El país al que más veces he viajado, después de los Estados Unidos, es Cuba. El primer viaje de varios lo realicé en el año de 1994; eran momentos de muchas limitaciones del pueblo cubano debido a que el gobierno de Fidel Castro había implementado el ‘Periodo Especial en Tiempo de Paz’, que fue un período prolongado de crisis económica que comenzó en 1991 principalmente debido a la disolución de la Unión Soviética y, por extensión, del campo socialista y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).
Este periodo se definió principalmente por reducciones extremas de alimentos racionados a precios subsidiados por el Estado, la grave escasez de recursos energéticos de hidrocarburos en forma de gasolina, diésel y otros derivados del petróleo, que ocurrieron tras la implosión de los acuerdos económicos entre la Unión Soviética (rica en petróleo) y Cuba, y la contracción de una economía demasiado dependiente de las importaciones soviéticas.
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Esta política de supervivencia (Periodo Especial en Tiempo de Paz) fue un concepto político-económico que expresaba la disposición para combatir la crisis económica con el esfuerzo y energía propios del país, para afrontar las difíciles circunstancias y hallar alternativas eficaces de solución, sin traicionar el socialismo por el que tanto se había luchado.
En ese primer viaje encontré un pueblo lastimado pero que aun, y con el mal momento que vivían, no perdían su alegría. Los turistas teníamos un trato muy bueno debido a la derrama de divisas de este sector y en especial los viajeros de México que nos regalaban un trato especialmente fraterno. En ese momento su economía estaba dolarizada y principalmente España apoyó y empleó muchos recursos para la economía de la isla, fueron años muy difíciles para los cubanos.
Para enfrentar los momentos más agudos del período especial, el país tomó importantes medidas clasificadas por los especialistas como medidas en el ámbito macroeconómico, medidas de carácter social y medidas estructurales.
En muchos casos, estas medidas se constituyeron en decretos como parte de la reforma económica y fiscal de los años noventa en Cuba y entre ellas pueden citarse: la apertura al capital extranjero y la despenalización de la tenencia de divisas; Decreto-Ley sobre el ejercicio del trabajo por cuenta propia; Decreto-Ley sobre la creación de los mercados de productos agropecuarios; Decreto-Ley sobre la creación de los mercados de productos industriales y artesanales.
También adoptaron medidas como la Ley sobre la inversión extranjera; Decreto-Ley sobre zonas francas, Modificación de la Ley Arancelaria, Creación de Unidades Básicas de Producción Agropecuarias, Creación de nuevas formas empresariales, reorganización de los órganos de la administración central del Estado; cambios en el proceso de planificación empresarial y territorial; Decreto- Ley para la reorganización del sistema bancario, Decreto- Ley para la apertura de Casas de Cambio, la Ley Tributaria e introducción de un nuevo signo monetario: el peso convertible.
Regresé en otras ocasiones y pude notar la variación en el modo de vida de las personas que habitan en la isla. Fue evidente que los cambios tuvieron efectos positivos en la economía de ese país del Caribe y en el nivel de vida de los cubanos.
En viajes posteriores ya no me hospedaba en hoteles como lo hacía el siglo pasado. Este siglo lo hacía en casas de cubanos que me rentaban, este concepto se ha universalizado con la aplicación Airbnb.
Yo siempre digo que quienes crearon este modelo de negocios fueron los cubanos. Ya no comía en restaurantes los hacía en “Paladares”, que es un término común en Cuba para describir restaurantes familiares donde se sirve comida local tradicional y casera.
Sorprendentemente pude ver emprendedores en Cuba. Esto es algo que puede parecer una contradicción ya que no es lo que se espera en un país gobernado por un partido comunista, pero los hay y se tiene ya una clase empresarial. Ese país que conocí el siglo pasado ya no era el país de este siglo XXI.
Las medidas de Donald Trump de imponer aranceles a países que envíen petróleo a Cuba, resultan ser las medidas más duras para ese pequeño país después de años en los que los presidentes estadounidenses han probado diversas tácticas de presión económica para acelerar la caída del gobierno cubano.
El corte de combustible por parte del gobierno del norteamericano ha subido drásticamente la apuesta de la caída de ese gobierno, ya que el petróleo mantiene en funcionamiento al país, desde el transporte público hasta las fábricas y las granjas. El gobierno de Estados Unidos “ha decidido que Cuba debe ser libre antes de que termine 2026”, dijo Marcell Felipe, un líder cubano exiliado en Miami que preside el Museo Americano de la Diáspora Cubana y afirmó haberse reunido con diplomáticos estadounidenses. “Este es un plan en marcha”, dijo.
Yo no veo otra salida más que los funcionarios cubanos se acercaran al gobierno de Trump con ofertas significativas, como permitir más empresas privadas y partidos políticos rivales, con ello intuyo que el gobierno estadounidense estaría dispuesto a permitirles adquirir petróleo a cambio de negociar algo similar a lo que se está llevando a cabo en Venezuela, donde el gobierno interino del país ha acordado tomar medidas hacia la transformación económica y la democracia. Este 2026 es un año que nos presentará muchos cambios a nivel mundial.
Independientemente de la licitud moral y legal de las medidas de Trump para con Cuba, mi posición es igual a la de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Es importante que se dé una solución pronta en beneficio de los cubanos, que si bien es cierto es un pueblo heroico y resiliente no merecen padecer lo que están sufriendo.