Los efectos del cambio climático empiezan a afectar nuestro estilo de vida, por lo que dejan de ser una advertencia para convertirse en una amenaza. De hecho, año con año la situación ambiental empeora: sequía, calentamiento, depredación ambiental, cambio climático, inundaciones, incendios, etcétera. Por ello, resulta fundamental una agenda ambientalista que retome experiencias positivas en el país, conocimiento de modelos internacionales, y lo más importante, voluntad política para construir un estado de bienestar basado en desarrollo sustentable y con bienestar.
Las mejores experiencias nacionales y regionales de América Latina en recuperación de áreas verdes, protección de reservas naturales e instauración de medios alternativos de producción de energía se encuentran en la Ciudad de México, Medellín, Colombia, La Paz, Bolivia, entre otras ciudades. El enfoque es dejar de calentar el territorio con cemento y destinar áreas verdes a todo desarrollo inmobiliario, recuperar parques y crear espacios sostenibles con energías limpias en puntos de alta afluencia social como mercados y escuelas, además de construir plantas capaces de dar tratamiento a los residuos de las grandes ciudades, e iniciar un tránsito en la visión de construcción (horizontal a vertical) y de movilidad interna (vehículos privados a transporte público), Claudia Sheinbaum es toda una autoridad en esta materia y su administración en la capital de nuestro país habla por sí sola.
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Un elemento que añadir a la experiencia es sin duda el conocimiento teórico de enfoques internacionales, y quién mejor que una científica que ha estudiado a fondo los efectos del cambio climático. A diferencia de la Ciudad de México, a nivel nacional se implementarán políticas públicas para proteger el medio ambiente, resguardar nuestras reservas naturales, hidratar nuestros mantos acuíferos y recuperar la rectoría del Estado en la política ambiental, es decir, buscar crecimiento económico sin que haya depredación ambiental de por medio.
Finalmente, no solo conocimiento y teoría hacen falta para impulsar una agenda ambientalista, se necesita una auténtica voluntad política para mediar entre tantos intereses rapaces de saqueo, con los derechos del territorio, el agua, y los animales. Sirva de ejemplo la ruta boliviana, donde la tierra, y los recursos naturales son sujetos de derecho público, y no objetos que giran en torno al consumo humano.
Para nuestro estado de Puebla esta agenda debe incluir eliminar y combatir los efectos de los proyectos de muerte en la Sierra Norte y Nororiental; la tala clandestina de nuestros cerros, como La Malinche; la acaparación de recursos hídricos por consorcios internacionales, o por auténticos cárteles del agua que rellenan pipas de dudosa calidad para obtener incuantificables beneficios. Un aspecto muy importante para el área metropolitana de Puebla, es la posibilidad de revertir la concesión a la empresa usurera Agua de Puebla, pues la doctora Sheinbaum y el senador Alejandro Armenta se han comprometido a valorar la remunicipalización del servicio, ya que el agua no es un producto, es un bien al que todos y todas tenemos derecho.
@ACarvajal06
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