En el primer día de regreso a clases, comerciantes cerca de centros escolares no reportaron un aumento en sus ventas, según un sondeo realizado por este medio.

Alejandra Corona Cajica se dedica a vender tamales a un costado de la Universidad del Golfo de México y comentó que las ventas, al menos durante las primeras horas del día, no tuvieron ningún cambio.

Explicó que las ventas están “muy flojas”. Normalmente llega a las 8:30 de la mañana para tener más oportunidades pero no siempre resulta y debe regresar a su casa con sus productos.

Micaela Zúñiga, que también vende tamales, cerca del preescolar Manuel Paz y Puente, mencionó que las ventas estuvieron igual respecto a días anteriores; el regreso a clases no tuvo ningún impacto.

Añadió que desde el inicio de la pandemia registra una disminución en sus ingresos y desde ese entonces no se ha podido recuperar; todo se mantiene igual, con pocas ganancias.

Por separado, David Martínez, comerciante de jugos en el centro de la ciudad de Puebla dijo que únicamente observó más tránsito de vehículos y como los estudiantes llegaban con sus padres, pero esto no representó alza en sus ingresos.

Declaró que antes del inicio de la pandemia vendía, como mínimo, 40 vasos de jugo, pero con la disminución de actividades únicamente logra vender entre 20 y 25 en un día en un horario de trabajo de 7 de la mañana a las 12.

Por separado, Sara Apanco, quien tiene una tienda a un costado del Bachillerato José María Lafragua, comentó que desde las 8:00 de la mañana y hasta las 9:30 únicamente atendió a un cliente, por lo tanto, el regreso a clases no representó, hasta ese momento, un beneficio a su economía.

Con deseos de regresas a clases, pero con miedo

Familiares de estudiantes que regresaron a clases presenciales mostraron felicidad por el nuevo ciclo escolar, pero también expresaron su temor de contagiarse en el transporte público o incluso en la calle pues no se respeta la sana distancia y algunas personas no usan cubrebocas.

En entrevista, Dulce María Aranzu Pérez, expresó que al ser el primer día de clases llevó a su hijo en el transporte público pero no tuvo tarifa preferencial, no se respetó la sana distancia y no todos los usuarios usaban cubrebocas.

Por separado, Polette Ruiz, afirmó que siente incertidumbre, pero tampoco pueden detener la vida de los niños, quienes requieren interacción con otros menores y por ello decidió llevarlo a la escuela con un previo aprendizaje sobre las medidas sanitarias.

A su vez, Soledad Pérez, abuela de una menor, comentó que estaba muy feliz de que su nieta regresara a la escuela porque con las actividades a distancia los niños no salieron y prácticamente no tuvieron interacción con otros, situación que les afecta en su ánimo.