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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Qué aprender de Piénsalo otra vez, de Adam Grant?

Recomendaciones para dejar de lado las creencias u opiniones que no nos dejan avanzar

Eduardo Tovilla

Economista egresado del ITAM y maestro en Administración de Negocios por la Universidad de las Américas Puebla. De 1995 a 2019 se desempeñó como funcionario público. Su conexión con el pádel se fusiona con una exitosa carrera empresarial y su compromiso filantrópico.

Martes, Septiembre 24, 2024

Hace tiempo, acompañé a uno de mis mejores amigos a una fiesta. No tenía muchas ganas de ir porque no conocía a nadie, pero al final me convenció. La pasé muy bien, aunque a mitad de la noche experimenté un trago amargo. Dentro del círculo social de mi amigo, había una persona que tendía a querer imponernos su opinión, aun cuando a las luces de todos estaba equivocado. A lo largo de mi vida, yo, Eduardo Tovilla, me he topado con varios individuos así.

Es común que caigamos en la tentación de aferrarnos a nuestras creencias con una seguridad ciega. Quienes han experimentado éxito en el pasado tienden a confiar en lo que les ha funcionado antes, es más, creen que les funcionará siempre. Sin embargo, este tipo de confianza puede ser un arma de doble filo. Considero que es muy importante creer en nuestras capacidades, pero no de manera obtusa: hay que estar abiertos a nuevas ideas y aprender de las experiencias de otros. Adam Grant explica muy bien por qué.

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Grant escribió Piénsalo otra vez (Think Again), un libro que me parece muy valioso porque nos exhorta a reconsiderar la sobreconfianza en nuestras opiniones, más cuando hay que tomar decisiones importantes. De acuerdo con Adam Grant, quien también es autor de Dar y recibir (Give and Take), la confianza puede frenar nuestro desarrollo personal y profesional. Cuando estamos demasiado seguros de nuestras ideas, podemos bloquear las oportunidades de repensar lo que creemos y aprender cosas nuevas pero, ¿qué es repensar?

Justo como el prefijo “re” de repetición lo denota, repensar es pensar una y otra vez, y puede ayudarnos a replantear nuestras opiniones o renunciar a la necesidad de tener siempre la razón. Debemos aceptar que nuestras creencias o ideas pueden ser erróneas o estar desactualizadas, aunque no sea fácil.

Hay personas que se consideran expertas en su área y, por lo tanto, actúan como predicadores de sus propias ideas, como quien encontré en la fiesta de mi amigo. Mientras lo observaba, pensaba que esa actitud debía de impedirle aprender cosas nuevas y que seguramente su ego debía de aislarlo de otros puntos de vista. Grant me confirmó lo anterior al leer su obra, agregando que sólo cuando dejamos de lado ese ego, estamos en una mejor posición para adquirir nuevos conocimientos, desaprender lo que ya no sirve y observar el mundo con una mirada renovada.

Ahora, la idea de repensar no es nueva, pero solemos resistirnos a aplicarla en la vida diaria, lo cual tampoco es tan sorprendente: nuestros instintos y nuestros presentimientos tienen tanto arraigo en experiencias previas que se nos dificulta cuestionarlos. Con el propósito de romper con este ciclo, Grant ofrece algunas recomendaciones para acabar con la confianza malsana y fomentar una mentalidad más abierta individual, interpersonal y colectivamente.

1. Cuestionar nuestras certezas
Uno de los hábitos más poderosos que podemos desarrollar a nivel personal es dudar de lo que creemos y esto sólo vamos a hacerlo si encontramos pruebas que respalden lo contrario, o bien, que lo confirmen. Un buen ejercicio puede ser convivir activamente con personas que piensan de manera distinta a nosotros, porque estas pueden desafiarnos intelectualmente, en vez de darnos siempre la razón. Hay varios ejemplos que pueden ilustrar esto.

