Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Mujeres se ganan un lugar en el agro y el campo

Desde joven Luz María quiso ser ingeniero, las pruebas de orientación vocacional decían que su camino estaba en la Agronomía o Biología

Mujeres se ganan un lugar en el agro y el campo

Después de un siglo de la reivindicación de los derechos de las mujeres, con la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en 1911, las poblanas tienen que seguir luchando para ganarse un lugar y respeto en ciertos oficios o trabajos. La Agronomía es uno de ellos.

Desde que iba en el bachillerato, Luz María quiso ser ingeniero, todas las pruebas de orientación vocacional que hizo decían que su camino estaba en la Agronomía o Biología. Desde pequeña escuchó como su hermana mayor, Martha, secretaria, hablaba de los agrónomos con los que trabajaba en la Secretaría de Fomento Agropecuario.

A Luz María le encantaba ir en las vacaciones a Tres Valles, Veracruz, donde sus tíos maternos cultivan la caña de azúcar. Además allí se daban casi de manera natural los árboles frutales. Desde ese momento sintió que el campo la estaba llamando.

Sus compañeros se burlaban

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El primer obstáculo que tuvo fue convencer a sus padres de que la dejaran estudiar Agronomía. Su papá, Teódulo, no quería que ella viviera sola en la Universidad Autónoma Chapingo, en Texcoco, estado de México. A su madre, Refugio, le preocupaba el gasto que representaría para la familia que ella estudiara fuera de la ciudad. Sin embargo, la institución cuenta con diferentes becas para los estudiantes dependiendo su situación económica.

Luz María les dijo que haría el examen de admisión, del cual le advirtieron que era muy complicado, y que si se quedaba era porque tenía que estudiar allí. Pasó el examen y se quedó en el internado.

Ya en Chapingo se topó con otras trabas, sus compañeros de clase se burlaban de ella y de las otras pocas compañeras que tenía porque les costaba hacer el trabajo de campo, como la elaboración de surcos o recolección de frutos. Muchos de sus amigos en Puebla le decían que iba a "salir con su domingo siete", porque la población de mujeres era de uno por cada diez estudiantes y a veces, dependiendo la especialidad, de uno por cada 50.

Algunos de sus profesores también la discriminaban, aunque la mayoría no era así.

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Ni sus empleados le hacían caso

Después de que se graduó como Ingeniero Agrónomo Fitotecnista en 1995, los problemas fueron que sus propios trabajadores no le hacían caso, todos estaban acostumbrados a trabajar con agrónomos hombres y no con mujeres.

"Es bien difícil que los productores te crean como mujer. Si llega un ingeniero agrónomo hombre le creen más (...) con un hombre van se toman unas cervezas, están platicando y adquieren esa confianza. Y con uno pues no".

En su primer trabajo, un vivero en Atlixco, sus seis empleados no le hacían caso a las instrucciones que daba, tenía que llegar su superior para que entonces la obedecieran. Poco a poco se los fue ganando y un año después logró que reconocieran su autoridad.

Pocos lugares dentro del gobierno

Aún hoy después de 20 años de carrera y un doctorado en Estrategias para el Desarrollo Agrícola Regional en el Colegio de Postgraduados, encuentra pocas mujeres en puestos importantes del sector agropecuario, ya que prefieren la iniciativa privada.

"La matrícula (en Chapingo) está totalmente volteada, ahora el 60 por ciento son mujeres, pero en gobierno todavía no están. El detalle es que como agrónomas no hemos llegado a esos puestos de decisión. Apenas en Chapingo el rector renunció y pusieron a una mujer, en 161 años de historia es la primer mujer que está".

Luz María Páez, o la Inge Luzma, llegó a ser directora en la Secretaría de Desarrollo Rural del sexenio pasado, donde también había otras dos directoras. Hoy es coordinadora estatal de un programa en la delegación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la única mujer de ese nivel en la dependencia.