Sí, me dolió la muerte de don Julio Scherer. Sí, hondamente.
No porque lo creyera inmortal. Sino por su trabajo, su valiosa obra periodística al servicio de México.
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Lo imaginaba como un viejo guardián del oficio. Un viejo y sabio lobo que enseñaba el oficio a quien se le acercara. Un custodio celoso y fiel de los valores que son sagrados en el periodismo.
No un santo, desde luego. Una especie de apóstol. Un predicador-practicante-militante del periodismo.
Un hombre único en su tipo en México.
Tuve el gusto de conocerlo de manera breve.
Él desayunaba o comía cada dos o tres meses con el licenciado Guillermo Jiménez Morales, entonces Secretario de Pesca.
Una de esas veces me presentó con él el Secretario. Cruzamos un saludo y me despedí.
Más adelante conocí a su hijo Pedro Scherer, un joven abogado que recién había concluido su carrera. Un amigo común nos invitó a desayunar un par de veces. Pedro me cayó muy bien, me cautivó su agudeza y talento pese a su juventud. Un chamaco avispado y simpático.
Más adelante leí el entonces reciente libro de don Julio, “Estos Años”. Era el año 1995. El libro me encantó. Subrayé, como todos, los conceptos que me parecieron sobresalientes.
Un día llamé a su oficina y le pedí a su secretaria una cita con don Julio. A la semana siguiente me recibió. Era marzo de 1995, hace veinte años.
Llegué una tarde a su despacho. Un sitio pequeño, alfombrado, limpio, agradable, nada de lujos, cómodo, austero; un par de libreros con pocos libros, un escritorio sencillo, un sillón cómodo, un sillón de sala en un costado.
Nos sentamos en el sillón grande. Le agradecía la deferencia al recibirme y le comenté que había acabado de leer su libro y me había gustado mucho.
-Don julio –le dije- si me da unos minutos quiero leerle los conceptos que me impresionaron…
-Adelante don Xavier..
-“El precio de la gratitud se paga con el corazón”.
-“No hay abrigo para la mentira, tarde o temprano manos hábiles la desnudan”
-“Políticos y periodistas son especies que se repelen y se necesitan para vivir. Los políticos trabajan para lo factible entre pugnas subterráneas; los periodistas trabajan para lo deseable hundidos en la realidad. Entre ellos el matrimonio es imposible, pero inevitable el amasiato.”
-“Las ideas guardadas de nada sirven. Cubiertas de moho terminan descompuestas”.
-“La sangre del político no es igual a la sangre del periodista. Corren por venas distintas y alimentan organismos distintos. No hay manera de unir sus torrentes sin envenenarlos.”
-“La información sin pausa es una pasión sin reposo.”
Don Julio me escuchaba con toda atención. Se puso una mano en el mentón y como que leía con sus ojos los labios y mi lectura de un par de tarjetas.
-“En determinadas circunstancias el hombre público ha de acallar sus sentimientos que van más allá de él mismo.”
-La cita que hace usted, don Julio, de don Jaime Torres Bodét: “El tiempo no es un panorama abierto de fronteras imprecisas, sino el espacio angustiosamente breve, que se le ofrece al hombre para convertirse en obra.”
-“Los amigos se hacen amigos a partir de afinidades resistentes a los desengaños, inevitables en toda relación cercana.”
Y terminé:
-Don Julio: sus textos, su libro, es un hermoso elogio militante al periodismo, a las letras, a la ética. Siempre he creído que profesor es quien imparte conocimientos, pero maestro es quien enseña un camino y respalda con su conducta sus enseñanzas. Mi felicitación, mi respeto, mi admiración.
Estiré mi mano para estrechar la suya y miré que tenía los ojos llorosos. Él tenía entonces 69 años.
Me dijo: “ don Xavier, muchas gracias…”
Le acerqué el libro y le pedí que pusiera algunas líneas. “Con mucho gusto..”
Sacó una pluma fuente y escribió lo siguiente:
“Para don Javier Gutiérrez, conmovido por su visita, emocionado por sus palabras, este testimonio de gratitud. Julio Scherer García. Marzo 95. “
Nos dimos un abrazo y me despedí.
Conservo muy vivo en mi memoria ese fugaz encuentro con este hombre grande del periodismo mexicano, uno de mis íconos. Y guardo su autógrafo en el archivo de mis tesoros impresos.