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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

Seguridad

Calienta a Cereso venta de drogas, celdas y abarrotes

En febrero ordenaron el cierre de las tiendas de abarrotes para otorgar la concesión de este giro comercial a un particular externo

Calienta a Cereso venta de drogas, celdas y abarrotes

Internos y personal del penal de San Miguel denunciaron que los mandos de ese reclusorio habrían ordenado el cierre de las tiendas de abarrotes que operan en el interior, pues pretenden otorgar la concesión de este giro comercial a un particular externo.

A través de documentos que hicieron llegar a esta redacción, revelaron la forma en que operan negocios del Centro de Reinserción Social (Cereso), los cuales son administrados por los mismos internos, en complicidad con las autoridades, a quienes acusan de permitir que se cometan atropellos y violaciones a los derechos humanos de los reos, a cambio de recibir cuotas de dinero.

En la denuncia, aseguraron que desde hace algún tiempo, los mandos ordenaron el cierre de las "tienditas" de abarrotes, toda vez que los reclusos que las manejaban no eran de sus "preferidos" y porque se negaron a pagar las cuotas que les impusieron.

Señalaron que, por tal razón, el encargado de despacho de la Dirección del Cereso, Óscar Ramírez Martínez, ordenó que una de las tiendas dejara de funcionar en la estancia de ingresos, por lo que ahora la está "subastando".

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"(...) afirma (el funcionario) que las van a quitar todas, pues él y la directora general de Centros (de Reinserción Social), Yasmín Márquez, van a otorgarle a un particular externo una sola tienda, tipo Oxxo, en la explanada y (por eso) le tienen que quitar todas las tiendas", aseveraron.

A causa de esta problemática y otras irregularidades que ocurren dentro del penal, enviaron sus quejas a distintas áreas de la Secretaría de Seguridad Pública, incluyendo al mismo titular Facundo Rosas Rosas, pero todos hicieron caso omiso.

"El principal problema es que, a pesar de la difícil situación, nadie escucha las quejas de los internos, pues se han dirigido escritos a la Dirección General, al secretario de Seguridad Pública y a Asuntos Internos de la propia secretaría y todas quedan en el fondo de un cajón con un silencio por parte de la autoridad", expresaron.

El negocio de los dormitorios

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En el escrito, los inconformes explicaron que, desde que un detenido entra al Cereso, se le empiezan a cobrar las cuotas diarias para tener derecho a dormir en una celda en condiciones aceptables, es decir sin tantos problemas de hacinamiento e higiene.

Detallaron que, en sus primeros tres días en la estancia de ingresos, los acusados deben pagar 400 pesos a cada uno de los tres grupos de custodios, además de 20 pesos diarios para "las listas".

Después de ese tiempo, se les dan dos opciones: pagar otros dos mil pesos para permanecer en la misma área o ser ubicados en "el patio", que son los dormitorios del área de procesados: "B", "C", "D" y "E", en los cuales duermen por lo menos ocho internos en condiciones “infrahumanas”.

"La comercialización de celdas, al libre arbitrio de los custodios, provoca que los internos carentes de recursos, vivan de las celdas de la planta baja del área, habitando en grupos de hasta 20 personas, en un espacio donde sólo hay una cama de cemento y tienen, incluso, que dormir parados, amarrando sus manos a un tubo empotrado en la pared, para no caerse".

En esa área, pagan entre 100 y 250 pesos al mes a cada grupo de custodios. El pago de la lista es menor, de 5 a 15 pesos diarios y obligatorios. En caso de no tener dinero, los oficiales les dan "facilidades de pago" y si no tienen dinero son sometidos a palizas por parte del grupo de "extorsión y violencia" de los mismos custodios, de lo cual -afirmaron- tienen pleno conocimiento las autoridades del penal.

"Una vez estando en el patio, la perdición es cosa segura, infestados de insectos, los dormitorios son una fuente de enfermedades (...) Sobrevivir en esa área es algo titánico, no por la violencia propia de la convivencia con adictos, sino por la que ejercen los propios custodios y el alto costo de no ser víctimas de ellos".

Cuando las personas son sentenciadas, son cambiadas al área denominada de la misma manera, la cual -según los denunciantes- se encuentra en las mismas condiciones que la de procesados. Son los dormitorios "G", "H", "I", "J" y "K", que "son gratuitos, sucios y hacinados".

En esa misma, los dormitorios "P" y "M" son los "VIP" y para gozar de ese privilegio los reos pagan una mensualidad de 2 mil pesos.

Cuando algunos deciden mudarse a estas celdas, el jefe general de custodios, Víctor Hugo Rosales García, que es señalado de ser el brazo derecho de Óscar Ramírez, informa a sus superiores entregando un papel con anotaciones de su puño y letra los nombres de quienes pagaron las cuotas, el cual es anexado a un memorándum del Consejo Técnico Interdisciplinario, tal como lo muestra una copia proporcionada a este medio.

La droga

El 15 de agosto de 2014, e-consulta publicó que, hasta los primeros días de ese mes, la concesión de venta de enervantes les perteneció a los internos Efrén Carrizales Terriquez, Gustavo Rocha y Joel Guerrero Torres, quienes durante la mañana del 4 fueron amenazados de muerte, presuntamente por el grupo delictivo Los Caballeros Templarios, a través de unas mantas colgadas en la zona de La Margarita y afuera del Cereso.

De acuerdo con vigilantes del penal, los mismos mandos del penal habrían mandado a colocar las mantas como excusa para poder quitarles el permiso y de esa manera otorgársela a otros reclusos, de quienes se desconocen sus identidades y que trabajaron la concesión hasta el pasado 15 de febrero.

Según la reciente denuncia, éstos fueron "traicionados" y aislados en otros dormitorios, por lo que ahora la droga es distribuida por "minoristas", mientras que en el área de estancia de ingresos, los estupefacientes son comercializados por un sólo interno, conocido como "El Gayoso".

"Los dormitorios D y E son el principal centro de distribución de droga en el área de procesados, donde se venden narcóticos a la vista de la autoridad. Se transita por los dormitorios entre gritos de ¡Cuántas motas, cuántas!".

"J y K (en el área de sentenciados), los centros de distribución de drogas en el área, aquí es más sofisticado todo. Los gritos más comunes son '¡piedra, negra, chochos!'".

Todo servicio es negocio

Los inconformes también se quejaron por la disminución de comida durante los últimos tres meses, así como por el desabasto de agua potable, lo que ha generado conflictos entre los mismos internos.

Esta situación también ha provocado que los afectados se vean en la necesidad de comprar agua potable en tambos de 200 litros que son vendidos a 40 pesos cada uno. El concesionario beneficiado por la venta de este líquido es el prisionero Hugo Pérez Balderas, quien también tiene permisos para comercializar tortillas, refrescos y abarrotes.

"La vida es complicada en esta cárcel, todo se concesiona", manifestaron los internos en el escrito, en el que dejaron entrever que todo aquel que pague mayores cuotas a los mandos se convierte en uno de sus "favoritos" y goza de cierta autoridad.

Afirmaron que la Dirección General de Ceresos intentó poner orden enviando dos nuevos directivos a esa cárcel; sin embargo, "pronto fueron alcanzados por el brazo corrupto de Óscar Ramírez".

Como en ocasiones pasadas, los quejosos consideraron que la situación en el penal es una bomba de tiempo y por ese motivo pidieron que se dieran a conocer todas estas anomalías. "El reclusorio poblano está caliente y tal parece que lo quieren hacer explotar", advirtieron.