Durante muchos años la BUAP había quedado al margen de participar en hechos internos o externos, nacionales o locales en los que jóvenes universitarios se manifestaban o protestaban.
Recordemos que el 11 de mayo de 2012 cuando surgió en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México el movimiento #YoSoy132, luego de que Enrique Peña Nieto, entonces candidato y luego presidente, asistiera al Foro del Buen Ciudadano y asumiera su responsabilidad ante la comunidad universitaria, cuando fue gobernador del Estado de México en los hechos de represión contra manifestantes que buscaban impedir la construcción del nuevo aeropuerto en terrenos agrícolas de la zona de Texcoco. A esta protesta se unieron estudiantes de universidades públicas y privadas; estudiantes de la BUAP no participaron en estos hechos.
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Fueron varios periodos rectorales en donde la BUAP fue ejemplo nacional de no involucrarse en temas diferentes a lo puramente académico. Fue hasta el 5 de marzo de 2020 donde marcharon sobre la avenida Reforma hacia el Zócalo poblano y que terminaron en Casa Aguayo sede del Poder Ejecutivo estatal para exigir justicia por el asesinato de tres alumnos de Medicina (dos de ellos de la BUAP) y el chofer de un UBER al trasladarse al carnaval de Huejotzingo en nuestro estado de Puebla.
La marcha fue la más grande que se recuerde para Puebla y se habló de 150 mil alumnos de más de 80 instituciones en donde por el número de participantes sobresalieron los estudiantes de la BUAP.
En este momento hay un paro laboral y académico en la máxima casa de estudios de nuestro estado, que inició con los alumnos de Medicina que se manifiestan por la falta de lugares para hacer el internado y servicio social, y a quienes se les han unido las demás facultades exigiendo a través de pliegos petitorios que se solventen carencias y se realicen mejoras en temas académicos y de infraestructura.
Tuvieron que pasar muchos años para que la BUAP enfrentara un problema con el que se tuvieran que suspender actividades. Yo no soy egresado de esta institución, aunque sí la quiero por los años que he dado clases en la Facultad de Contaduría como maestro invitado en sus posgrados.
Estuve la semana pasada en el Complejo Cultural Universitario en una reunión en uno de los restaurantes que hay en su interior y pude constatar que había jóvenes universitarios resguardando las instalaciones y limitando el acceso. Que conste que estoy a favor de ese movimiento porque lo considero legítimo; pero si pude ver mucha gente adulta con lo que pude comprobar lo evidente y es que este conflicto ya escaló de lo académico a lo político. Máxime si próximamente habrá elección interna donde se decidirá si la rectora María Lilia Cedillo Ramírez continua o es sustituida en esa función.
La BUAP es pieza fundamental para la gobernanza en nuestro estado. Si tiene conflictos internos, la situación puede ocasionar problemas en el estado. Recordemos que en el siglo pasado los problemas estudiantiles desencadenaron conflictos mayores en Puebla. Por esta razón: “Con la BUAP no”.
Que no se metan elementos externos a un tema interno de la universidad. Que la política ahora se aleje de lo académico en la máxima casa de estudios en Puebla. Por el bien de la BUAP y de nuestro estado.