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Hilario Gregorio Pinzón, tesoro de Tochimilco que vivirá eternamente

Rescató danzas, impulsó el bordado artesanal, conectó a migrantes con sus familias y dejó un legado imborrable en su comunidad

Hilario Gregorio Pinzón, tesoro de Tochimilco que vivirá eternamente

Foto: Secretaría de Cultura

Hilario Gregorio Pinzón Flores, nacido el 28 de febrero de 1949 en La Magdalena Yancuitlalpan, la comunidad más cercana al cráter del volcán Popocatépetl, dedicó su vida a preservar y promover las tradiciones de su tierra. Este tesoro cultural falleció el pasado 26 de enero a los 76 años, dejando un profundo legado en su natal Tochimilco.

En una entrevista para la Secretaría de Cultura en 2021, don Hilario relató cómo desde niño le cautivaron las danzas tradicionales de su comunidad. “Desde chico me gustó mucho la cultura, entonces rescaté algunas danzas que estaban perdidas y por eso entré a trabajar como coordinador de la fiesta de Atlixco”, compartió. Su dedicación le valió el reconocimiento como “Tesoro Humano Vivo” en enero de 2022.

Don Hilario fue clave en la recuperación de la danza “Trenza de Palo”, una tradición en la que las mujeres tejen listones alrededor de un palo central. En 2003, la iglesia local le encomendó la tarea de revivir esta práctica, que llevaba años sin realizarse. “Las señoras que bailaban antes nos enseñaron los pasos, y Cultura Popular nos proporcionó los trajes”, recordó.

Además, logró rescatar la “Contra Danza” y la “Yancuitlalpeña”, esta última cantada en náhuatl. Como coordinador de la fiesta de Atlixco, recorrió diversas regiones del estado para promover las danzas tradicionales. Para él, la danza no solo era un acto cultural, sino también una expresión espiritual: “Alaban a Dios por medio de la danza, y eso me motivó a seguir apoyándola hasta mis últimos años”, expresó.

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Otro de los legados de don Hilario fue la promoción del bordado tradicional. En 1973, llevó una blusa bordada al Atlixcáyotl, entonces celebrado en el parque del Ahuehuete en Atlixco. Allí, alguien le sugirió llevar las prendas a la Ciudad de México para darlas a conocer. Desde entonces, el bordado de La Magdalena Yancuitlalpan ganó reconocimiento.

Pieza fundamental para comunicar a los migrantes con sus familias

Don Hilario no solo fue un guardián de las tradiciones; también fue pionero en llevar comunicación a su pueblo. En 1992, instaló las primeras cabinas telefónicas en La Magdalena Yancuitlalpan, ayudando a los migrantes en Estados Unidos a mantenerse en contacto con sus familias. Además, fue peluquero de varias generaciones, cautivando a sus clientes con historias y anécdotas mientras les cortaba el cabello.

Para don Hilario, preservar las raíces culturales era una misión de vida: “Cuando yo ya no esté, que quede el náhuatl y nuestras tradiciones”, pidió en su momento. Su labor como promotor cultural fue reconocida por la Secretaría de Cultura del Estado de Puebla y el Programa de Apoyos a Instituciones Estatales de Cultura 2021 del Gobierno de México.

El pasado domingo 26 de enero, la comunidad de La Magdalena Yancuitlalpan le dio el último adiós en su iglesia local. Rodeado de quienes lo conocieron y apreciaron, Hilario Gregorio Pinzón Flores descansa ahora a los pies del volcán Popocatépetl, dejando un legado que perdurará en el corazón de Tochimilco.(JM)

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