El gobierno de Joe Biden dio a conocer que trasladará a la Corte Suprema de Estados Unidos su impugnación para detener una ley de Texas que, desde septiembre, prohíbe los abortos una vez detectada actividad cardiaca, sin importar si son producto de violación o incesto.

Anthony Coley, portavoz del Departamento de Justicia, declaró que el gobierno federal pedirá a la Corte Suprema que revoque esa decisión, luego de que un tribunal de apelaciones dejó en vigor la ley conocida como Proyecto de Ley 8 del Senado, diseñada por el Partido Republicano.

Esta ley prohíbe los abortos una vez que se detecta actividad cardiaca, generalmente alrededor de seis semanas, el cual es poco tiempo antes de que una mujer note que está embarazada y tampoco aplica para los casos de violación o incesto.

El pasado jueves, la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito de EU, extendió una orden que permite a la ley de Texas permanecer en vigor. Es la tercera vez que la corte de apelaciones, de tendencia conservadora, se pone del lado de Texas y deja que las restricciones se mantengan.

La Secretaría de Justicia de Texas calificó la decisión como un “testimonio de que estamos en el lado correcto de la ley y de la vida”.

La ley de Texas es el freno más grande del país al aborto en casi 50 años. En 1992 la Corte Suprema impidió a los estados prohibir el aborto antes de que el feto puede sobrevivir fuera del útero, alrededor de las 24 semanas de embarazo.