Instaurados en Liguilla todo es posible, o al menos así rezan los comentarios de muchos analistas de futbol mexicano que en algunas ocasiones han acertado. Hoy, con las semifinales del torneo Guard1anes 2021 tocando la puerta, podemos decir que algunas de las historias del balompié pueden volver a repetirse sólo con ajustes en sus desenlaces: prueba de ello, la semifinal entre Puebla y Santos que ya vivimos cuando el siglo XXI recién comenzaba a tomar forma.

En este torneo, las escuadras poblana y lagunera llegaron a la última instancia no sin antes cruzarse en la última fecha del torneo regular, donde ambos buscaban asegurar el tercer lugar general para evitar jugar la reclasificación. Día y hora llegaron y el Estadio TSM Corona fue testigo de un insípido empate a 0 que catapultó a la franja a la Liguilla directa y a los Guerreros los obligó a jugar una jornada más: lo ganaron.

Hoy el destino, la vida y los resultados obtenidos hicieron que ambos clubes volvieran a confrontarse para aspirar a una final, tal como ocurrió hace ya 20 años cuando Santos tenía un estadio más modesto y el Cuauhtémoc lucía sólo rampas sur y norte como parte de su atractivo. Repasemos un poco lo que ocurrió entonces para entender el porqué de esta gran rivalidad.

Un poco de historia….

Transcurría el Verano 2001 y Puebla accedió a Liguilla tras despachar en repechaje al Atlas con marcadores de 2-1 en el Estadio Jalisco y de empate a 3 en el estadio dos veces mundialista, lo que le dio la oportunidad de enfrentar en cuartos de final a unos Tigres que eran dirigidos por Ricardo Ferretti; aquel encuentro finalizó 5-3 con marcador global favorable a los camoteros.

Llegados a semifinales, Puebla recibió a los de Torreón en un Día de las Madres donde no sólo llovió fuerte por la Colonia Maravillas, sino que también la cancha se inundó de goles con actuaciones más que destacadas de Alberto García Aspe (por el Puebla) y de Jared Borgetti (Santos). Al dar las 8 de la noche, el entonces silbante Eduardo Brizio dio la orden de arrancar con el juego que pronosticaba una victoria a modo para la Franja, pues Pablo Caballero y Claudinho adelantaron a su causa con goles antes del minuto 5.

La sonrisa poblana se esfumó de a poco gracias a la igualada que consiguió Jared Borgetti con dos tantos antes del minuto 25, además del gol de la remontada por cortesía de Héctor Altamirano al 37’; entonces sí, la cosa se puso seria.

Claudinho marcaría el empate ya en la segunda mitad y Alberto García Aspe volvería a darle la vuelta al marcador por la vía penal, para poner el 4-3 a favor. No es chiste, la cosa no se quedaría allí debido a que dos minutos después aparecería nuevamente Borgetti para igualar el encuentro y Aspe desatara la locura en el Cuauhtémoc tras anotar el del triunfo a minutos del final, por lo que se llevaban la ventaja al juego de vuelta.

La situación en Torreón se complicó más de lo debido, pues antes del descanso el marcador se encontraba 2-1 favorable a los de casa, cartones que resultaron definitivos y que ponían el global 6-6. Por posición en la tabla, Santos pasó a la final y fue a la postre campeón tras imponerse ante Pachuca por 4-3 global, lo que les brindó su segundo título de liga.

En efecto, la historia puede ser distinta gracias a que son los camoteros quienes tienen ahora la ventaja de pasar por tabla general en caso de que se suscite otro empate y que no influyan los goles de visitante.

Puebla no jugaba una semifinal desde el 2009, cuando cayó ante Pumas en el Clausura 2009 de último minuto. Ahora, tras 12 años de no pararse en esta instancia, enfrentará a un Santos que ha sido el auténtico dolor de cabeza para los de la Franja debido a que tiene una hegemonía de 16 partidos consecutivos sin perder ante ellos.

Dicen también que entre más grande sea una racha, mayores son las probabilidades de romperse. ¿Será?

Foto: Agencia Enfoque