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El país andino vive una crisis de inestabilidad presidencial tras una década de presidentes depuestos por el parlamento o que renuncian antes de concluir su periodo
Aspecto del Congreso de Perú
Foto / Congreso de la República del Perú
El Congreso peruano eligió a un nuevo presidente interino después de la vacancia de José Jerí, tras la cual el país quedó sin Poder Ejecutivo por dos días.
El ahora mandatario, José María Balcázar, se enfrenta a una crisis de inestabilidad política, y debe mantener el curso del gobierno hasta julio de 2026.
José María Balcázar es el octavo presidente en la línea sucesoria de los mandatarios peruanos de los últimos 10 años.

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Sólo uno de ellos terminó con su interinato de acuerdo con el tiempo establecido, los demás fueron censurados por el Parlamento o renunciaron al cargo.
Perú comenzó con un periodo prolongado de cambios políticos a partir de 2016, cuando el presidente Ollanta Humala concluyó su periodo de mandato y el candidato por el partido Peruanos Por el Kambio (PPK), Pedro Pablo Kuczynski, fue electo.
Kuczynski, tecnócrata y defensor de la economía enfocada en la inversión extranjera, superó a su contrincante más fuerte, Keiko Fujimori, candidata por el partido Fuerza Popular. A pesar la victoria, el PPK sólo obtuvo participación mínima del Congreso, ante la mayoría absoluta del fujimorismo.

A pesar de la victoria, el partido de Kuczynski sólo obtuvo lugares mínimos en el Parlamento, frente a la mayoría de curules del partido fujimorista, lo que eventualmente, fue un elemento crucial para su renuncia en marzo de 2018.
La dimisión de Kuczynski se dio en un contexto de estancamiento político, debido a la presión y oposición desde el Congreso e investigaciones relacionadas al caso Odebrecht por sobornos recibidos bajo el concepto de “consultorías” a través de la compañía Westfield Capital.
El vicepresidente, Martín Vizcarra, asumió el mandato contemplado para culminar en julio de 2021.
Vizcarra también fue señalado por corrupción durante su cargo como gobernador regional del Moquegua, relativo al caso Odebrecht.
Debido a lo anterior, el Congreso de Perú lo sometió a juicio político y le destituyó por incapacidad moral permanente el 10 de noviembre de 2020.
Manuel Arturo Merino de Lama, el jefe del Congreso, quien asumió el Poder Ejecutivo, se mantuvo cinco días en el poder y renunció tras violentas protestas por el desplazo de Vizcarra, que dejaron un saldo de dos muertos.
Después del episodio de violencia, el Parlamento eligió a Francisco Sagasti, centrista del Partido Morado peruano, como presidente transitorio.
Sagasti fue el único presidente en los últimos 10 años en culminar con el periodo de tiempo asignado a su mandato.
Tras el periodo de transición presidido por Sagasti, y con nuevas votaciones en 2021 en el país, el candidato emanado del partido Perú Libre, Pedro Castillo, logró posicionarse vencedor en la segunda vuelta de las elecciones contra Keiko Fujimori.
Castillo, maestro rural, empresario y sindicalista, representó un cambio en la corriente política peruana, pero también fue una figura polémica.
Su elección pasó por turbulencias, primeramente, por el conteo de votos para determinar la victoria, puesto que el proceso demoró un mes para revelar que ganó por ligero margen (50.126 % de los sufragios).
Los principales objetivos de Pedro Castillo en el mandato fueron la reforma agraria en el país, la mejora de las condiciones laborales y la educación.
Sin embargo, las diferencias entre el Ejecutivo peruano y sus compañeros de partido se hicieron ver.
Entre la crisis causada por la pandemia de covid-19 y la obstaculización dentro del Congreso, Pedro Castillo intentó disolver el Parlamento para gobernar mediante decretos.
La asamblea peruana reaccionó y acuso al presidente de “autogolpe de estado”, por lo que se le sometió a juicio político y se le destituyó por incapacidad moral permanente, tras 16 meses en el poder, entre protestas y crítica internacional.
La vicepresidenta, Dina Boluarte asumió las funciones presidenciales el 22 de diciembre de 2022.

Su periodo tuvo como objetivo la restitución económica después de la pandemia de covid, pero su mandato se vio empañado por escándalos de enriquecimiento ilícito, reclamos populares por el crecimiento del crimen organizado y la brutalidad policial al reprimir las protestas en su contra.
El Parlamento de Perú organizó un juicio exprés contra Dina Boluarte y declaró su vacancia tras catalogarla bajo incapacidad moral permanente, con 118 votos en favor de la moción de remoción, la primera presidenta de Perú abandonó el cargo en octubre de 2025.
Su sucesor, José Jerí, heredó la crisis de seguridad en el país, que intentó mantener a raya con medidas como toques de queda y operaciones policiales.
Su mandato llegó a su fin cuatro meses después, cuando el Congreso decidió su vacancia, producto de escándalos de corrupción empresarial-estatal y la contratación de mujeres jóvenes en la nómina estatal tras visitas personales en la residencia presidencial.
Previo a la elección del más reciente presidente interino, José María Balcázar, el jefe del Congreso, Fernando Rospigliosi, manifestó su preocupación por la situación, y a pesar de que fue el interino encargado de conducir la elección parlamentaria que eligió a Balcázar, se deslindó de la posibilidad de llevar el blasón presidencial.
Rospigliosi criticó la inestabilidad que provoca el vacío de poder y los cambios de presidente constantes y la “torpeza” parlamentaria por destituir al presidente sin tener candidatos viables para el cargo.
José María Balcázar se enfrenta no solo al horizonte político peruano, también tiene tras de sí polémicas en materia de corrupción y sus declaraciones sobre el matrimonio y relaciones sexuales con menores. (MIG)
Con información de Infobae, DW, ABC News Mundo y AFP