Un grupo de trabajadores de las plantaciones de plátano de la zona costeña de Colombia fue masacrado por la policía del Gobierno departamental al haberse declarado en huelga.
La compañía norteamericana denominada en otro tiempo “United Fruit” y de la que la actual “Chiquita Branks” viene a ser causahabiente universal, decidió “resolver un problema de salarios por medio de las ametralladoras del gobierno” provincial.
Más artículos del autor
Las autoridades de la Ciudad de Bogotá se negarían a atender el asunto tratando de que pasara inadvertido y se hundiera en el olvido, pese ello, los rumores crecían día a día poniendo en duda la versión oficial contenida en los partes policiales correspondientes, hasta que, finalmente, un Senador de la República, llamado Jorge Eliecer Gaitán, abordaría el asunto en la tribuna camaral , en sesiones plenarias que habrían tenido verificativo los días 3, 5 y 6 se septiembre del año de 1929.
Gaitán, había estudiado Derecho Penal en Roma con los discípulos más conspicuos de Raffaele Garófalo, considerado el padre de la escuela criminológica de las ciencias penales, y, en consecuencia, abordó su exposición en la tribuna senatorial a la manera de los fiscales italianos forjados en el estudio de las más intrincadas ciencias forenses.
La exposición pública de los acontecimientos, reconstruidos a cabalidad con la pericia forense y la elocuencia retórica de Gaitán , desmentían por completo lo esgrimido como versión oficial por las autoridades policiales de la región de los hechos , y cimbró la vida social y política del país proyectando a Gaitán hacía un escenario de liderazgo que trascendió las fronteras de su país para convertirlo en una de las figuras más trascendentes de la vida política del continente, a grado tal de que, tras su asesinato, el 9 de abril de 1948 se suscitaría el célebre “Bogotazo”, considerado por los historiadores como la primera rebelión popular urbana de América latina.
El reciente deceso de un gran escritor, ha venido acompañado de una constante referencia su relación con el hombre fuerte de Cuba, sin embargo, es la matanza de las bananeras, el “Bogotazo” y la subsiguiente etapa de discordia que le siguió y a la que se le conoce en la historia política colombiana con la significativa denominación de “la época de la violencia”, lo que constituirían el entramado humano del relato referente a “ una estirpe condenada a cien años de y desprovista de una segunda oportunidad en ésta tierra”