El mito fundacional de AMLO y Morena, aquel en el que han cimentado su soporte ideológico y dogmático —el de “primero los pobres”— para convencer a millones de mexicanos de votar a su favor y alcanzar el poder, hoy se tambalea. Y no precisamente por la oposición —casi inexistente— ni por la supuesta conjura internacional de conservadores y neoliberales, sino por el estilo de vida opulento y excéntrico de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, Andy López y hermanos.
Esa pobreza franciscana —que no azteca ni maya— que tanto predicó y presumió encarnar en su vida, incluso cuando gobernó seis años desde un palacio novohispano (y no desde una pirámide), ha sido brutalmente traicionada. No solo por sus “camaradas de lucha” sino —más grave aún— por sus seres más queridos y cercanos, que hoy disfrutan viajes aristocráticos por la vieja Europa colonialista a la que dicen detestar.
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Un paréntesis franciscano
Conviene, antes de seguir, subrayar los aportes históricos y culturales de los franciscanos que llegaron a México, concretamente a Puebla, vigentes por casi cinco siglos.
La Orden Franciscana y su llegada a Puebla
La Orden de los Hermanos Menores (Ordo Fratrum Minorum, OFM), fundada por San Francisco de Asís en 1209, se erige sobre los ideales de humildad, fraternidad y servicio. A lo largo de la historia, se diversificó en distintas ramas, como los Hermanos Menores Conventuales y los Capuchinos.
En el contexto novohispano, los franciscanos arribaron a Puebla de los Ángeles en 1531, año de su fundación oficial. Desde entonces jugaron un papel crucial en la organización espiritual y urbana de la ciudad. Entre sus primeras figuras destacan Fray Toribio de Benavente “Motolinia”, uno de los célebres “Doce Apóstoles” de México; Fray Juan de Rivas, fundador de la comunidad poblana, y Fray Andrés de Olmos, pieza clave en las tareas de evangelización.
El primer asentamiento se ubicó cerca del actual templo de la Concordia. En 1535 los frailes se trasladaron a orillas del río San Francisco, donde su iglesia principal se concluyó en 1585. A partir de ahí se tejió una red conventual que moldeó el proceso evangelizador en la región.
La espiritualidad franciscana y su contraste con Morena
Ahora bien, ¿qué significa vivir bajo los postulados franciscanos de humildad y pobreza? Y más aún: ¿se refleja hoy en la clase gobernante que presume evocarlos?
La espiritualidad de la Orden de los Hermanos Menores se fundamenta en la pobreza evangélica, entendida como renuncia a la propiedad y confianza en la providencia. Se caracteriza además por:
Obediencia
Para los franciscanos es expresión de libertad y fidelidad a Dios, a los superiores y a la comunidad. La presidenta Sheinbaum no deja de repetir, como si fuese tercera llamada a misa, su cantaleta de ejercer con humildad el poder. Sin embargo, en su partido nadie la percibe como autoridad real, nadie le hace caso e incluso la desafían abiertamente. Su fidelidad parece estar más al sur, en Palenque.
Fraternidad
Fortalece la vida comunitaria y la relación con toda la creación. En Morena, sin embargo, la fraternidad se traduce en complicidad. Los viajes de lujo de Andy López y otros dirigentes, jamás explicados en cuanto a su financiamiento, han sido arropados por la dirigencia nacional encabezada por María Luisa Alcalde. Una fraternidad que funciona más como mafia: se protegen, se encubren y cierran filas ante el enemigo para garantizar impunidad.
Paz y reconciliación
A través del perdón y la armonía social. Lo que AMLO y su sucesora han conseguido es exactamente lo contrario: división y polarización. Basta un recorrido por las redes sociales para corroborar el odio mutuo en el que estamos sumidos más de 130 millones de mexicanos.
Aquí entra en escena Beatriz Gutiérrez Müller, la esposa de AMLO, investigadora de la BUAP y presunta autora de la célebre carta al Rey de España y al Vaticano, quien pretendió ahora instalarse en la exclusiva Moraleja de Madrid, vecina de estrellas y hasta del expresidente Peña Nieto. Todo ello, tras haber exigido que España pidiera perdón por la conquista y la evangelización.
Ante el repudio general alcanzado en ese país, y más aún en México, por lo señalado por el diario español ABC, que da cuenta de los preparativos que ha realizado para asentarse en la vilipendiada —por ella— Madre Patria, ahora parece que quiere dar marcha atrás en su intentona de gentrificación.
Pero no contenta ni satisfecha con el zipizape que armó, en lugar de asumirlo, la doctora amenazó con denunciar a sus críticos, eso sí, envalentonada por el respaldo de los nuevos y flamantes jueces —imparciales, con chaleco guinda— de la banda del acordeón… ¡Rediez, vaya cochazo!
Gutiérrez Müller quiso dividir y sembrar encono entre México y España. La moraleja anti franciscana, en este caso, sería como lo sentencia el proverbio bíblico (Oseas 8:7): “Quien siembra odio, cosecha tempestades”.
Evangelización y servicio
Ejercidos no solo mediante la predicación, sino también mediante el testimonio de vida y la atención a los pobres, enfermos y marginados.
Los franciscanos en sus misiones evangelizadoras caminaron cientos de kilómetros por terrenos agrestes y polvosos en México y lo que ahora es el sur de Estados Unidos. También lo hicieron para llegar hasta Japón en 1593, donde fueron rechazados y algunos de ellos martirizados.
Andy López, en contraste —el hijo pródigo de AMLO y su pretendido sucesor para 2030—, evangeliza en Tokio con cenas de 47 mil pesos, hospedajes de 177 mil y accesorios Prada sin facturar… “hijos malcriados, padres desgraciados”. Un ejemplo de “testimonio de vida” que haría sonrojar a cualquier santo.
Corolario
Como podrá apreciarse a simple vista, el discurso y la narrativa de AMLO, de la presidenta Sheinbaum y de la llamada 4T, de vivir con el ejemplo franciscano —pese al desprecio por la herencia española— ha quedado sepultado por las conductas estrafalarias de la familia presidencial y sus cercanos, en particular de Andy, quien sentenció categóricamente: “no hay daga que más hunda que la del hijo ingrato”.
Posdata. Nada más delirante y desquiciante para AMLO que, justo cuando se presume que millones de mexicanos salieron de la pobreza, según el INEGI —quizá su único legado—, le restrieguen en la cara los viajes fastuosos, las cenas opíparas y los lujos insultantes de sus hijos y correligionarios, desnudando su falsa pobreza franciscana.