En una sociedad donde la desigualdad se ha convertido en el pan de cada día, la generosidad hacia quienes menos tienen parece ser un tema de debate interminable. En el estado de Puebla, más de la mitad de la población, un 54 por ciento, vive en situación de pobreza. Esto nos coloca en el cuarto lugar a nivel nacional en términos de pobreza.
Mientras tanto, en México, la obesidad infantil se ha duplicado en los últimos veinte años, afectando al 17.5 por ciento de los niños. Una paradoja que refleja cómo la malnutrición y la falta de acceso a alimentos saludables afectan a las comunidades más vulnerables.
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En este contexto, las organizaciones de la sociedad civil (OSC) se erigen como puentes indispensables entre la abundancia y la necesidad. Estas entidades han ganado espacios de expresión y colaboración, convirtiéndose en gestoras de atención a los problemas sociales. Sin embargo, su labor a menudo es subestimada, cuando no ignorada por completo.
La generosidad, entonces, no debería ser vista como un lujo reservado para tiempos de bonanza, sino como una necesidad imperante en una sociedad que aspira a la justicia y la equidad. Apoyar a las OSC es una forma tangible de canalizar recursos y esfuerzos hacia quienes más lo necesitan. Después de todo, en un país donde la riqueza está tan desigualmente distribuida, la verdadera pregunta es: ¿podemos permitirnos no ser generosos?
La generosidad y el apoyo a las organizaciones de la sociedad civil no son actos de caridad, sino inversiones en el tejido social que nos sostiene a todos.
La generosidad no es patrimonio exclusivo de millonarios con fotos en revistas ni de filántropos que firman cheques como si fueran autógrafos. No.
La generosidad es de cualquiera que tenga un poco más que otro. Aquellos que pueden darse el lujo de un café caro cada mañana, pero nunca han considerado que ese mismo café podría convertirse en una despensa, una medicina o una comida caliente para alguien que no tuvo la suerte de elegir.
No se trata de cuánto se da, sino de entender que para quien nada tiene, hasta lo pequeño puede ser inmenso. Porque donar no es perder… es recordarle al mundo que todavía hay humanidad entre tanta indiferencia.
Rescoldos
Si quieres donar en donde tengas la certeza que tu ayuda sí llega, puedes sumarte con Fundación Madai, exactamente ahora estamos haciendo una colecta de ropa y calzado usados en buen estado, de cobijas, despensa y cosas que ya no uses. Igual puedes hacer un donativo en efectivo para ayudar a niños con cáncer. Contáctame.
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