Un nuevo experimento realizado en el Laboratorio Jackson en Connecticut, Estados Unidos, logró lo que ni la mejor rutina de cardio existente, ya que, tras lanzar a una flota de ratones al espacio, éstos volvieron con cuerpos más musculosos.

La experimentación del laboratorio consiste en evitar que la masa muscular y ósea de los astronautas se pierda en los viajes largos, por lo que a finales de 2019 los científicos enviaron a ratones hembra modificados genéticamente. Tras un mes “de viaje”, los roedores volvieron a la Tierra con ‘cuerpos de fisicoculturista’, según apuntaron los científicos.

 

Ratones con verdaderos cuerpazos

Esta modificación genética se debe al bloqueo de una vía de señalización molecular, es decir, la inmovilización de un par de proteínas que normalmente limitan la masa muscular.

No sólo no perdieron masa muscular a su regreso a la Tierra, sino que lucían cuerpos de culturistas: presentaron una musculatura más grande, tal cual se hubieran dedicado a entrenar físicamente durante el viaje.

Dicho estudio fue publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias y la autora principal de dicho artículo es Se-Jin, quien comentó que los 24 ratones que se sometieron al tratamiento perdieron hasta el 18 por ciento de masa muscular y ósea durante la falta de gravedad, como ya lo habían previsto.

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