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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Dato Protegido: el poder ciudadano se sube al ring

Una postal del México actual: un David ciudadano contra un Goliat político–judicial

David Córdova Tello

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM con maestría en Administración para la Seguridad y Defensa Nacional. Analista y consultor en seguridad, inteligencia y análisis político, especialista en análisis estratégico. Ha ocupado diversos cargos en instituciones como el CISEN, la Secretaría de Seguridad Pública y el INE.

Miércoles, Agosto 13, 2025

La historia suena casi a parábola bíblica: una ciudadana de Sonora, Karla Estrella, es denunciada por “violencia política en razón de género” nada menos que por Dania Karina Barreras, alias Dato Protegido, diputada del PT y esposa del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna. Este asunto ha sacado a flote un fenómeno que merece ser abordado y que arroja un pequeño halo de luz y esperanza contra los abusos autoritarios de la clase gobernante en turno.

El caso, que podría haberse convertido en un ejemplo más de censura institucional, terminó exhibiendo un detalle que los agoreros de la catástrofe suelen olvidar: el poder ciudadano sigue vivo… y sabe dar nocauts.

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A estos pesimistas que dictaminan que la República se desmorona, que la libertad de expresión es un recuerdo y que los contrapesos institucionales han muerto, les traigo una mala noticia: no estamos tan huérfanos como creen.

Porque aquí, el INE, el TEPJF y la pareja Barreras–Gutiérrez recibieron una derrota pública e incontestable. Primero por Karla Estrella, y después por el profesor Jorge García Orozco, quien desde la segunda fila también empuñó la honda contra Goliat. Demostraron que, por más blindaje político, el poder ciudadano sigue siendo kriptonita contra el abuso.

Nadie, en su sano juicio —por más ideologizado o “bienestarizado” que esté— podría negar que a Dato Protegido y Sergio Gutiérrez les salió el tiro por la culata. El búmeran inquisitorio que lanzaron regresó con tal velocidad, fuerza y dimensión que no sólo les descolocó la mandíbula política, sino que les dejó la sonrisa congelada. Aquella felicidad y bienaventuranza que presumían en redes para exhibir lujos y frivolidades se transformó en mueca amarga… que los llevó —humildemente, como diría la presidenta Sheinbaum— directo a la lona en el primer asalto.

Por orden del TEPJF, Karla Estrella tuvo que ofrecer un mes de disculpas públicas en Twitter —con un texto obsequioso redactado por los mismísimos magistrados—, mientras que Jorge García desnudaba uno por uno los excesos de la “honrosa medianía juarista” que ciertos funcionarios de la 4T dicen practicar… pero únicamente desde el privilegio. Ah, y de paso, reveló contratos millonarios que apuntan a conflicto de interés y   de Gutiérrez Luna.

 

El poder ciudadano y la utilidad de las benditas redes sociales —que en la mayoría de las ocasiones son tóxicas al extremo— dieron una cátedra de cómo revertir el abuso de poder contra una ciudadana. Aquí se convirtieron en un martillo contra la prepotencia. En la misma plataforma donde intentaron linchar a Karla Estrella, miles de usuarios devolvieron el golpe y catapultaron a la fama a la pareja legislativa por el repudio unánime. Recibieron una sopa de su propio chocolate.

No creo que, a estas alturas, los magistrados se atrevan a proceder de igual forma contra miles de usuarios que apoyaron a Karla Estrella, que compartieron su mensaje inicial y que, de ser sancionados, inundarían aún más las redes sociales… pero esta vez en su contra.

Curiosamente, no fue un triunfo de partidos políticos, OSC o periodistas estrella que han llenado páginas enteras con la secuela de la corrupción. No. Fueron dos ciudadanos comunes y una multitud de inconformes hartos de la doble moral de quienes dicen “luchar por el pueblo” mientras viajan como virreyes. Infructuosos, por demás, resultaron los empeños de Gutiérrez Luna por atribuirle la paternidad del entuerto —que su esposa y él mismo concibieron— a Claudio X. González.

Tampoco sorprende que las autoridades competentes sigan mirando al infinito: ni el SAT, ni contralorías, ni auditorías legislativas, ni el propio Morena han movido un dedo. Y eso que la mismísima presidenta Sheinbaum consideró “excesiva” la sanción contra Karla Estrella.

El caso Dato Protegido es una postal del México actual: un David ciudadano contra un Goliat político–judicial. Y, al menos esta vez, David ganó por nocaut. Una lección tanto para el gobierno en turno —que cree que las dádivas garantizan lealtad— como para la oposición, que sigue sin entender que su problema no es AMLO, sino su desconexión con la gente.

Un acto de generación espontánea virtual que recuerda, en cierto modo, a la Primavera Árabe de 2010–2011, iniciada en Túnez y extendida a Egipto, Libia, Yemen y Siria, entre otros países. Aunque se apagó pronto, dejó claro el poder del ciudadano en tiempos de desconfianza hacia partidos políticos e instituciones.

¿Existió mano negra en la difusión de los viajes de lujo de morenistas por Europa y del hijo pródigo (alias Andy) por Japón? Tal vez. Pero la verdadera mano que importa aquí es la que sube fotos a redes sociales, dejando al descubierto la distancia sideral entre el dogma franciscano de “vivir con un par de zapatos y 200 pesos” y la vida real de quienes lo predican… desde una suite presidencial con vista al mar.

 

Posdata: ¿La hipocresía y el cinismo de los líderes de Morena en el caso Dato Protegido y sus tours de lujo impactarán en las urnas en 2027? Difícil saberlo. Lo cierto es que el discurso de honestidad de AMLO —no sólo por la generosa cortesía de su vástago— y de la propia presidenta se va desgastando por sus flagrantes contradicciones. A ello debemos agregar las fricciones cada vez más intensas con Washington, que seguramente impactarán en el ánimo de los mexicanos una vez que cobren mayores consecuencias. Quizá hoy sea un nocaut simbólico… pero mañana podría ser un resultado electoral.

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