La ley vigente no permite alterar la plancha del zócalo, retirar lajas, ni cambiar las lámparas, recordó el arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, asesor cultural del Museo de la UPAEP.

El especialista dijo que sólo es posible adecuar espejos de agua, pero no es recomendable.

Señaló que las lajas son parte del patrimonio cultural de la ciudad y que surgieron de las canteras del cerro de Loreto.

El miércoles pasado, el gobernador Luis Miguel Barbosa anunció que solicitaría al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informar sobre el destino de lajas que quitaron para la anunciada remodelación del zócalo de Puebla, obra coordinada por la SEDATU y el Ayuntamiento de Puebla.

Merlo Juárez puntualizó que “las lajas ( del zócalo)  no se pueden quitar. Ya quitaron las que estaba en las calles, para el famoso adocreto que no sirve para nada en la temporada de lluvias. Las lajas (en ese momento) desaparecieron”, comentó.

Recordó que la Ley Federal de Monumentos, cuya observancia es inspeccionada por el INAH, prohíbe abusos de las autoridades en las intervenciones en sitios históricos.

Sobre los postes de las luminarias, llamadas “dragones” y “monjes”, Merlo Juárez indicó que llegaron a la capital en el siglo XIX desde Monterrey para adornar plazas en Puebla y la Ciudad de México, por lo que son únicos .

“No se puede alterar nada de eso; pueden meterle más bombillas para reforzarlas, pero no otras”, afirmó.

Sobre los espejos de agua, relató que estuvieron en el zócalo pero no fueron funcionales porque como no se cambiaba el agua, daban mala imagen. “Si hacen algo y no hay mantenimiento ¿para qué se hace?”

De acuerdo con el proyecto de remodelación del zócalo, a cargo de la SEDATU, hay documentación de que en el siglo XIX había dos espejos de agua.

Falta socializar el proyecto

El arqueólogo Merlo Juárez señaló que hace falta socializar el proyecto de remodelar el zócalo y transparentar los permisos de la obra.

De momento, conoce que los trabajos de intervención no se han realizado porque el proyecto no está aún autorizado ni por el INAH, ni las autoridades estatales.

También dijo que todas las irregularidades que se han exhibido podrían frenar las obras y dejar todo como está.

Pide respeto al patrimonio

A propósito de los 490 años de la fundación de Puebla, Eduardo Merlo Juárez, también ex colaborador del INAH en Puebla, demandó  respeto por el patrimonio y deseó que pronto se terminen los “caprichos” de políticos que quieren cambiarlo.

La plaza de armas es el corazón de la ciudad y “no se puede meter en mano en ella sin un proyecto congruente con la defensa del patrimonio”.

Recordó que el zócalo originalmente no tenía árboles. La mitad  de la plaza, en el lado oriente, era “para las concentraciones  y desarrollo de desfiles, festividades, incluso, corridas de toros.

La plaza fue escenario de ejecuciones, tenía horca y picota para sancionar públicamente a los delincuentes.

En 1777 se instaló la fuente de San Miguel Arcángel y en el siglo XIX se sembraron árboles, prados, y se hicieron los pasillos.

Actualmente la zona está cercada por las obras preliminares de la anunciada remodelación que coordinan la Sedatu y el Ayuntamiento poblano.