Tras la designación de Néstor Camarillo Medina como nuevo dirigente del PRI en Puebla, anunciaron su renuncia al partido el exsenador Germán Sierra Sánchez; el exdelegado Armando Díaz Arteaga y se perfila la salida del exdirigente estatal, Juan Manuel Vega Rayet.

Por considerar que el arribo del exalcalde de Quecholac se trata de una imposición del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), los priistas confirmaron que abandonará el partido como un acto de congruencia.

En entrevistas por separado denunciaron que su designación y la de Isabel Merlo Talavera como secretaria general no fue consultada con la militancia y representa la continuidad de las viejas prácticas dentro del partido.

Reprobaron que Camarillo Medina sea nuevo presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) a pesar de que arrastra señalamientos de traición por presuntamente operar a favor del difunto exgobernador Rafael Moreno Valle en la elección de 2018.

Esto en referencia al tomo III de la obra “Dinero ilegal, elecciones y operación de estado”, donde se señala al ahora líder priista de favorecer al PAN, sus partidos aliados y candidatos.

De acuerdo con el libro que muestra testimonios de operadores electorales, el entonces edil de Quecholac ayudó a que en su municipio ganara Pacto Social de Integración (PSI) y los candidatos morenovallistas.

Se van Sierra y Díaz Arteaga

El exdelegado de Conagua, Germán Sierra Sánchez, anunció su salida del PRI en rechazo al nuevo dirigente, a quien consideró una imposición y un perfil incapaz de fortalecer al partido.

El también excoordinador de campaña de Enrique Doger Guerrero en la elección de 2018, vio como una burla la designación y advirtió que el priismo se encamina a otra derrota en los comicios de 2021, porque en los nombramientos persisten la exclusión y división de la militancia.

El exdelegado regional Armando Díaz Arteaga confirmó también su renuncia al ver como una “falta de respeto” al priismo la llegada del nuevo presidente, a quien acusó de colaborar con Moreno Valle en el pasado.

Al señalar que Camarillo Medina es alguien “vulnerable” porque en cualquier momento pueden surgir escándalos en su contra por su gobierno municipal, anticipó que con él al frente del tricolor el partido se mantendrá sometido y no ejercerá un auténtico papel de oposición.

Alistan salida Vega y Bravo

El exdelegado de Sedesol, Juan Manuel Vega Rayet, también alista su salida al estar en desacuerdo con la forma en que el CEN eligió al dirigente.

Hace unos días condicionó su permanencia en el PRI y su apoyo al ganador de la elección interna, pues advirtió que su respaldo “dependería” de quién quedara al frente del CDE.

Tras el nombramiento de Camarillo Medina ha trascendido su renuncia y ha evitado desmentirla, igual que el exdelegado de Liconsa, Juan de Dios Bravo Jiménez, que también se ha mencionado como otro de los inconformes.

Jiménez Merino lo respalda

En contraparte, el excandidato a la gubernatura, Alberto Jiménez Merino, externó su respaldo al nuevo dirigente, pues dijo que nunca “se dará gusto a todos” y para unificar al partido se debe ver hacia delante.

En entrevista enfatizó que a veces unos priistas son beneficiados con las decisiones del CEN y luego son otros, por lo que consideró que se debe “esperar el turno” de ser favorecido y apoyar mientras llega el momento.

Ante las inconformidades de otros priistas pidió a Camarillo Medina escucharlos a todos y dialogar, más no imponer, además de fungir como guía y árbitro, sin tomar partido por algún grupo.