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Seguridad
El organismo indica que la prisión reprobó en el aspecto de gobernabilidad, ya que predominan las actividades ilícitas
El Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel no garantiza una estancia digna y segura en la prisión ni la integridad física y moral para los internos, toda vez que existen problemas de hacinamiento, ingobernabilidad y violaciones a los derechos humanos de los presos.
Así lo destacaron la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDHE) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en sus diagnósticos estatales de Supervisión Penitenciaria 2014 y 2013, respectivamente.
En el estudio hecho el año pasado, la comisión local da a conocer que en los derechos humanos relacionados con la integridad física y moral de los internos, el reclusorio poblano recibió una calificación reprobatoria de 4.54, mientras que en los derechos a una estancia digna y segura en prisión obtuvo 6.01. Ambos promedios fueron los más bajos en una escala de 0 a 10.
La institución no ofrece más información sobre los demás derechos que analizó, que fueron los relacionados con la situación jurídica de los internos, el desarrollo de actividades productivas y educativas, la vinculación social del interno, de grupos especiales dentro de las instalaciones penitenciarias y el mantenimiento del orden y la aplicación de medidas.
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Cabe señalar que este fin de semana internos y personal del penal de San Miguel denunciaron que los mandos de ese reclusorio habrían ordenado el cierre de las tiendas de abarrotes que operan en el interior, pues pretenden otorgar la concesión de este giro comercial a un particular externo, además de que al interior abunda la venta de drogas, de celdas y servicios.
Sobrepoblación, un lastre
A diferencia de la comisión estatal, la CNDH sí detalla en su informe de 2013 los aspectos que evaluó. Menciona que en la cárcel existe sobrepoblación, hacinamiento y mala distribución de los internos.
Aunque calificó con un promedio de 8.14 el aspecto de “existencia y capacidad de las instalaciones necesarias para el funcionamiento del establecimiento”, la CNDH señala que no hay espacio suficiente en los dormitorios ni para las visitas íntimas.
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Además, llama la atención que el centro penitenciario de San Miguel no tiene ningún procedimiento especial para la atención a casos de tortura y/o maltrato, por lo que en este aspecto la calificación fue de 0.
Ingobernabilidad
El organismo nacional indica que la prisión reprobó en el aspecto de gobernabilidad, ya que predomina la presencia de actividades ilícitas, objetos y sustancias prohibidas, privilegios, así como la violencia y control de algunos internos sobre el resto de la población.
También los cobros de cuotas por protección, por asignación de estancias o planchas para dormir, por pase de listas y mantenimiento de dormitorios.
Aunado a ello, el análisis resalta que el Cereso solamente cuenta con un reglamento interno, pero no para otras situaciones, por ejemplo, traslados de internos, en caso de motín, para el uso de la fuerza, presentación de quejas, visitas familiares y visitas íntimas; revisión de visitantes y solicitudes de audiencia con las autoridades.
En ese sentido, el Consejo Técnico Interdisciplinario tampoco tiene con un procedimiento propio.
Además de no tener previstos los protocolos a seguir en caso de que se suscite un motín, el penal no posee suficiente personal de seguridad y custodia, ni siquiera para poder cubrir las ausencias, vacaciones e incapacidades.
Reinserción social del interno
Pese a que el Cereso contempla varios programas para la reinserción social de los prisioneros, falló en otros ámbitos, pues según el estudio de la CNDH, no todos los internos procesados y sentenciados están separados en sus respectivas estancias y además comparten áreas comunes.
A todas estas anomalías, se suma el hecho de que el reclusorio no remite las quejas de violación a los derechos de los internos ante la instancia competente; tampoco lleva a cabo un procedimiento para hacerlo ni hay comunicación de los internos con personal de derechos humanos para presentar sus inconformidades.