Xalapa, Ver.- Aún en medio del dolor, Francisco Javier Tirado Márquez, el joven médico xalapeño asesinado en Huejotzingo, Puebla, recibió la calidez y el amor de amigos y familiares reunidos para darle el último adiós en un panteón particular al sur de la Capital.

Dos banderas de México y de Colombia reposaban sobre su féretro, en tanto los mariachis interpretaban "Amor Eterno" en memoria de Francisco Javier, "Javi" para sus allegados.

El cielo nublado sobre Xalapa golpeó al ánimo de los asistentes, muchos de ellos, provenientes de Puebla, ciudad en donde Francisco Javier Tirado radicó desde 2013 tras su ingreso a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), donde estudió Medicina y en enero pasado inició su servicio social en una clínica de Izúcar de Matamoros, Puebla.

De hecho, desde aquella entidad acudieron algunos de sus compañeros de la BUAP, luego de que un día antes, el 25 de febrero, protagonizaran una multitudinaria manifestación para repudiar el asesinato de "Javi" y de sus colegas y amigos colombianos Ximena Quijano y Antonio Parada.

Los tres fallecieron la noche del 23 de febrero en el municipio de Huejotzingo, tras acudir al carnaval, en un hecho todavía investigado por la Fiscalía de Puebla.

"¡Eres el mejor!" gritó una de sus compañeras, mientras el ataúd con los restos de Javier descendían, en tanto los presentes despedían al joven médico con aplausos en lo alto.