En Estados Unidos, el llamado nacionalismo cristiano siempre ha manifestado un fuerte respaldo a Israel. Sin embargo, en los últimos meses ha emergido un sector minoritario de líderes de opinión dentro de este movimiento que está adoptado posturas críticas, e incluso abiertamente anti-Israel.
Estos líderes de opinión apoyaron en su momento a Donald Trump para triunfar en el 2024 y, por ende, sus políticas a favor de Israel. Pero sus posturas críticas se han intensificado por lo que califican de genocidio contra los palestinos.
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Estas posiciones se encuentran principalmente en corrientes más radicales o revisionistas del nacionalismo cristiano, donde figuras mediáticas y comentaristas políticos como Tucker Carlson, Candace Owens y Nick Fuentes cuestionan el apoyo incondicional de Washington hacia Israel. Aunque no representan la postura dominante del movimiento, han ganado visibilidad en plataformas digitales, medios alternativos y espacios políticos vinculados a la derecha populista.
Algunos de estos líderes argumentan que el respaldo a Israel responde más a intereses geopolíticos que a principios cristianos, señalando que Estados Unidos no debería involucrarse en conflictos en Medio Oriente. Esta visión conecta con una tendencia más amplia dentro del conservadurismo estadounidense que promueve el aislacionismo y rechaza las intervenciones internacionales.
Otros sectores, más ideologizados, reinterpretan el papel de Israel desde una perspectiva teológica crítica, cuestionando el sionismo cristiano tradicional. En este marco, algunos líderes de opinión como Tucker Carlson han planteado que el apoyo automático a Israel no es un mandato religioso, sino una construcción política del siglo XX.
Este debate también se ha intensificado en el contexto de las tensiones actuales entre Estados Unidos, Israel e Irán, particularmente tras las declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha combinado de manera confusa amenazas militares contra Irán —(incluyendo posibles ataques a infraestructura estratégica) con la apertura a negociaciones bajo presión. Algunos líderes cristianos nacionalistas críticos han advertido que este tipo de políticas podría arrastrar a Estados Unidos a conflictos prolongados en la región.
Además, estos comentaristas han cuestionado la estrecha alianza entre Washington e Israel en el contexto de la guerra actual, señalando que el apoyo militar estadounidense podría entrar en tensión con valores cristianos relacionados con la paz o con prioridades nacionales internas. Un argumento muy consistente entre los nacionalistas cristianos cuestiona que la guerra provoque víctimas inocentes, algo que el cristianismo condena moralmente.
A pesar de estas voces críticas, especialistas subrayan que la mayoría del nacionalismo cristiano en Estados Unidos sigue respaldando firmemente a Israel, especialmente por razones teológicas vinculadas a interpretaciones bíblicas sobre el papel del Estado israelí en la historia.
En este sentido, las posturas anti-Israel dentro del nacionalismo cristiano no constituyen aún una corriente dominante, pero reflejan una transformación ideológica relevante en sectores de la derecha estadounidense, donde convergen el aislacionismo, el populismo y nuevas interpretaciones religiosas.
A estos se suma, de manera preocupante, el aumento de un antisemitismo que empieza a amenazar a miles de judíos en EE. UU. y que pudiera salirse de control.