Millones de mexicanos que presenciamos el debate fuimos testigos de cómo la candidata del PAN-PRI-PRD a la presidencia de la República, Xóchitl Gálvez, desperdició la oportunidad de acortar un poco la diferencia contra la candidata de Morena y aliados Claudia Sheinbaum en la carrera por la elección del próximo 2 de junio. Y lo señalo porque en base a una encuesta de El Financiero que se publicó el día 1 de marzo de 2024, es alrededor de dos tercios de electores ya definieron su voto para la Presidencia de la República, pero hay casi un tercio de personas está indeciso o inseguro de por quién votar y no es poca cosa. Ese tercio inseguro está formado por electores más jóvenes y Xóchitl perdió la oportunidad de cautivarlos.
Lo decimos por los temas que se abordaron que fueron salud, combate a la corrupción, educación, transparencia, no discriminación y grupos vulnerables, además de violencia contra las mujeres. En al menos tres de estos es donde pudo atacar a la candidata de la izquierda y no lo hizo. En los bloques de combate a la corrupción, salud y transparencia, que han sido los tópicos donde la derecha y sus medios afines han publicado supuestos misiles con llamadas telefónicas y videos (pruebas débiles en nuestro derecho positivo). Y pues Xóchitl Gálvez como que quiso, pero no pudo. Es como si en un partido de futbol inicias con tres penales a favor y los fallas, pues no te quejes de no ganar el partido.
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Porque independientemente de la veracidad de tus intervenciones, un ataque contundente desbalancea al oponente y aquí fue al revés. Recordemos lo que escribió Nicolas Maquiavelo: “hace más daño el escándalo que el pecado”. La atacante que es la opositora se vio tibia, nerviosa, empapelada y lo peor en su última intervención se puso a leer sus notas perdiendo en contacto visual con las cámaras.
Yo independientemente de mi preferencia política esperaba más de Xóchitl y me quede esperando porque la nacida en el estado de Hidalgo no estuvo a la altura de las circunstancias. He revisado la opinión de periodistas de reconocido prestigio y la mayoría coinciden conmigo: la candidata de la derecha perdió el debate, pero este resultado negativo no fue por lo que dijo, sino más bien por lo que no dijo. Vamos a esperar qué ocurre en los próximos debates, pero mientras tanto como decimos los rancheros: “Claudia Sheinbaum va en caballo de hacienda”.
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