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OPINIÓN

Marín: en la jaula de oro, el gurú de la 4T.2-Morena

La permisibilidad al activismo del ex gobernador sujeto a proceso, no es buen mensaje político

Pablo Ruiz Meza

Periodista con más de 30 años de trayectoria como reportero de staff, investigaciones especiales, corresponsal nacional, director editorial, autor de la columna "Nada personal" y colaborador en diferentes medios de comunicación multimedia.

Lunes, Febrero 3, 2025

A juzgar por las pasarelas de políticos, funcionarios públicos, empresarios y periodistas, el exgobernador (ex) priista Mario Marín Torres se ha convertido en el “gurú” de la 4T.2 en Puebla.

En prisión domiciliaria, con todos los privilegios que implica el cambio de medida cautelar ordenada por una jueza federal para que siga su proceso penal en su domicilio, Marín ha hecho de su casa una “jaula de oro” muy visitada.

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Han desfilado por su exclusiva residencia de “Los Gavilanes” en Xilotzingo, en la ciudad capital, flamantes funcionarios públicos del gobierno del estado de la Cuarta Transformación, que formaron parte de su gobierno en su fallido sexenio.

Marín, quien enfrenta el proceso penal por el delito de tortura contra la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro (2005), se ha convertido para los expriistas de la 4T.2- Morena en el estado, en un político “sabio” a quien acuden para consultarlo.

Para los expriistas con chaleco guinda de la 4T.2, hoy distinguidos militantes de Morena, su guía político y filosófico no es Andrés Manuel López Obrador, la desaparecida Ifigenia Martínez o la propia jefa política nacional Claudia Sheinbaum Pardo, es Mario Marín.

Los morenistas poblanos -muchos ex priistas del marinismo- no se equivocan respecto a sus líderes morales porque si hay algo en común entre López Obrador y Marín Torres, es que se colocaron a la altura histórica del Benemérito de las Américas, Benito Juárez García.

Marín Torres, mixteco de Nativitas Cuautempan, Coyotepec, siendo gobernador, se comparó con el indígena oaxaqueño, y aspiró también a convertirse en Presidente de la República.

El marinismo, el “motor” de la Cuarta Transformación en Puebla

Marín Torres, quien cargará en el resto de su vida con el mote del “gober precioso”, gracias a los elogios de su amigo el empresario libanés Kamel Nacif Borges, ha decidido exhibirse ante la opinión pública, mediante fotografías que autorizó respecto a sus encuentros con sus amigos.

Marín Torres tiene razones de sobra para reaparecer en la vida pública del estado, una de ellas por la tranquilidad del blindaje del régimen del que forman parte sus pupilos políticos y seguidores.

La mayoría de los actuales funcionarios públicos del estado y municipios, así como legisladores, iniciaron su carrera política con él como líder de grupo, desde su paso por las Secretaría de Gobernación estatal, el Congreso del Estado, la Presidencia Municipal de Puebla y la gubernatura.

Con méritos propios, pero con vínculos consanguíneos que los unen, Marín está más que orgulloso de su sobrino político, el diputado local con licencia y jefe del gabinete estatal, José Luis García Parra.

El exmandatario estatal está de plácemes; no podría estar mejor en su regreso a Puebla, por la llegada al gobierno del estado el grupo político que impulsó y creció a su sombra.

Una de las reglas del viejo régimen priista es que los exgobernantes “guarden silencio”, no exhibirse de manera pública ni opinar de los temas de gobierno que puedan opacar o molestar al gobernante en turno.

Este principio anodino debería tener plena vigencia entre la clase política de la entidad poblana, no solo por el historial negro del marinismo, sino porque el líder fundador del grupo enfrenta un proceso penal domiciliario por el delito de tortura cuando fue gobernador del estado.

Pese a las limitaciones ordenadas por la justicia federal, Marín prácticamente realiza un intenso cabildeo político, ejerce en la práctica sus “derechos políticos” y se ha instalado como consultor político de la 4T.2 en Puebla.

Con un proceso penal vigente, reaparece como figura “pública” influyente

En agosto de 2024 la jueza Segundo de Distrito de Quintana Roo, Angélica del Carmen Ortuño Suárez, modificó la medida cautelar de prisión preventiva a que estaba sujeto el exgobernador, Mario Marín.

Para concederle el cambio de medida cautelar para dejar la cárcel y seguir su proceso en su domicilio, Marín pagó 100 mil pesos fijados por la juzgadora, portar un brazalete electrónico y la prohibición de salir del país, depositando pasaporte y visa al juzgado que sigue la causa.

La jueza le prohibió también acercarse y comunicarse con las víctimas –en este caso Lydia Cacho– y con los testigos del caso.

Por tratarse de un político experimentado, sabe de los tiempos políticos y sus implicaciones para sus seguidores y ex correligionarios priistas de su grupo político -el marinismo- exhibirse de manera pública en encuentros con políticos, empresarios y funcionarios públicos.

El exmandatario es abogado y tiene pleno conocimiento jurídico de las implicaciones de continuar sujeto a proceso penal con la medida cautelar de resguardo domiciliario, pero frente a la arrogancia política y el blindaje del gobierno de la 4T.2, ha enviado el mensaje de vigencia e influencia política.

Fue detenido en febrero de 2021 en Acapulco, Guerrero, para ponerlo a disposición de un juez en Cancún, Quintana Roo donde quedó sujeto a proceso, posteriormente logró su trasladado (2023) al penal de máxima seguridad de El Altiplano, en Almoloya de Juárez, en el Estado de México, y de este lugar a su residencia en Puebla, en 2024.

En los tiempos de arranque del gobierno de la 4T-2-Morena en el estado, con un entorno complicado por el impacto negativo que tendrá la ofensiva del gobierno de Estados Unidos, y ante la expectativa de resultados en el estado, la reaparición pública de Marín no es un buen mensaje. ¿O sí?

X@pabl_ruiz
Face: Pablo Ruiz Meza
como_director@yahoo.com.mx

 

 

 

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