Pensemos en un inversionista exitoso que ha logrado varios aciertos en sus decisiones financieras. Si este inversionista sólo sigue dejándose llevar por su "instinto" y no escucha lo que otros analistas le advierten o las nuevas tendencias del mercado, seguro va a cometer errores importantes. Sin embargo, si se rodea de expertos que lo cuestionen, tendrá una visión más amplia y podrá mejorar su toma de decisiones.

2. Hacer mejores preguntas y disfrutar de los desacuerdos
En nuestras relaciones interpersonales, repensar comienza por mejorar la calidad de las preguntas que hacemos. Muchas veces tendemos a preguntar “por qué” y no “cómo”, lo que hace que recibamos respuestas superficiales. Cambiar la forma en que indagamos hará que comprendamos mejor el razonamiento de los demás y ampliemos nuestro propio conocimiento.

Ejemplificar lo anterior es sencillo. En el trabajo, podríamos preguntarle a un colega “¿cómo llegaste a esa conclusión?” en vez de “¿por qué piensas eso?". Aunque no lo creamos, este pequeño cambio puede hacer una conversación más rica y evitar que la otra persona sienta que estamos juzgando sus ideas.

Otro consejo a nivel interpersonal es aprender a disfrutar de los desacuerdos; no son batallas, como normalmente tendemos a concebirlos. Estos encuentros pueden servirnos para identificar áreas donde compartimos puntos de vista y aprender de las diferencias. ¿Te has frustrado cuando alguien tiene una opinión contraria a la tuya y has respondido de manera reactiva? Mejor hay que tratar de entender qué podemos aprender de su punto de vista y enriquecer lo que pensamos.

3. Sostén conversaciones diversas y muestra apertura al cambio
En el ámbito colectivo, el autor sugiere construir conversaciones más matizadas. Esto significa que debemos inclinarnos por discusiones que desafíen nuestro pensamiento. Las conversaciones monótonas y lineales nos mantienen en nuestra zona de confort: son aquellas que nos exponen a una variedad de opiniones las que realmente nos hacen crecer.

En el ámbito de la innovación empresarial, hay empresas que sólo confían en las ideas de su equipo interno; rara vez recurren a la retroalimentación externa, aunque corran el riesgo de quedarse atrás en el mercado. Sin embargo, también hay compañías que fomentan la diversidad de ideas, tanto dentro como fuera de la organización, y son las que tienen una mayor capacidad para adaptarse a los cambios del entorno.

A mí, Eduardo Tovilla, otro consejo que me gustó fue aprender a repensar el futuro. Y es que sí, a veces nos aferramos a un plan respecto de lo que creemos que sucederá, que nos cerramos a nuevas y mejores oportunidades de cambio. Si somos flexibles en nuestros objetivos a largo plazo podremos adaptarnos a nuevas circunstancias y aprovechar oportunidades que no habíamos considerado inicialmente.

La historia está llena de ejemplos de empresas que expiraron por el exceso de confianza, pero sólo te compartiré uno. ¿Recuerdan Blockbuster? En su apogeo, tenía miles de tiendas en todo el mundo, pero su confianza en el modelo de alquiler físico le impidió adaptarse a la creciente demanda de servicios de streaming. En 2000, la empresa pudo comprar Netflix por sólo 50 millones de dólares, sin embargo, rechazó la oferta. Así, mientras Blockbuster confiaba en su éxito y modelo de negocio tradicional, Netflix se adaptó a las nuevas tecnologías y eventualmente dominó el mercado. En 2010, Blockbuster se declaró en bancarrota.

Piénsalo otra vez es, sin duda, una lectura imperdible. Me ha ayudado a tomar mejores decisiones y a comprender que mi palabra no tiene por qué ser la última. Aunque el autor no lo menciona de forma directa, este libro también me ha enseñado a disfrutar más del proceso y valorar el aprendizaje continuo. Ojalá que, al leerlo, experimenten algo parecido y los inspire a cuestionar, repensar y evolucionar en su propio camino.

 

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