En el marco de la aprobación en la Cámara de Diputados de la nueva Ley Federal para la Regulación del Cannabis y sus derivados, el diputado federal por el Distrito 12 de la ciudad de Puebla, Fernando Manzanilla Prieto, consideró que, en los términos en que está planteado el dictamen, se corre el riesgo de que, en lugar de beneficiar a la economía nacional, se generan incentivos no deseados que agraven el problema.

El legislador expuso las razones por las que su voto no fue a favor del dictamen del Senado, a pesar de entender las ventajas que implica la despenalización y regulación para el desarrollo económico del país, particularmente para el agro mexicano.

En primer lugar, dijo que el tema de la regularización del cannabis es lo suficientemente amplio para abordar los temas pendientes en esta agenda, tales como la inseguridad que genera esta ilegalidad, el contexto de la cadena de valor, la criminalización y la prevención de acceso a los jóvenes, niños y adolescentes al acceso de esta sustancia.

“Originalmente el propósito de la nueva regulación era garantizar beneficios a los campesinos y agricultores mexicanos dedicados a la industria del cáñamo. Sin embargo, desde mi punto de vista, la nueva Ley deja fuera de la cadena de valor del cannabis a los pequeños productores nacionales, ya que los mecanismos de control y certificación contemplan una serie de requisitos que, en el corto y mediano plazo, solo serán alcanzables por grandes empresas que puedan invertir un capital considerable en esta industria”, destacó.

Mencionó que la nueva ley tampoco elimina del todo la criminalización por consumir, sembrar y portar cannabis. “En lugar de eliminar la criminalización del cannabis en nuestro país, solo se eliminó el término marihuana del artículo 193 y se adicionaron una serie de párrafos y artículos al Código Penal Federal, que solo actualizan el delito de consumo, producción y comercialización. En pocas palabras, esta ley permite ampliamente la comercialización y venta de cannabis a las empresas capaces de acreditar los permisos, pero vigila y castiga a quien la consume; la propia esencia de eso es incongruente. Por lo que es posible que la estigmatización de las personas que consumen el cannabis permanezca a pesar de la regulación del uso lúdico”, finalizó.