Después de observar ‘la cena de negros’ en que se convirtió la lucha por la presidencia del PRI Estatal y Municipal, ya podemos imaginarnos la rebatinga que se está registrando en la repartición de los sectores, pequeños centros de injerencia en el partido por una sola razón: son vitales en el momento en que los aspirantes a una candidatura necesitan la firma de apoyo para registrarse en el PRI, sin la cual, están fuera de la competencia.
Nada más para calcular su relevancia, recordemos el episodio de cuando el PRI echó atrás las aspiraciones a la gubernatura de Rafael Moreno Valle por no cubrir el requisito de cubrir la totalidad de las firmas de los sectores, y la partida se la ganó Mario Marín. Igual le pasó a Enrique Doger Guerrero, cuando hizo la misma intentona por la gubernatura, proceso interno del que salió victorioso Javier López Zavala.
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Los sectores son, pues, el instrumento de control y filtro del PRI para manejar a su antojo el respaldo a sus candidatos en cara a un proceso electoral.
¿Cómo va hasta ahora la guerra intestina por ocupar estas dirigencias?
Para la CNOP se invitó a Roció García Olmedo, quien hasta el momento no le hizo gracia su nominación. No es para menos. Es un pobre regalo de consolación de quien se perfilaba a la presidencia estatal del PRI, y cuyo currículum y trayectoria es muy superior. Más pareciera una ofensa, una burla: imagínese la poca gloria de un perfil como el de Olmedo para sustituir a Ángel Pacheco Ahuatzin, quien después de llegar por accidente a la diputación, salió para convertirse en el secretario y chofer de Juan de Dios Bravo. La controversia para Olmedo es que si no toma esta postulación, podría quedarse sin anda, como le está pasando a José Luis Márquez, el gallo de Marín para liderar al PRI estatal.
Es tal es descontento de Olmedo y Márquez con su partido, que ambos no asistieron a la última sesión del Consejo Político, en donde Marín saboteó la primera salida a la plaza de Ana Isabel Allende como próxima dirigente.
En el Organismo de Mujeres, que siempre va de mal a en peor, su aún dirigente Laura Zapata Martínez, enfrenta cargo de corrupción en su cuenta pública como exalcaldesa de Tepeyahualco, pero ésa es otra historia. Actualmente se perfila Angélica Salazar Martínez, esposa de Carlos Sánchez Romero, mejor conocido como ‘carlitos’, la carta de Jorge Estefan y Blanca Alcalá que estuvo a punto de llegar a la dirigencia estatal del PRI. Un regalo de consolación, sin duda.
Para el Frente Juvenil Revolucionario había dos tiradores, y decimos había porque lo que no saben aún Luis Tiffaine Álvarez —autor de la ‘jitomateada’ de Tony Gali en la UDLAP— y ‘Lenchito’, o sea, Lorenzo Rivera Nava, hijo del delegado Lorenzo Rivera Sosa, es que les van a dar madruguete: todo se perfila para que sea Guadalupe Vargas Vargas, la hija de Ardelio Vargas Fosado para convertirse en la nueva dirigente. Ya se verá.
En el Movimiento Territorial, se vaticina en el lugar de Alberto Sánchez Barranco la llegada de Lupita Pérez Pasos, encargada de coordinar la fuerza femenina en la campaña de Peña Nieto y a los jóvenes en la campaña de Zavala a la gubernatura.
6 de cada 10 mexicanos reprueba a Peña Nieto
Poca difusión se le dio a una encuesta que pone al presidente Enrique Peña Nieto en un aprieto: encarar la verdad sobre su rating de sus políticas públicas. Resulta que, por lo menos, 6 de cada 10 mexicanos lo reprueban. De acuerdo con una encuesta del Centro de Investigación Pew publicada este 26 de agosto: “un 60% de los mexicanos encuestados desaprobaron el manejo económico de Peña Nieto, es decir, un 14% más que el año pasado…”, “A pesar de la aprobación de las reformas en telecomunicaciones, energética, económica, hacendaria, laboral y energética, el 69% están descontentos con las condiciones del país y sólo 30% están satisfechos. La encuesta —publicada a menos de una semana del Segundo Informe de Gobierno del mandatario— mostró, de hecho, que seis de cada 10 consideran mala la situación en el país, de los cuales el 27% la considera “muy mala”.
“La aprobación de las reformas estructurales no ha impedido que la imagen del presidente Enrique Peña Nieto se deteriore entre los mexicanos, principalmente por su agenda en materia económica, cuyo cambio histórico fue abrir el sector energético a la inversión privada y al capital extranjero”, según lo publicó Animal Político.