Antes de abordar un tema de lo más contradictorio que haya existido en la relación México-Estados Unidos, quiero agradecer al ahora exdirector de e-consulta, Rodolfo Ruiz y todo su equipo de trabajo, por haberme brindado un espacio en el periódico digital más leído a nivel regional y que es referencia obligada en materia de información y opinión, pero sobre todo por la libertad para abordar temas tan sensibles como la seguridad pública, seguridad nacional, procuración de justicia y gobernabilidad y su relación con la política y la economía a nivel local y nacional.
Hoy se cierra un ciclo que comenzó el 18 de mayo del 2021 con el tema “Accidente L12, el Ayotzinapa de la 4T”, cuando gobernaba la entidad poblana el hoy extinto Miguel Barbosa Huerta y el país el hoy expresidente Andrés Manuel López Obrador, el cual fue interrumpido por espacio de un año ocho meses y ocho días, 170 de los cuales permanecí privado de mi libertad injustamente, acusado de un delito de omisión que jamás existió pero que por razones políticas el gobierno me fabricó.
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Dicho lo anterior paso a lo sustantivo y comienzo con una máxima que he venido repitiendo en mis colaboraciones que dice “un error no tira un avión, lo tiran los errores que se cometen después del primero” y todo parece indicar que en el caso del secuestro/detención del líder y fundador del Cártel Sinaloa registrada el 25 de julio de 2024 en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, los errores comenzaron el mismo día en que se conoció la noticia y obligaron a los funcionarios involucrados a mentir por falta de información o por conveniencia, lo cual sigue sucediendo hasta nuestros días.
De hecho, tras la difusión del reportaje de Luis Chaparro en el medio Pie de nota, sobre el avión en que fue trasladado y posteriormente detenido “El Mayo” Zambada cobran sentido los errores y mentiras plasmadas en las declaraciones de funcionarios tanto de Estados Unidos como de México.
Una de ellas tiene que ver con el FBI que al día siguiente de la detención del líder histórico del Cártel de Sinaloa, reclamó que fue dicha institución la que lo detuvo, mientras que el entonces presidente de los Estados Unidos Joe Biden reconoció y felicitó a las autoridades federales de su país por el arresto, por llevarlo a la cárcel.
Del lado mexicano el entonces presidente López Obrador informó que México no participó en la operación para la entrega/detención de dicha persona, pero la Secretaría de Gobernación mintió al informar que el piloto respondía al nombre de Larry Curtis y la aeronave involucrada era una Cessna 205 que efectivamente viajó de Hermosillo, Sonora al aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, cuando que la aeronave salió de Culiacán.
La información era tan errónea que ayer la Fiscalía General de la República tuvo que aclarar que el piloto no era el que se difundió sino otro del cual no proporcionó su nombre, pero el periodista Keegan Hamilton había adelantado que se trataba de Mauro Alberto Núñez Ojeda (a) “Jendo”.
Entonces no es que no se tuviera la información que tanto exigió el expresidente López Obrador y la propia presidenta Claudia Sheinbaum al gobierno de Estados Unidos, más bien no fueron capaces de investigar quién era realmente Núñez Ojeda, a quien autoridades estadounidenses deportaron a México y después de ser detenido en territorio mexicano por el delito de portación de arma de fuego y señalado como el coordinador de pilotos de la facción encabezada por “Los Chapitos”, lo “entregaron” el 12 de agosto de 2025 como parte del grupo que autoridades de Estados Unidos solicitaron.
En aquella ocasión se nos dijo que fueron “expulsados” y no extraditados, ya que muchos estaban siendo procesados (no estaban sentenciados), que se trató de una “decisión soberana” basada en la Ley de Seguridad Nacional y que la tomaron los miembros del Gabinete de Seguridad que también forman parte del Consejo Nacional de Seguridad, lo cual obviamente es una mentira ya que los secretarios que lo integran no se mandan solos todos reciben instrucciones de la Jefa de Estado y de Gobierno, que para el caso de México recae en la misma persona, Claudia Sheinbaum.
Al respecto es necesario recordar que el poder no se comparte ni reparte, se ejerce y lo hace una sola persona que es electa popularmente, la Presidenta de la República, quien dicho sea de paso fue una de las que más criticó la figura de la “pareja presidencial” de los tiempos de Vicente Fox y su esposa.
Pero volviendo al tema del secuestro/detención de “El Mayo” Zambada, otro de los que quizá no mintió, pero tampoco dijo la verdad es el entonces embajador de Estados Unidos en México Ken Salazar, quien ante la presión salió a decir que de todo lo que ha declarado al respecto no hay evidencia e insiste en que "no era nuestro avión, no era nuestro piloto y no era nuestra operación", refiriéndose al gobierno de Estados Unidos.
Al respecto tal vez tenga razón no fue su piloto (del FBI), pero entonces cómo es que alguien que es capaz de modificar una aeronave para hacerla imperceptible a los radares y registros en territorio mexicano, retirándole o apagando el transponder e incluso la cromática, que llega a un aeropuerto de los Estados Unidos violando una serie de leyes en materia de aviación, solo lo deportas a México y después lo reclamas, eso obviamente es una mentira o por lo menos una verdad a medias.
Total que de continuar con las mentiras de uno y otro lado de la frontera, podríamos estar cayendo en el terreno de la relatividad y no propiamente vinculada a la teoría postulada por Albert Einstein sino que todo se vuelve relativo; lo que para unos es verdad para otros sea mentira y si hablamos de leyes es peor, porque lo que para unos es delito, para otros es un acto de heroísmo.
Lo mejor para resolver estos diferendos sería no salirse de los postulados del clásico: “No mentir, no robar y no traicionar”, lo cual en estos tiempos se ve muy lejano y difícil de cumplir porque con tal de salvar su pellejo dirán que “las grabadoras mienten”.