Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Quién va a ganar la elección?

Quien logre conectar en el decir y en el hacer con las juventudes, podría obtener el triunfo

Alejandra Gutiérrez Jaramillo

Comunicóloga por la Ibero Puebla. Experta en elecciones, género y comunicación política. Ex Consejera del Instituto Electoral del Estado de Puebla. Precursora del Observatorio de Participación Política de las Mujeres. Durante 18 años ha sido Consejera Electoral Local y Federal. Dirige la Consultoría Emphatheia.

 

Jueves, Enero 25, 2024

Puebla se enfrenta a una elección que definirá el futuro de las y los jóvenes los próximos seis años. No es cualquier elección, ninguna lo es; a decir verdad, cada elección lleva consigo una carga importante de necesidades, de miedos, de temores, de angustias, de sinsabores, de intereses personales, de intereses políticos, de encuentros y desencuentros.

Puebla, como ningún otro estado, ha vivido la zozobra de la ausencia de una gobernadora y de un gobernador; los vacíos de poder que se generaron alrededor de estas pérdidas, los reacomodos políticos, e iniciar casi de cero tres veces.

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La juventud en Puebla no se siente ni escuchada ni identificada con ninguno de los o las candidatas, es posible que eso cambie en la campaña; pero al menos durante los meses de posicionamiento de unos y la precampaña de otros, eso no ha sucedido.

Exceptuando los diez días de precampaña de Samuel García de Nuevo León. Quitando filias y fobias, y sabiendo que mi afirmación no será la más popular, Samuel lo logró… Estoy consciente y tengo clara la parte que fue estrategia, pero también hubo un segmento del electorado que sin problema alzó la mano para decir que iba con Samuel.

El fin de la historia ya la conocemos: Samuel logró que los segmentos de edad de 18 a 35 se sintieran tomados en cuenta con la campaña “Fosfo, Fosfo” y con la narrativa “Le dieron el INE a la generación equivocada”, con la canción “Ponte Nuevo, Nuevo León” y “Lo Nuevo”, que hasta el momento tiene 52 K reproducciones en YouTube, movieron de forma dirigida y orgánica a un segmento del electorado que no se ve representado hasta el momento.

En la narrativa de las y los candidatos, unos dicen sumar a las juventudes, pero con mensajes que no emocionan, que no conectan; las y los candidatos se ven forzados, no se ven orgánicos. Xóchitl Gálvez arrancó de manera creativa, fresca, con un mensaje dinámico, ella fue la precursora del uso de la inteligencia artificial, en sus spots, empezó diciendo cosas que necesitábamos escuchar, pero algo pasó, y ese timing que traía se detuvo. La estafeta de las juventudes se la pasó a su hijo, pero al parecer el electorado a quien quiere escuchar es a Xóchitl.

En el caso de Claudia Sheinbaum, tampoco ha encontrado quien abandere los temas de la juventud, a pesar de que los contenidos que genera actualmente en redes. Aunque llevan mejor diseño, edición, música y buscan estar al día con las tendencias, ya sea de lo que se está hablando o de las búsquedas más populares en la red, no ha logrado esa conexión.

Las elecciones siguen ganándose en tierra, con el contacto directo, pero el papel de las redes sociales ocupará, según expertos, un tercio del resultado electoral en el medio rural; en el medio urbano el porcentaje será mayor, siendo una variante para el voto diferenciado.

De acuerdo a datos del Registro Federal de Electores al corte del mes de diciembre, en el estado de Puebla, los jóvenes de 18 a 34 años representan el 40.22% del padrón electoral, de un padrón de 5 millones 44 mil 537 electores. De 20 a 24 años hay 630 mil 866 jóvenes, de 25 a 29 años 613 mil 478, y los jóvenes de 18 y 19 años suman 215 mil 113.

En el 2018 Martha Erika Alonso ganó por 1 millón 96 mil 97 votos; en 2019, Luis Miguel Barbosa Huerta ganó con 687 mil 341 votos y para la elección del 2024 el rango de edad de 18 a 34 años, suma 2 millones 29 mil 510 electores.

De acuerdo a datos de Informe País Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, la participación en las elecciones se concentra en la población de 40 a 79 años, las personas mayores de 80 años y los jóvenes de 20 a 39 años son quienes participan menos; de tal forma que, si se lograra que los jóvenes tuvieran una participación política activa, ellos y ellas definirían la elección.

Para hablarle a la juventud, primero hay que entenderla, entrar a su mundo sin prejuicios, y dejar en la cajita de las vanidades el Yo-Yo del egocentrismo, y trabajar con jóvenes que actúen y piensen como jóvenes.  Quien logre conectar en el decir y en el hacer con las necesidades de estos rangos de edad, podría obtener el triunfo.

Termino agradeciendo a mi amigo Rodolfo Ruiz, por la generosidad de permitirme, una vez más, ser parte de e-consulta.

@luza1975

 

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