El miércoles pasado Gerard Piqué abandonó el terreno de juego del Camp Nou completamente eufórico por la remontada del Barcelona sobre el Sevilla, aunque no esperaba que terminara con una lesión de seriedad.

El golpe que sufrió durante la prórroga encendió las alarmas alarma y tras finalizar el choque por la final en Copa del Rey se le realizaron unas primeras exploraciones médicas que este jueves por la mañana confirmaron un esguince en el ligamento lateral de la rodilla derecha. Aunque se anunció el habitual "su evolución marcará la disponibilidad", el periodo de baja estimado para el central no debería ser inferior a las dos semanas.

Dicha lesión pone en peligro la presencia del central catalán que puso el 2-2 ante Sevilla que mandó el partido a prórroga la noche mágica del miércoles, al anotar un gol en el último suspiro. Sin embargo, ahora se convierte en duda para para el partido de vuelta ante Paris Saint–Germain en los octavos de final de la UEFA Champions League, mismo que se disputará el 10 de marzo en el Parque de los Príncipes.

La lesión del jugador no está relacionada con la que sufriera en noviembre de 2020 y que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante tres meses, por lo que el club no quieren correr riesgos con la molestia, que es mucho menos grave, y los servicios médicos son favorables a que lleve a cabo una recuperación adecuada para poder reaparecer la primera semana de abril para el choque del Barça con el Real Valladolid y el Clásico ante Real Madrid en el Bernabéu el 11 de abril.

De esta manera, Piqué se perdería únicamente los duelos de Liga ante Osasuna, Huesca y Real Sociedad, además de la vuelta de octavos de final de Champions ante el PSG. En caso de que el equipo azulgrana diera la gran campanada en el Parque de los Príncipes y eliminase a los de Pochettino, el central estaría en disposición de jugar ya la ida de cuartos de final, dispuesta para los días 6 y 7 de abril.

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