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OPINIÓN

El caso Epstein y la cátedra magistral de Trump

Trump es el maestro que nos devela la verdadera naturaleza de los actores políticos

Luis Ochoa Bilbao

Internacionalista y sociólogo. Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la BUAP. Se especializa en temas de política exterior, cultura política y sociología de las relaciones internacionales.

Lunes, Julio 28, 2025

El caso Epstein en Estados Unidos generó un escándalo mayúsculo. El millonario creó a lo largo de un par de décadas una red de trata de menores que compartía con políticos, artistas, príncipes, intelectuales y empresarios. En su isla privada se organizaban las fiestas, lejos del escrutinio público. Todo un asunto propio de una película o de alguna serie de streaming.

El tema es de abuso de menores. Y un alto porcentaje de la población de los Estados Unidos lo consideró un caso ofensivo y desagradable que demostraba la colusión de los políticos, del establishment y los grandes jerarcas en la corrupción moral de su nación. Trump tomó el caso, prometió develarlo y sus simpatizantes, la nación MAGA (Make America Grat Again), le aplaudieron y le otorgaron el voto de confianza en la elección de noviembre de 2024.

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El problema es que Trump era amigo de Epstein, circulan infinidad de fotos de ellos dos, acompañados de mujeres jóvenes en entornos de fiesta, incluso videos que demuestran la cercanía de ambos personajes. Resulta, también, que los documentos de la investigación del caso Epstein mencionan varias veces al presidente de los Estados Unidos. Lo vinculan claramente con el empresario que, de manera sorpresiva, se suicidó en su celda de la prisión en 2019, año en el que Trump gobernaba durante su primer periodo.

Ahora, Trump, en medio del escándalo, con absoluto cinismo exige que sus seguidores se olviden del caso, les dice que no hay nada que investigar, que la culpa es de Obama, que Clinton era el verdadero amigo de Epstein, que los expedientes son falsos y están llenos de mentiras. En este entorno, el exabogado de Epstein, Roy Black, fue hallado muerto hace apenas unos días.

Por su parte, la amiga de Epstein, Ghislaine Maxwell, fue hallada culpable de trata de personas, así como de crear una red de abuso de menores para favorecer a Epstein y a sus amigos, y está en la cárcel purgando su pena. Sin embargo, apenas el jueves pasado recibió al abogado de confianza de Trump y ahora fiscal general adjunto, Todd Blanche, para hablar de la posibilidad de otorgarle un perdón presidencial.

Este breve repaso de la historia del escándalo de Epstein es necesario para argumentar en torno a la cátedra magistral de Donald Trump sobre el verdadero comportamiento de los políticos en el poder. Trump es arrogante, descarado, totalmente transparente, cínico, desvergonzado y absolutamente insolente. No esconde sus intenciones, no se anda con sutilezas, no se da golpes de pecho ni siquiera se preocupa por guardar las formas. Es brutalmente transparente. Lo único que lo distingue de los políticos tradicionales es que no es hipócrita.

Usó el caso Epstein para ganar votos. Lo ha declarado abiertamente sin rubor alguno. Ahora, utiliza todos los medios a su favor, la prensa de extrema derecha inicia una demanda contra The Wall Street Journal compra periodistas, amenaza a los republicanos públicamente, insulta a su base y mueve todas sus fichas políticas, desde el Congreso y el Senado, hasta la Fiscalía  General de Estados Unidos para archivar el caso y que no se vuelva a hablar de él.

Trump actúa como cualquier político, pero lo hace de manera evidente, clara y transparente. La mayoría de los políticos tradicionales, esos que están perdiendo votos, son hipócritas. Han hecho, hacen y harán lo mismo que Trump, pero lo disfrazan todo de un manto de moralidad, decencia, formalidad y “buenas costumbres” para ocultar sus verdaderas intenciones y propósitos.

Trump miente incansablemente y lo hace con gusto para obtener cualquier clase de beneficios. Trump ha utilizado la presidencia de los Estados Unidos para hacer negocios, recibir un avión como regalo, crear una nueva criptomoneda, inaugurar campos de golf, concretar negocios en Medio Oriente y editar una biblia en China que vende a 50 dólares en Estados Unidos.

En su actuar, Trump nos ha dado una clase magistral del comportamiento de muchos políticos, movidos casi siempre por intereses personales. Los ha desnudado, los ha exhibido. Las crónicas de su comportamiento deberán escribirse en páginas de oro para pasar a la posteridad y explicar las razones del desprestigio de los políticos y la política. Con los años, los nombres de Maquiavelo y Trump se codearán en los anales de la ciencia política.

 

 

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