La semana pasada el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) correspondiente el cuarto trimestre de 2024, el cual coincide plenamente con el arranque de la actual administración y contrario a lo que el gobierno federal esperaba, la percepción de inseguridad repuntó en 3.1%, al pasar de 58.6% del periodo enero-septiembre a 61.7% del lapso octubre-diciembre, ambos de 2024.
Este cambio en la tendencia significa que la narrativa de que la incidencia de homicidios dolosos y otros delitos de alto impacto va a la baja no es tan favorable como parecía y por lo mismo no gustó mucho su difusión a nivel de gobierno federal y de ciudades en las que recientemente no les ha ido nada bien en materia de violencia.
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Entre las ciudades capitales en las que sus autoridades no aceptaron como válidas las cifras dadas a conocer por el INEGI destacan Culiacán, Sinaloa, que pasó de 55.7% a 90.6% (un incremento del 62.7%), donde el gobernador señaló que existe temor entre los ciudadanos pero es exagerado lo que se informó al respecto, argumentando que las tiendas han estado abarrotadas, los juegos de béisbol han registrado una alta asistencia y las escuelas han contado con una presencia de entre el 67% y el 70% a nivel básico. Agregó que la ciudadanía contestó según sus ánimos.
No debe pasar inadvertido que Mazatlán fue la segunda ciudad en la que la percepción de inseguridad se incrementó más durante el cuarto trimestre de 2024, solo detrás de Querétaro, con un 69.3%, al pasar de 40% a 67.7%.
Por su parte el gobernador de Tabasco minimizó el 95.3% de percepción de inseguridad que registró Villahermosa durante el trimestre octubre-diciembre de 2024, la cifra más alta entre las 91 demarcaciones territoriales que fueron encuestadas y que coincide con el inicio de su gestión como titular del poder ejecutivo estatal, acusando a los medios de comunicación de impulsar una “guerra” en contra de su gobierno, pero que hay ánimo.
Puntualizó que “no se destacan las acciones que están haciendo hombres y mujeres a favor de Tabasco, que generan empleo… eso no es nota, la nota es mientras más sanguinario sea el hallazgo, más se destaca…lo que se hace a favor de la paz, eso no es nota, eso no vende”.
Al respecto habrá que recordarle al gobernador de Tabasco que en 2005 el propagandista del expresidente López Obrador (su paisano e impulsor), Epigmenio Ibarra tras visitar las instalaciones de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI) por el rumbo del Toreo de Cuatro Caminos y constatar cómo se atendía el secuestro en forma sensible, profesional y eficiente, acuñó una frase que sigue siendo válida hoy en día: “las buenas noticias no son noticia, las malas noticias se venden solas, las buenas no”; si quieren que difunda buenas noticias como lo que hace la AFI tienen que pagarme y una campaña a su favor cuesta muchos millones. Después de que no recibió una respuesta favorable a sus pretensiones económicas jamás regresó, pero sus palabras quedaron grabadas para la posteridad y tras lo dicho por el mandatario tabasqueño es oportuno traerlas a la conversación.
Volviendo al tema de la encuesta del INEGI, dos ciudades que se consideraban santuarios de la seguridad ya que siempre aparecían entre las mejor evaluadas registraron retrocesos importantes y aunque sus gobernantes no salieron a descalificar las cifras es preciso destacar que Querétaro fue la zona urbana donde la percepción de inseguridad se incrementó en mayor proporción a nivel nacional con un 72.5% respecto del trimestre anterior, al pasar de 38.3% a 66.1% de la población que se siente insegura de vivir en su ciudad. De hecho en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) correspondiente a 2023 la capital del estado de Querétaro se ubicó en el tercer lugar nacional con más alta tasa de delitos por cada 100 mil habitantes con 57 mil 200, solo detrás de la zona norte de la Ciudad de México con 79 mil 500 y Toluca con 67 mil 400, pero las autoridades prefirieron voltear hacia otro lado.
Otra demarcación que por mucho tiempo apareció en los primeros lugares y que en esta entrega se alejó de manera significativa fue Puerto Vallarta, Jalisco, cuya percepción de inseguridad pasó de 21.3% a 30.5%, es decir se incrementó en un 43.2%. Dicho en otras palabras, el mito de que las calles y espacios iluminados son más seguros ha caído, ya que nuevos factores contribuyen en que la gente se sienta más insegura.
A nivel nacional llama la atención que el gobierno federal no se haya pronunciado sobre dichos resultados cuando el año pasado (18 de enero de 2024) sí lo hizo para festejar que la percepción había disminuido y se situaba en sus niveles más bajos. Igual pasó en octubre de 2022, pero en esta ocasión quizá el gobernador de Tabasco tenga razón, las malas noticias sí son noticia y lo mejor es guardar silencio, hasta que las condiciones mejoren.
En síntesis, las cifras de percepción de inseguridad del último trimestre de 2024 no eran las que el gobierno federal y los gobiernos de los estados y municipios esperaban ya que todo lo que nos han informado hasta ahora ha sido positivo, solo habrá que recordarles que “las buenas noticias no son noticia” y no se venden solas, y tarde o temprano las malas terminarán imponiéndose a las buenas. No es lo mismo una gráfica en la que todos los delitos de alto impacto seleccionados van a la baja que una imagen del alguno de los 495 asesinados en octubre en Sinaloa o la del antro “La Casita azul de Villahermosa” o del bar “Los cantaritos" en Querétaro, estas sin duda impactarán inexorablemente en el ánimo de la población y se reflejarán en las encuestas.