El chile en nogada es uno de los platillos más representativos de la gastronomía poblana y por los ingredientes que se requieren para su elaboración solo puede disfrutarse durante el verano, lo que lo convierte en una de las principales atracciones turísticas durante el periodo vacacional.

Este alimento es para los poblanos toda una tradición de temporada que inició en la ciudad de Puebla desde hace más de 200 años y aunque su origen tiene distintas versiones la más difundida señala que fue una creación de las monjas Agustinas Recoletas del convento de Santa Mónica, para celebrar la independencia de México durante el mes de septiembre y el santo de Agustín de Iturbide en agosto.

El platillo en sí mismo se ha visto como un símbolo de la lucha mexicana, es por esto que se presenta en la mesa con los colores de la bandera de México, verde, blanco y rojo, todo esto para inmortalizar al país con los ingredientes originarios del estado, de bocado en bocado.

Por el significado histórico es que este platillo se ha convertido en algo sagrado para los poblanos y en más de una ocasión se ha tratado de preservar y heredar de generación en generación la receta original.

El chile en nogada fue preparado por las monjas, pero adornado con los colores de la bandera, debido a que, durante esta época, la iglesia y la política se vieron estrechamente ligadas al utilizar la imagen de la Virgen de Guadalupe (la única virgen indígena) como estandarte para movilizar a los campesinos y creyentes para ir a la lucha en contra de la corona española que dominó el país durante 300 años, de acuerdo con historiadores de la UNAM como Sergio Francisco Rosas y María Eugenia García.

Los ingredientes que hacen posible esta tradición

Los ingredientes para preparar este platillo también tienen raíces 100 por ciento poblanas ya que cada uno de ellos se produce en distintos municipios del estado:

El chile poblano se cosecha en San Martin Texmelucan, la nuez de castilla llega a su punto entre los meses de agosto y septiembre en el municipio de San Andrés Calpan, la manzana panochera y los duraznos priscos, también llamados criollos que se cultivan en la zona centro del estado, en municipios como Cholula, Huejotzingo y Calpan.

Los pueblos que se ubican en las faldas del volcán Popocatépetl se han convertido en grandes productores de estos ingredientes, como la ciruela, la pera lechera y la granada que adorna el platillo junto con el toque final, una ramita de perejil, que se cosecha en los campos poblanos.

Al final este alimento preserva lo mejor de dos culturas, toda vez, que incluye ingredientes mexicanos y otros que fueron traídos de España durante la época colonial.

Otra versión del origen del chile en nogada

El arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, quien hasta el año 2019 fue coordinador de arqueología en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) expuso que el chile en nogada no encontró su origen gracias a la Independencia, y aseguró que hasta antes de este momento histórico, el alimento se servía como postre.

Por lo que aseguró que la leyenda que indica que el chile se creó para celebrar a Agustín de Iturbide, el primer emperador de México, es falsa.

En su lugar, explicó que este platillo tiene su origen en el Virreinato de la Nueva España, pues los primeros pobladores traían consigo una amplía tradición repostera que explotaron con la diversidad culinaria de México.  

Otras variantes del chile en nogada

La imaginación de los ciudadanos es infinita y con ello se han generado comidas y postres que se basan en el tradicional platillo, lo que incluso ha causado la indignación de aquellos que cuidan celosamente que esta receta se respete.

Por tal motivo la creatividad mexicana nos ha dejado platillos como:

Nieve de chile en nogada

Paletas en nogada

Cemita de chile en nogada

Chile en nogada Rosa

Chilaquiles en nogada

El chile en nogada más grande de México

En el año 2010 se elaboró el chile en nogada más grande de México con una medida de 3 metros de largo, 35 cm de alto y 1.20 de ancho con un peso total de 400 kilos.

Fue elaborado con 2 mil chiles poblanos, 40 kilos de carne molida de res, 40 de carne molida de cerdo y la nuez de castilla, almendras, jitomates, leche para la nogada, pasas, granada y otras especies de la región.

Este récord tuvo una inversión de 130 mil pesos y se realizó en el cerro de San Miguel de Atlixco.