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Cultura
Nueva propuesta sitúa la fundación mítica de Tenochtitlan en diciembre
Libro revela que Tenochtitlan nace bajo el solsticio de invierno
Foto: INAH
El arqueoastrónomo Ismael Arturo Montero García plantea que la fundación mítica de México-Tenochtitlan pudo coincidir con el solsticio de invierno. En su reciente libro Entre el cielo y el lago: La fundación de México-Tenochtitlan, el investigador propone una lectura basada en astronomía, cosmovisión y urbanismo mexica para reinterpretar el origen de la capital del imperio mexica.
El autor, colaborador en proyectos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sostiene que los registros astronómicos relacionados con el Templo Mayor indican una posible consagración ritual del centro ceremonial durante la veintena mexica de Panquetzaliztli, cuando los antiguos habitantes veneraban a Huitzilopochtli. Esa fecha coincide con el solsticio de invierno y el nacimiento simbólico del dios solar y de la guerra.
A partir de fuentes históricas como el Teocalli de la Guerra Sagrada, Montero sitúa el año 1325 como referencia para el surgimiento de Tenochtitlan. Explica que al principio el asentamiento llevó el nombre de Cuauhmixtitlan, y más tarde adquirió el de Tenochtitlan, “el lugar del tunal sobre la piedra”. Desde entonces, la ciudad creció sobre el lago mediante técnicas de expansión artificial.
La investigación presenta al Templo Mayor no solo como centro ceremonial, sino también como un observatorio solar de alta precisión, capaz de registrar alineaciones con fenómenos astronómicos clave. Una de estas alineaciones, indica el autor, coincide con el eje de simetría de la pirámide principal y con el trazo del actual Centro Histórico de la Ciudad de México.
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El libro argumenta que, más allá de una fecha histórica concreta, la fundación mexica debe entenderse como un acto simbólico ligado al orden del cosmos. En lugar de marcar un inicio cronológico, el ritual de consagración servía para legitimar el origen sagrado del pueblo mexica y proyectar su destino imperial.
El planteamiento también destaca la división del calendario en ciclos de 73 días a partir del solsticio, lo que refuerza la hipótesis sobre la alineación astronómica en la planeación urbana. Montero sostiene que esta medición no fue casual, sino parte integral del diseño espiritual y político de la ciudad.
A 700 años del nacimiento de Tenochtitlan, la obra ofrece una lectura que cruza arqueología, astronomía y mito para proponer que el acto fundacional se pensó como reflejo del orden celeste. La hipótesis suma elementos técnicos y culturales, y reaviva el interés por comprender cómo los antiguos mexicanos vincularon el tiempo, el espacio y lo sagrado.
Entre el cielo y el lago se suma a los esfuerzos por revisar la historia de México-Tenochtitlan desde enfoques multidisciplinarios. La publicación está disponible a través de la Universidad del Tepeyac. (LV)
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