Durante mayo, 1.9 millones de mexicanos se sumaron al mercado laboral sin contrato escrito, acceso a servicios de salud ni ahorro para el retiro ni para la vivienda, según la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE).

La población ocupada en condiciones de informalidad pasó de 20.7 millones en abril a 22.6 millones en mayo por la falta de oportunidades laborales formales.

“Frente a los altos índices de desempleo, la gente prefiere carecer de prestaciones que de una fuente de ingresos”, aseguró Elizabeth Ponce, trabajadora social por la Universidad Nacional Autónoma de México, al diario Excelsior.

En el caso de los hombres, el aumento en la ocupación informal durante el quinto mes del año fue de 900 mil, para ubicarse en 13.8 millones, en tanto que para las mujeres fue de un millón, con lo que sumaron 8.8 millones.

Héctor Magaña, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios en el Tecnológico de Monterrey, considera que el nivel de subocupación está relacionado con los bajos niveles salariales que hay en el país, los cuales se agravaron con la pandemia.

“La mayoría de los empleos no sólo pagan poco, sino que tienen pocas o nulas prestaciones, lo que hace que la gente opte por buscar un segundo empleo que le permita cubrir todas sus necesidades u obtener beneficios como la seguridad social”.

La población desocupada, es decir, la que no tiene trabajo, pero manifestó que realizó acciones de búsqueda de empleo durante mayo, ascendió a 1.9 millones, luego de que un mes antes se ubicó en 2.1 millones.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México la duración de la desocupación es generalmente corta, a diferencia de otros países donde existe un seguro de desempleo.