Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El triunfo de Trump: una amenaza para los migrantes

La narrativa migratoria de Trump está mucho más radical y es de sus mejores armas para ganar

Daniela Ruiz Vélez

Es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Trabajó en el Center for Immigrant and Refugee Accompaniment (CIRA) en Loyola University en Chicago. Sus áreas de interés son: la relación bilateral entre México y Estados Unidos, y la política exterior de EE. UU.

Jueves, Mayo 16, 2024

El expresidente de EE.UU. Donald Trump tiene una gran habilidad para manejar la comunicación política y desde 2016 ha sido muy ingenioso para construir una narrativa xenófoba y discriminatoria sobre los migrantes, sustentada en argumentos que muchas veces no son verdaderos, pero que han resultado eficaces para convencer a una parte importante del electorado de que él es el mejor candidato para ocupar la Presidencia. La serie de entrevistas realizadas recientemente por Eric Cortelassa a Trump, publicadas en la revista Time visibilizan esta narrativa y, al mismo tiempo, revelan cómo el discurso del republicano se ha ido radicalizando, al grado de clasificar a los migrantes como invasores de los Estados Unidos.

El exhaustivo trabajo del periodista Eric Cortelassa, que consistió en una entrevista cara a cara realizada el 12 de abril en la lujosa residencia de Trump en Palm Beach, Florida y una de seguimiento que sucedió por télefono el 27 de abril, así como conversaciones con una docena de sus asesores más cercanos reveló “las líneas generales de una presidencia imperial que remodelaría a Estados Unidos y su papel en el mundo” (Cortelassa, 2024). Cabe señalar que, aunque sólo abordaré lo que dijo Trump sobre sus propuestas de política migratoria, también el magnate dio su punto de vista respecto a otros temas claves en la contienda electoral como, por ejemplo, el aborto, la guerra en Ucrania y la guerra entre Israel y Hamás.

Antes de comentar los puntos principales de la política migratoria trumpiana que se tocaron en la entrevista, considero importarte mencionar que la posibilidad de que el republicano gane las elecciones es alta, a pesar de los múltiples procesos judiciales que tiene en su contra y que al día de hoy siguen en curso. Otra cuestión crucial y que a mí todavía me resulta difícil de entender es la manera en que Donald Trump ha ido conquistando el voto latino en varios estados como es el caso de Florida, mientras que Joe Biden no ha sabido afianzar el apoyo de la comunidad latina en una contienda en donde el electorado hispano será decisivo para los resultados.

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Al respecto de lo anterior,  encuestas elaboradas por The New York Times, Siena College y The Philadelphia Inquirer encontraron que Trump lleva la delantera contra Biden en cinco de seis estados clave: Michigan, Arizona, Nevada, Georgia. y Pensilvania. El actual presidente, únicamente lidera la disputa en el estado Wisconsin. Asimismo, las encuestas revelaron que prevalece un anhelo de cambio y un descontento por la economía y la guerra en Gaza entre los votantes jóvenes, negros e hispanos quienes amenazan con desintegrar la coalición demócrata (Cohn, 2024).

Cortelassa (2024) comenzó la entrevista preguntando sobre las declaraciones que Trump ha hecho respecto a las acciones agresivas que implementaría en la frontera, así como de la política migratoria que implementaría en caso de regresar a la Presidencia. En concreto, el periodista del Times le pidió que explicara a detalle cómo llevaría a cabo su plan de hacer una deportación masiva, “la más grande en la historia de EE.UU”, según el candidato republicano. La primera reacción del expresidente fue la siguiente: “[...] no tenemos opción. No creo que esto sea sostenible para un país, lo que nos está pasando, con la llegada de probablemente 15 millones y quizás hasta 20 millones para cuando Biden deje la presidencia. 20 millones de personas, muchos de ellos de cárceles, muchos de ellos de prisiones, muchos de ellos de instituciones mentales. Me refiero a que tú ves lo que está sucediendo en Venezuela y otros países. Se están volviendo más seguros”.

Después, se refirió al también expresidente Dwight Eisenhower y a su política de deportaciones hasta que finalmente, afirmó que su administración usará a las fuerzas de seguridad locales y que sin duda comenzarán con los criminales que están entrando al país. Añadió que había una nueva categoría de crimen: “se llama crimen migrante” y cerró afirmando que se apreciaba en todas las ciudades del país, en especial en las gobernadas por demócratas.

