La mujer asoleándose en una ventana del Palacio Nacional, y lo ocurrido por este hecho, como denunciar el uso de IA para “afectar al gobierno” de la 4T, etcétera, sintetiza el perfil del régimen con la narrativa de la “verdad única” que debe acatar la población como “zombi”.
Además de desaparecer organismos o institutos autónomos, tener el control de la impartición de justicia, abolir el federalismo y la separación de los Poderes del Estado, ahora pretenden el monopolio de la verdad con filo autoritario.
Más artículos del autor
Aquel que se atreva a pensar diferente y cuestionar la “verdad” absoluta, única e irrebatible, está sentenciado a ser víctima de la propaganda oficial al calificarlos de “traidores a la patria”, “conservador”, “enemigo del movimiento”, “fifí”… solo falta echarlos del país, al exilio, o “fusilarlos”, como ha sugerido Paco Ignacio Taibo II.
Se repite en México la historia del régimen de Fidel Castro en Cuba respecto a la persecución de la disidencia, suprimiendo la diversidad del pensamiento y la pluralidad.
En un discurso ante intelectuales cubanos que apoyaron la caída de Fulgencio Batista y la revolución triunfante, Castro la emprendió contra quienes pensaban diferente: “Dentro de la Revolución todo; contra la Revolución, nada”.
Y empezó la purga de los combatientes revolucionarios e intelectuales: “Uno fue el comandante Alberto Mora, suicidado. Otro es el comandante Plinio Prieto, fusilado. Todavía otro, el general Ochoa, chivo expiatorio. Pero si algo colma la medida del abandono y el desamparo es el exilio”, publicó el periodista y escritor cubano Guillermo Cabrera Infante (Mea Cuba, 1992).
La narrativa autoritaria en México de la verdad absoluta frente a la realidad; las mentiras oficiales; el linchamiento político y mediático contra quienes piensen distinto a los gobernantes de la 4T.
Ocurrió recientemente contra sus aliados del PT y el PVEM por las diferencias de fondo en la malograda reforma electoral en el Plan A y Plan B.
Esta tendencia del régimen de mentir, y la mentira imponerla como verdad irrefutable, empezó con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y se extendió en el segundo piso de la 4T con Claudia Sheinbaum, con todo y la agencia infodemia, para colmo.
López Obrador, al inicio de la administración, dio por erradicado el delito del robo de hidrocarburos con las tomas clandestina en las redes de los ductos de Pemex.
Los huachicoleros no solo siguieron con el robo dentro de la petrolera paraestatal y con más pinchazos a los ductos, sino que escalaron con refinerías piratas, incursionaron en el contrabando y escalaron al atraco monumental con el huachicol fiscal.
Queda la duda si AMLO es mitómano por naturaleza, o se trató de una estrategia mediática para favorecer la delincuencia organizada con mandos militares, funcionarios de aduanas y los cárteles.
Ocurrió también con la manipulación durante la pandemia por Covid-19, no solo por desestimar el uso de mascarillas, utilizar una imagen religiosa como protección, y como titiritero, poner al frente de la contingencia sanitaria al “doctor muerte” para manipular las cifras de la tragedia por los cientos de miles de muertes.
El dato oficial del gobierno de la 4T fueron 335 mil 098, mientras que la Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia fijó en 833 mil 473 decesos; una diferencia de 500 mil.
A esta tragedia se sumó la “verdad” oficial” -sostenida en uno de los informes presidenciales, que de que el sistema de salud en México no solo era mejor que Dinamarca, sino del mundo.
Prometió “barrer” la corrupción de arriba para abajo, pero ésta terminó escondida bajo las alfombras de Palacio Nacional con el robo a Segalmex. Se estima el daño patrimonial entre los 9 mil 500 millones, 15 mil millones y hasta 17 mil millones de pesos; pese a las evidencias, presumía AMLO haber erradicado la corrupción en el gobierno.
Empero, el mayor escándalo de corrupción que existió durante su gobierno fue el contrabando de hidrocarburos y el huachicol fiscal que asciende a más de 600 mil millones de pesos, en la que están involucrados mandos militares, personal de Aduanas, funcionarios públicos y el CJNG.
Una y otra vez AMLO negó la existencia de laboratorios de fentanilo en México, pero estos existían para elaborar drogas sintéticas introducidas a EU por los cárteles. López Obrador impuso la “verdad” oficial mintiendo y obligando a mentir a los secretarios de la Marina y del Ejército.
Negó los daños al medio ambiente por la construcción del Tren Maya y la refinería Dos Bocas, ante las evidencias de los daños a la flora, la fauna y los cenotes, así como a los manglares en Tabasco.
En ambos casos, además de la corrupción y los sobreprecios, ha costado vidas por descarrilamientos, incendios y contaminación de litorales marítimos.
Las mentiras convertidas en “verdad” oficial le cuestan al gasto público miles de millones de pesos en subsidios anuales al Tren Maya, AIFA, Mexicana de Aviación… porque nunca fueron rentables, por el contrario, las obras registraron sobreprecios.
Si una gobernante de la 4T como la zacatecana gobernadora de Veracruz asegura que solo “fueron unas gotitas” de petróleo el derrame de crudo que contaminó las playas del Golfo de México, esa es la “verdad” oficial, como aseverar, en principio, que las piernas en la ventana de Palacio Nacional asoleándose con el sol de marzo, era una imagen de IA para “dañar al movimiento” de la 4T.
(IA lo sintetiza de la siguiente manera) Repetir una mentira para hacerla pasar por verdad es un fenómeno psicológico conocido como el efecto de la "ilusión de verdad". La repetición constante genera familiaridad, lo que lleva al cerebro a asociar familiaridad con veracidad, independientemente de la realidad de los hechos. Aunque a menudo se atribuye erróneamente a Joseph Goebbels, este concepto subraya cómo la propaganda y la desinformación manipulan la percepción pública.
X: @pabl_ruiz
Face: Pablo Ruiz Meza
E-Mail: como_director@yahoo.com.mx