En política no hay coincidencias, todo tiene una lógica y los proyectos giran en torno a coyunturas de las cuales se pretende sacar el mayor provecho o por lo menos salir mejor parados respecto de tiempos pasados.
Lo anterior viene a colación porque el lunes 21 de julio el gobierno de Puebla anunció que pondrá nuevamente en operación los “Arcos de seguridad” que fueron construidos durante el morenovallismo y que después de varios años no cumplieron su objetivo, además de que se encontraban abandonados. Lo que no pudo decir de ellos es que estuvieran estratégicamente mal ubicados dentro de la geografía poblana, ya que fueron planeados para garantizar la cobertura de los puntos neurálgicos del estado en materia económica, concentración poblacional e incidencia delictiva.
Más artículos del autor
Al día siguiente del anuncio de la reactivación de los arcos de seguridad poblanos, el gobierno federal anunció su Plan “Cero Robos”, el cual además de lo pretencioso de su nombre, retoma parte de lo que anteriores administraciones ya venían haciendo desde la década de los noventa como parte del “Programa Nacional de Seguridad en Carreteras”, entre ellos el cierre de accesos y salidas ilegales de las autopistas, dispositivos tecnológicos para supervisar pesos y medidas de las unidades de transporte de carga, así como “paraderos seguros” ahora denominados “paraderos integrales”, con el pequeño detalle de que estos últimos terminarán de construirse hasta el 2030 y ya fueron anunciados como si estuvieran funcionando.
Sobre el particular destaca que uno de los ejes de este nuevo Plan federal tiene que ver con los “Arcos dinámicos”, que no son más que dispositivos móviles que incluyen sensores de dimensiones, básculas de pesaje y radares de velocidad, algunos de los cuales serán instalados sobre la autopista México-Puebla, vía sobre la cual ya existe un “Arco de seguridad” (Km. 100 de dicha autopista, pasando la caseta de San Martín Texmelucan y antes de la salida al Aeropuerto Internacional ubicado Huejotzingo) de los que serán remodelados por el gobierno de Puebla, el cual fue inaugurado el 14 de enero de 2015 por el extinto gobernador Rafael Moreno Valle y el entonces secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong.
Pero volviendo a los “Arcos de seguridad” que ya se encuentran construidos en la entidad poblana y que serán puestos nuevamente en funcionamiento por el gobierno del estado, se les olvida que tanto el extinto Miguel Barbosa como Sergio Salomón Céspedes anunciaron cada uno en su momento la reactivación de los mismos, el primero en agosto de 2019 bajo el modelo de Bases de Operación Mixta (BOM), mientras que el segundo en noviembre de 2023 como parte del Proyecto “Centinela” con una inversión de 300 millones de pesos que incluía la instalación de cámaras de videovigilancia y lectoras de placas de vehículos para detectar aquellos que contaban con reporte de robo.
¿Acaso ya olvidaron que esta misma tecnología fue instalada en dichos arcos desde un principio (2015) y siendo menos avanzada que la existente contribuyó en mejores resultados en materia de incidencia delictiva que los demás intentos por ponerlos nuevamente en marcha?
Tal vez haga falta una ayuda de memoria, por lo cual me remitiré a los datos publicados por el Sistema Nacional de Seguridad Pública de 2015 a la fecha y que los poblanos saquen sus conclusiones sobre cuales son mejores, si los de 2015 con menos tecnología y sin el C5 de la zona metropolitana de Puebla o los de 2025 con el C5 y los resabios del programa “Centinela”, que en teoría invirtió más recursos en tecnología de punta.
Durante el primer semestre de 2015 se registraron solo 254 víctimas de homicidio doloso mientras que en el mismo lapso de 2025 se contabilizaron 456, es decir 80 por ciento más.
En el primer semestre de 2015 se denunciaron únicamente 210 casos de robo a transportista (principalmente en carretera) en tanto que en el mismo periodo de 2025 fueron registrados 877, equivalente a un 317 por ciento más.
En el periodo enero-junio de 2015 se robaron solamente 1,475 vehículos, mientras que en el mismo lapso, pero de 2025 se robaron 3 mil 738, es decir, 153 por ciento más.
En el primer semestre de 2015 se registraron 136 casos de robo en transporte público colectivo en tanto que, en el mismo lapso, pero de 2025 se denunciaron 853 casos, equivalentes a 527 por ciento más.
Contrario a la narrativa de que los “Arcos de seguridad” del morenovallismo no cumplieron con su objetivo, las cifras del SNSP la desmienten. Para eso sirven las comparaciones, que siempre serán odiosas, pero mientras no haya otra forma de medir la eficiencia de los gobiernos en materia de seguridad seguiremos recurriendo a ellas, siempre de manera profesional, respetuosa y con alto sentido de urbanidad política.