La movilidad urbana en México, y en particular en la ciudad de Puebla, se ha convertido en un tema central para el desarrollo sostenible, la calidad de vida y la equidad social. El desorden vial, la fragmentación del transporte público, la inseguridad para peatones y ciclistas, y la congestión crónica no son solo problemas técnicos o de infraestructura, sino síntomas de una cultura vial que ha normalizado la transgresión de normas, la falta de empatía y la ausencia de visión colectiva.
Este artículo de opinión, dividido en varias entregas, propone una revisión crítica y propositiva de la problemática de movilidad en Puebla y en México, integrando datos recientes, marcos normativos, políticas públicas y experiencias internacionales, con el objetivo de argumentar la urgencia de una transformación cultural y educativa que coloque a las personas y su derecho a la movilidad segura en el centro de la agenda urbana (SEDATU, 2019).
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I. La normalización del desorden vial: entre la costumbre y la resignación
La vida cotidiana en Puebla y en muchas ciudades mexicanas transcurre entre embotellamientos, cruces peligrosos, banquetas invadidas y una convivencia tensa entre peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas y transporte público. Esta situación, lejos de ser una excepción, se ha convertido en la norma.
La evidencia empírica muestra que la percepción de inseguridad y desorden es compartida por la mayoría de los habitantes: en 2025 Puebla ha reportado 957 peatones lesionados por atropellamiento, un aumento del 13 % respecto al año anterior, ubicándose en el cuarto lugar nacional; en la capital del estado se registraron 2,398 hechos de tránsito en siete meses, con un promedio de 342 al mes, siendo las colonias Agua Santa, Amor, Aquiles Serdán, Belisario Domínguez y el Centro Histórico las más afectadas (Crónica Puebla, 2025; Datos Abiertos, Ayuntamiento de Puebla, s. f.).
La normalización del desorden vial se manifiesta en prácticas cotidianas: automovilistas que invaden pasos peatonales, ciclistas y motociclistas que circulan en sentido contrario, peatones que cruzan fuera de las zonas marcadas y transporte público que realiza ascensos y descensos en lugares no permitidos. Esta realidad refleja una cultura vial permisiva, donde la transgresión de las normas se percibe como inevitable o incluso necesaria para sobrevivir en el caos urbano.
La resignación ante el desorden vial tiene consecuencias profundas: no solo se traduce en accidentes y pérdidas humanas, sino que perpetúa la desconfianza en las instituciones, la falta de corresponsabilidad y la erosión del tejido social. El Manual de Calles de SEDATU advierte que el diseño tradicional de las vialidades ha priorizado el flujo vehicular sobre la seguridad y la convivencia, relegando a los usuarios más vulnerables y generando espacios urbanos hostiles (SEDATU, 2019).
II. Multifactorialidad de la problemática de movilidad: causas y efectos
La crisis de movilidad en Puebla y en México es el resultado de una compleja interacción de factores estructurales, institucionales, culturales y tecnológicos. Entre los principales elementos destacan: crecimiento urbano acelerado y disperso; transporte público fragmentado y obsoleto; infraestructura vial en deterioro; falta de coordinación intergubernamental; y una cultura vial deficiente que perpetúa comportamientos de riesgo.
La congestión vehicular es uno de los efectos más visibles y costosos de esta multifactorialidad. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la congestión en Puebla‑Tlaxcala genera un costo anual de 4,453 millones de pesos, ubicando a la zona en el cuarto lugar nacional por impacto económico negativo; además, cada persona pierde en promedio 100 horas adicionales en traslados al año, lo que afecta la productividad, la salud y el bienestar (IMCO, 2019; Milenio, 2019).
La evidencia académica respalda la idea de que la congestión no puede resolverse únicamente con intervenciones locales como puentes o pasos a desnivel. Un estudio reciente sobre la concentración de intermediación en redes viales mexicanas muestra que la estructura de la red explica entre el 50 % y 70 % de la varianza en las horas perdidas por congestión, lo que sugiere que la reducción efectiva de la congestión requiere disminuir la cantidad de autos en las calles mediante mejoras al transporte público y la promoción de la movilidad activa (Pichardo Corpus, 2024).
Continuará…
Referencias:
Crónica Puebla. (2025). Peatones atropellados van al alza. Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU). (2019).
Manual de calles: Diseño vial para ciudades mexicanas.
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). (2019). El costo de la congestión: vida y
recursos perdidos.
Milenio. (2019). Puebla‑Tlaxcala, 4° lugar en gasto por la congestión vial.
Pichardo Corpus, J. A. (2024). La concentración de la intermediación y la congestión vehicular en zonas metropolitanas de México. Estudios Demográficos y Urbanos.
Ayuntamiento de Puebla. (s. f.). Hechos de tránsito (Datos abiertos).
Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano. Los encontrarán en estas direcciones:
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1