Silvia es el principal apoyo económico de sus dos hijos y su nieta, ella tenía un negocio de alimentos en la calle 9 Poniente de la ciudad de Puebla y al igual que miles de poblanos es una de las damnificadas por el Covid-19.

Afortunadamente no está contagiada pero no puede darse el lujo de quedarse en casa y todos los días sale para tratar de vender sus tortas y cuernitos preparados que le permitan llevar algún ingreso de vuelta a su casa.

La sana distancia, el quédate en casa y otras medidas sanitarias que buscan mitigar la cadena de contagio del Covid-19 en el mundo ha dejado estragos económicos y Puebla no es la excepción. Los organismos empresariales reportan más de 30 mil negocios cerrados y dudan que muchos puedan volver a abrir tras la pandemia, además las empresas despidieron a 12 mil 26 trabajadores en el primer mes de la contingencia.

Con este panorama, Silvia platicó con e-consulta sobre lo complicado que es afrontar la contingencia sanitaria cuando la gente vive al día y no tiene certeza si su caso calificará para uno de los créditos a los pequeños empresarios que el gobernador Miguel Barbosa Huerta anunció el pasado fin de semana, pues del domingo a la fecha no le han llamado para avisarle si se lo otorgarán.

Después de 17 años cerró su negocio

Los estudiantes poblanos fueron los primeros en irse a sus casas cuando inició la contingencia sanitaria en el país. El aislamiento de los más de 2 millones de alumnos en 15 mil escuelas del estado se convirtió en el inicio de la crisis para comerciantes que como Silvia, obtenían su sustento de los educandos.

"Mi negocio está en la 13 Poniente 903, en la en la esquina con la 9 Sur frente al jardín de niños 'Héroes de la Reforma'. Originalmente fue una tienda de abarrotes pero dadas las circunstancias y debido a la competencia que hay en los alrededores fui metiendo lo que es alimento preparado", explicó Silvia.

Flanes, fruta picada, cuernitos, tortas de milanesa, era parte del menú que Silvia preparaba y que tuvo que suspender por el inicio de la contingencia y la falta de clases, a lo cual se sumó el aumento gradual de negocios y oficinas que cerraron para acatar las medidas de autoaislamiento.

"Yo tengo cerrado desde hace semana y media, porque 20 días atrás que se suspendieron clases, mis ventas, por decirlo así, son 80 por ciento escolar, dependo de las escuelas, universidades. Tengo con la tienda casi 17 años", detalló.

Por esta situación, Silvia no pudo pagar la renta (por muy baja que sea) a los dueños y tampoco pudo pagar nuevos créditos a Coca-Cola, Bonafont, Boing, por lo que ya sin mercancía y sin recursos, se vio forzada a cerrar su negocio con la esperanza de que una vez que acabe esta situación le permitan volver a rentar el espacio.

"Es muy poca a comparación con lo que nosotros estamos acostumbrados, me ayudaba con los choferes de las combis que me pedían unas tortas, pero ya no era sostenible ni para pagar renta, ni para pagar luz, ni para seguir acumulando gastos", explicó Silvia.

Adicionalmente Silvia se ayudaba siendo portera y arreglando algunos asuntos del edificio en el que vive, pero cuando empezó la contingencia y para cubrir los gastos Silvia tuvo que pedir a la dueña del edificio que le adelantara parte de sus pagos, por lo que le entregaron lo equivalente al sueldo de cuatro meses, los cuales deberá de estirar hasta agosto que nuevamente reciba un sueldo.

Lucha para vender sus tortas por falta de solidaridad

Con 17 años de experiencia y debido a que la inversión relativamente es mínima, Silvia decidió mantener la producción de las tortas de milanesa, sándwiches y cuernitos preparados, pero con ello también llegó el problema de ¿dónde venderlos?, por ello es que se ha acercado a conocidos que aún no cierren sus negocios, para que le permitan vender sus productos y poder ayudarse.

"A mí se me ocurrió de ofrecer a alguien que tuviera abierto, ya sea una tienda, una miscelánea, una verdulería, para colocar entre 5 y 10 piezas para ir sacando un poco, pagar mis deudas y el sostenimiento de la comida", siendo ahí cuando descubrió que la solidaridad que tanto se pregona en redes sociales es solamente en el dicho.

Del negocio de tortas se obtiene sustento para la nieta y los dos hijos de Silvia. Su hija se quedó sin trabajo porque es terapeuta y en la clínica donde ella trabajaba le dijo el doctor ya no había gente para hacer terapias, mientras que su hijo es recién egresado de la universidad y por falta de experiencia no ha logrado encontrar trabajo.

"Yo busco una forma, no de que me regalen, sino de trabajar y colocar mi producto para seguir generando porque nuestra economía se va ir al caño si no producimos", dice Silvia mientras recalca que mucha gente no es solidaria, que no hay apoyo entre la gente trabajadora y que muy poca gente, que tiene la posibilidad de hacerlo, abre las puertas de su negocio para ayudar a alguien en su situación.

"La verdad no ha habido respuesta por parte de la gente, sin embargo yo le busco por todos lados. Tengo una amiguita por (el Barrio de) Santiago, está en 13 Poniente 903, casi esquina con 9 Sur, Miscelánea Supepsi, a ella le llevo flanes, sándwiches y ella me está apoyando, no es mucho pero de mucho a nada, algo es algo", explica Silvia.

Sin embargo Silvia pide más espacios, está dispuesta a repartir por consigna a negocios que sigan abiertos y donde se puedan vender sus productos, además de que puede entregar sobre pedido por la mañana para mantener la frescura de sus alimentos, por lo que facilitó el número celular 2212782256 para poder contactarla y ponerse de acuerdo con ella para poder seguir teniendo un ingreso.

 

¿Y los créditos?

El pasado domingo el gobernador Miguel Barbosa Huerta anunció el Programa de Reactivación Económica, con el cual se anunció que entre otras cosas, se ofrecerían créditos de hasta 500 mil pesos para los Pequeños y Medianos Empresarios (PyMEs), beneficio que Silvia ya buscó.

"Mi hija se movió luego luego y pidió el apoyo del gobernador. No sé qué tan factible sea que nos lo proporcione pero mi hija hizo el trámite y todo y ya me inscribió, ya que va a ser necesario un apoyo de la cantidad que sea ya que la tienda se quedó prácticamente sin mercancía", explicó, sin embargo reconoció que hasta el momento nadie se ha comunicado con ella.

"Si me proporcionarían ese apoyo sería perfecto ya que levantar la tienda será muy difícil porque hay que comprar mercancía como tal. Me dice mi hija que ellos daban la respuesta, pidieron los números telefónicos de la casa, de un celular y un correo, sin embargo no dieron fecha de respuesta, ya que iban a valorar el caso".

Pero Silvia sabe que no puede confiarse de ese apoyo y que incluso quizá no se lo den, por lo que pidió apoyo para poder difundir su situación y que si alguien necesita o está en condición de comprar sus productos la puedan contactar y logre sobrevivir a la contingencia sanitaria.