Estrictas medidas de prevención contra el COVID-19 enmarcaron la visita del presidente de México, Andrés Manuel López, por la junta auxiliar de Tlaxcalantongo, perteneciente al municipio de Xicotepec, a donde acudió a evaluar el desarrollo de programas integrales de bienestar.

El centro de la localidad fue el lugar donde se desarrolló el evento, justo frente al monumento a Venustiano Carranza, quien fuera asesinado ahí el 21 de mayo de 1920.

Contrario a los eventos registrados antes de la pandemia por coronavirus, en esta ocasión el espacio fue limitado, acordonado por vallas metálicas y dispuesto exclusivamente para el presídium que solo incluyó a 6 personalidades; el presidente López Obrador, Javier May Rodríguez, Secretario del Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, Subsecretaria de Desarrollo Social y Humano, Hugo Raúl Paulín, Sub Secretario de Planeación y Laura Guadalupe Vargas, presidenta municipal de Xicotepec.

En el espacio no hubo lugar para invitados especiales o público, incluso los pobladores no fueron invitados a participar en el evento, algunos, muy pocos, acudieron a presenciar el evento fuera de las vallas metálicas.

En cuanto a la seguridad, varios puestos de control se instalaron en la carretera que conduce a la junta auxiliar, con la participación de la Guardia Nacional, las policías estatal y municipal, así como elementos de Protección Civil.

Sabedores de que no podrían acceder al evento, decenas de personas formaron Vallas Humanas a las orillas de la carretera por donde llegaría el presidente de la República, varios grupos de gente mostraban mensajes en cartulinas o mantas para agradecer apoyos y programas sociales.

Médicos y enfermeras del IMSS realizaron un recorrido para aplicar gel antibacterial y pedir el uso del cubrebocas a quienes se encontraban cerca del evento.

Ya en el desarrollo del acto, el presidente y los funcionarios mantuvieron su distancia, algunas veces marcada por el equipo de ayudantía, aunque ninguno de los integrantes del presídium hizo uso del cubrebocas.

Un detalle, quizá que pocos percibieron, fue una especie de collar, con una especie de estuche de plástico marcado con la leyenda “NASA”, que portaba el gobernador del estado Luis Miguel Barbosa, y que sería un dispositivo para prevenir el COVID-19, el cual como se especifica, habría sido desarrollado por la agencia espacial de Estados Unidos para eliminar el coronavirus e higienizar el entorno.