En el último día de campaña aspirantes a la rectoría de la BUAP comparecieron ante el Consejo Universitario, donde chocaron sus propuestas sobre modelos de enseñanza tras la pandemia, apoyos a la comunidad escolar, estímulos a trabajadores y defender la autonomía universitaria, así como respeto y coordinación con el gobierno de Puebla.

En sesión extraordinaria los representantes universitarios apapacharon a la candidata Lilia Cedillo Ramírez, mientras que cuestionaron a Guadalupe Grajales y Porras y pusieron en duda la viabilidad de las propuestas de Ricardo Paredes Solorio.

Aunque las dos candidatas presentaron sus propuestas, Paredes Solorio utilizó su tiempo para descalificar a la actual administración, de la que dijo “tiene una candidata oficial”, sin decir algún nombre en particular.

Cuentas claras al gobierno: Cedillo

Lilia Cedillo Ramírez señaló que, en caso de ser rectora, tendrá una relación de respeto con el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, pero con un enfoque en defensa de la autonomía de la institución.

La ex directora del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP ofreció transparencia en la aplicación de recursos y la rendición de cuentas.

“Quiero mostrarme abierta hacia una relación en el gobierno del estado, respetuosa, donde estemos dispuestos a dar cuentas pulcras e impecables de todos los recursos que nos sean asignados, pero también de los productos que estamos generando y en ese sentido hablamos de la cobertura de educación, la calidad de nuestros y su compromiso social”, dijo.

La relación entre la BUAP y el gobierno del estado, comentó, deberá estar basada en el respeto mutuo “sin menospreciar la autonomía”, que se entiende como la capacidad de autogobierno.

“Será una relación de respeto mutuo, sin menospreciar la autonomía, que nosotros entendemos como esa capacidad de auto gobernanza, de decidir qué rumbo vamos a tomar, sin el menoscabo de los objetivos principales que tenemos como institución”, señaló.

La ex vicerrectora de Extensión y Difusión de la Cultura manifestó su apoyo a las y los trabajadores, ofreció acompañamiento a estudiantes para evitar el abandono escolar, además de mejoras para las clases en la nueva normalidad: presencial y en casa.

De sus propuestas, destacó condonar inscripciones y todo tipo de cuotas institucionales hasta la titulación a estudiantes que hayan perdido a sus padres por covid-19.

Además, propuso reservar un porcentaje del primer ingreso en los complejos regionales a la población de alta marginación y la originaria de localidades indígenas

Entre sus proyectos, destacó el impulso del programa maestro asistente, que es una medida que busca reducir la carga laboral al personal académico y fortalecer en alumnos de posgrados la experiencia en docencia, en caso de que elijan este camino laboral, así como crear un estímulo económico para personal administrativo.

Grajales denuncia obstáculos

En su intervención Guadalupe Grajales y Porras denunció que, con el pretexto de la pandemia, se limitó su derecho a la información y al libre intercambio de ideas entre universitarios, pues no pudo presentarse con ellos de manera virtual.

Aún con diversos obstáculos, aclaró que su programa se pudo enriquecer con observaciones de la comunidad universitaria y confirmar que es necesario emprender inmediatamente la democratización de las relaciones académicas y políticas existentes.

En el regreso a clases, comentó que su propuesta es que no se aplique un semáforo para toda la universidad, sino que cada unidad académica y cada sección se atengan a las medidas generales de prevención del contagio por el virus SARS-Cov-2.

“En los trámites administrativos los estudiantes encuentran verdaderos cuellos de botella en el servicio prestado por la Dirección de Administración Escolar en relación con la inscripción en las materias, en la titulación, en la administración de los planes de estudios”, dijo la candidata, al comprometerse a solucionar estos problemas.

Planteó además una serie de beneficios a la clase trabajadora, por ejemplo, que se transparenten las convocatorias para obtener definitividades y promociones, asignación de materias que correspondan al perfil del docente, flexibilización en los horarios de clase, eliminar las prácticas coercitivas que condicionan su carga académica, fomentar sus publicaciones, entre otras.

En los cuestionamientos, los consejeros y directivos Fernando Utrera Quintana, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, además de Ángel Xolocotzi Yáñez, de la Facultad de Filosofía y Letras, le recriminaron sus posturas públicas contra en el proceso electoral.

Para responder, la ex secretaria general acusó trabas a su campaña y aprovechó para dar más propuestas, como revisar a fondo, para no dejar impunes, los casos de acoso y hostigamiento sexual dentro de la universidad.

Más confrontación, menos propuestas

Ricardo Paredes Solorio utilizó su intervención ante el Consejo Universitario para denunciar una supuesta agresión física y robo de su celular en un evento de 2017, frente a las presuntas omisiones del actual secretario General, José Carlos Bernal Suárez.

En respuesta, el secretario lo refutó y condenó que no hubiera presentado una denuncia formal sobre los hechos.

Ricardo Paredes Solorio inició su discurso señalando que hubo fraude en la pasada contienda, en la que perdió por primera vez.

Defendió que su proyecto no es la continuidad rectoral, sino el cambio, además de las modificaciones a los modelos de educación con la nueva normalidad por la pandemia de covid-19.

Asimismo, consideró que “los conflictos con el gobierno de Puebla” se deben terminar y mejorar la relación.

Se limitó a presentar algunas propuestas, como mejorar la eficiencia administrativa, impulsar globalmente a la BUAP, modificar las técnicas de enseñanza, código braille en los espacios públicos, vinculación, transparencia presupuestal y aumentar la participación de los universitarios.

Algunos consejeros cuestionaron cómo concretar sus propuestas y las calificaron de inviables, entre ellos Gabriel Pérez Galmiche, director del Complejo Regional Mixteca.