Hasta este punto podemos apreciar las ya conocidas tácticas trumpianas: primero la criminalización del migrante, es decir, convertir la figura del migrante en el chivo expiatorio de los problemas que aquejan a EE.UU. Segundo, la repetición interminable: no importa si lo que dices es certero o no, lo que importa es replicar el discurso hasta que sea haga ‘verdadero’ y tercero, que va muy de la mano con este punto y que es una característica de los populistas: sus datos, contra los de los “otros”, afirmar lo que sea necesario para sustentar mi ‘realidad’ contra la del ‘enemigo’ y alimento la confrontación de mis seguidores y aliados contra los defensores del ‘adversario malvado’.

Retomando la entrevista, las siguientes preguntas fueron respecto a si el plan de Trump incluía utilizar al ejército estadounidense. La réplica del multimillonario consistió en exclamar que cuando habla sobre el ejército, se refiere a la Guardia Nacional. Sin embargo, tras decir que ya ha usado a la Guardia en Minneapolis y que de no ser por eso, el estado no estaría funcionando hoy en día (no sustentó este argumento con ningún dato concreto), también afirmó que si las cosas se salieran de control no tendría problema alguno con involucrar al ejército, per se y terminó la idea diciendo: “Debemos mantener a la ley y el orden en nuestro país”.  Lo cual, viniendo de una persona que está acusada tanto de delitos civiles como políticos resulta bastante paradójico, así como poco creíble.

Siguiendo con este tema, cuando Cortelassa lo cuestionó sobre si emplearía al ejército tanto en el interior del país, como en la frontera Trump se limitó a repetir que no considera que eso sería necesario, pues piensa que la Guardia Nacional será capaz de hacer el trabajo. Igualmente, volvió a señalar que hace dos años no tenían la cantidad de personas (migrantes) que hoy tienen. 

Posteriormente, el entrevistador lanzó la pregunta que no podía evitarse: “Señor, the Posse Comitatus Act (la Ley “Posse Comitatus”) dice que no se puede desplegar el ejército estadounidense contra civiles ¿Anularía eso?”, lo que contestó Trump es sin duda un reflejo de la manera en que concibe la realidad, es decir, un mundo regido bajo la lógica de suma cero, en otras palabras, las ganancias de uno son pérdidas para el otro: “Bueno, estos no son civiles. Estas son personas que no están legalmente en nuestro país. Esta es una invasión a nuestro país. Una invasión como probablemente ningún país haya visto antes…”.

Esta respuesta no sólo me generó impotencia y enojo, sino que me dejó en claro que si el expresidente regresa a la Casa Blanca serán cuatro años sumamente complicados y lo más importante, devastadores en materia de migración y en los que es casi un hecho que la crisis se agravará e incluso podría estallar a niveles que no son sencillos de proyectar. Situación que  México ni los demás países latinoamericanos están en condiciones de manejar. Aunque debido a nuestra posición geográfica la realidad es que a nuestro país le tocará, en mayor medida, afrontar las consecuencias de las decisiones adoptadas en los Estados Unidos.

Haciendo una síntesis muy concreta, otros aspectos que Eric Cortelassa trajo a la mesa fueron sobre si los planes de Trump igual incluían la construcción de nuevos campos de detención, tema que el expresidente evitó responder directamente y más bien desvió la pregunta al afirmar que  no sería necesario porque se mantendría a los migrantes  fuera del país; por supuesto el asunto del muro no podía dejarse de lado y como era de esperarse, Trump plantea continuar su construcción pues es “sumamente efectivo”.

Por otro lado, igual le preguntó: ¿cómo planeaba lograr que participaran las policías estatales y locales? y ¿con qué autoridad el presidente podía hacer eso? A lo que contestó que quería otorgarle inmunidad a las policías de las ‘persecusiones’ de los grupos liberales/ progresivos y añadió que en verdad creía que la población quería terminar con las “ciudades santuario” como lo son Chicago o los Ángeles…, cuestión que no tenía relación alguna con la pregunta y, por último, se le cuestionó si respetaría las decisiones de la Suprema Corte de Justicia  en caso de que ésta tuviera que intervenir, a lo que el magnate respondió que obviamente lo haría, ya que respeta la autoridad de la Corte. Yo añadiría que lo haría siempre y cuando las decisiones no se interpongan a sus intereses….

En conclusión, la narrativa migratoria de Donald Trump no es algo nuevo, al contrario, es un discurso que ha ido alimentando por años y que probablemente está en su expresión más radical, lo que debe ponernos a todos muy alerta. Baste decir que como lo he sostenido en textos anteriores, Trump tiene mucho que perder y sólo una salida segura para evitar la prisión: regresar a la Presidencia en 2025 y hará lo que sea necesario para lograrlo y en  ese escenario los migrantes se convierten en uno de sus ‘recursos’ más poderosos y en esta entrevista no dudó ni un momento en demostrarlo.

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

 

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