Tras las protestas protagonizados por custodios del Cereso de Tepexi de Rodríguez, el gobierno del estado anunció que habrá investigaciones para revisar la operatividad de todos los centros penitenciarios del estado, específicamente en la dirección y subdirección de la prisión de ese centro de reclusión.

Según dio a conocer el gobernador Miguel Barbosa Huerta durante su rueda de prensa matutina de este martes, se atenderán las quejas y peticiones realizadas por los custodios del penal de Tepexi de Rodríguez que ayer se manifestaron en la dirección de la Policía Estatal en la colonia Azcárate de la ciudad de Puebla.

Ahí, los custodios mantuvieron su argumento de que la detención de sus cuatro compañeros fue ilegal, ya que no existía un fundamento o una evidencia sobre la supuesta tortura cometida en contra de dos internos, motivo por el cual exigieron una investigación puntual sobre la situación de corrupción dentro del Cereso de Tepexi.
 


"Están pidiendo investigación de la dirección y subdirección del penal (de Tepexi de Rodríguez) y de lo que se habla es de un acompañamiento jurídico al proceso de los custodios, de hecho los custodios están en libertad provisional porque la ley les permite que estén en libertad provisional", confirmó Barbosa Huerta.

En este mismo orden de ideas aseguró que se atenderán no solamente las quejas respecto al Cereso de Tepexi de Rodríguez sino que se mantendrá una revisión constante al funcionamiento de todos los penales del estado de Puebla.

"El tema de revisar el funcionamiento de los reclusorios, para el gobierno es prioridad y estamos revisando el funcionamiento de los reclusorios en todo el estado", señaló el funcionario, quien en declaraciones previas ha señalado que los actos de violencia y corrupción están relacionados a las disputas internas entre grupos de reos.

Cabe señalar que fuentes al interior de los penales de San Miguel y Tepexi de Rodríguez, los más grandes e importantes del estado, aseguran que la corrupción no se ha extinto y continúa viviendo gracias a que el control solamente pasa de unas manos a otras cada vez que los reos, considerados como líderes, son reubicados en otro centro penitenciario.