la capital, pero para eso, requería de hacer a un lado y en definitiva a la ultraderecha, sacar de la jugada al todavía alcalde Eduardo Rivera, imponer a su candidato y ganar para sí el municipio.
Por supuesto que su primera opción, su fiel colaborador y pariente, Fernando Manzanilla, había sido elegido. Sin embargo, pese a todo el respaldo de la administración, algo pasó: nunca pudo elevarse en las encuestas.
Eso, más aparte, las desacuerdos en el terreno político, llevaron a Manzanilla al destierro voluntario.
Moreno Valle, finalmente, un estratega, no le costó trabajo relegar a Manzanilla y sus aspiraciones, que ya estaban echadas a andar. Y empezó a buscar entre su equipo. Pablo Rodríguez Regordosa, entonces secretario de Desarrollo Económico, fue una carta más que desechó casi de inmediato: aunque representaba los intereses del Yunque, y a la par había demostrado su lealtad al gobernador, Rodríguez Regordosa jamás pudo ganar su confianza., además de dos factores: llevaba a cuestas la etiqueta de candidato perdedor cuando compitió contra Enrique Doger por la presidencia municipal de Puebla, y tampoco repuntó en las encuestas, las cuales (Ipsos-Bimsa y Parametría), llevaron siempre en el primer sitio al secretario de Infraestructura.
Francisco Rodríguez ‘Franco’, la carta del Yunque fue sólo un buen chiste, mientras que Jorge Aguilar Chedraui estaba muy verde para un encargo tan importante. Además, había otros planes para él, pero se concretarían en el futuro.
Al final ¿cuáles fueron los factores que orillaron a Rafael Moreno Valle a impulsar la candidatura de Gali a la alcaldía?
Sin duda, su buena aceptación en las encuestas y su lealtad a toda prueba.
Muchas son las anécdotas que cuentan cómo Tony llegó a la conclusión de dormir en un camper, junto a los puentes y obras públicas que el gobernador le urgían sacar adelante, atender sus llamadas a su celular a las 4 de mañana, y responder a la preocupación de Moreno Valle en los dos primeros años de su gobierno.
Otro factor, es su tolerancia y su capacidad de resistir el estrés. Pese a las ojeras y su adelgazamiento inusual, Tony soportó una campaña electoral ácida, larga, pesada y muy competida: el rector Enrique Agüera y el PRI empezó con 15 puntos arriba de Gali.
Una vez con la victoria asegurada, Tony Gali supo delimitar muy bien sus alcances, sobre todo, en lo que se refiere a su exposición pública. En pocas palabras, nunca cedió a la tentación y optó por mantenerse por debajo, muy por debajo de la figura del gobernador, al grado de llegar en algunas ocasiones a incurrir al ‘bajo perfil’.
Sin embargo, eso no ha impedido para que vaya formando a nuevos cuadros, fieles a su figura, algo que no pudo concretar Eduardo Rivera, por ejemplo.
Sin embargo, su relación con las organizaciones, partidos políticos, empresarios, maestros, comerciantes, constructores y hasta las iglesias, es cotidiana y ‘en corto’. Igual pasa con los medios de comunicación.
Esta red es la que le ha permitido a su influencia crecer.
Así, su decisión de no robar los reflectores, en vez de diezmar su imagen, lo fortalece, pues le permite no estar demasiado expuesto en los momentos más críticos por los que pasó el gobierno estatal y la propia figura del gobernador.
Es así como llegamos a este momento, en donde a la baraja de Moreno Valle le hacen falta ases cuando intenta echar mano para armar su jugada para ir ampliando el camino a quien se perfila en sucederlo en Casa Puebla.
Para ser sinceros, no hay un candidato viable.
Sólo uno.
Tony Gali.
Bajo estas circunstancias, y con su eslogan “para Puebla quiero más progreso”, el presidente municipal de la capital llega a rendir su Primer Informe.
Ahora sí será imposible mantenerse alejado de las cámaras que seguirán cada paso que dé, de aquí en adelante.