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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Hamás e Israel: en la guerra todo se vale

El desenlace del conflicto entre Hamás e Israel será una brutal catástrofe humanitaria

Daniela Ruiz Vélez

Es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Trabajó en el Center for Immigrant and Refugee Accompaniment (CIRA) en Loyola University en Chicago. Sus áreas de interés son: la relación bilateral entre México y Estados Unidos, y la política exterior de EE. UU.

Jueves, Octubre 19, 2023

El actual conflicto entre Hamás e Israel es un episodio más de la turbulenta y larga historia de la relación entre Palestina e Israel por lo que para explicarlo se requiere de conocer múltiples factores y sucesos políticos, religiosos e históricos que han generado una guerra perpetua cuyas consecuencias sufren hoy millones de civiles en Gaza, en donde se vive un desastre humanitario que pone en evidencia la inoperancia del derecho internacional de la materia. 

En la historia del conflicto, el 7 de octubre de 2023 será recordado como el día en que el grupo militante islamista Hamás conmocionó a Israel y al mundo con un ataque sorpresa que provocó la muerte de 1,400 personas y la toma de unos 200 rehenes, quienes están siendo utilizados como un arma de disuasión y negociación por parte de la organización. En tanto, el gobierno israelí encabezado por Benjamín Netanyahu inició la contraofensiva y declaró que no parará esta guerra hasta aniquilar a Hamás.

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Para poder comprender lo acontecido hay que recordar que con la Primera Guerra árabe-israelí (1948- 1949) se produjo la creación del Estado de Israel y, con ello, la expulsión por la fuerza de cientos de miles de palestinos de su territorio (CLACSO, 2020). Este hecho llevó a una serie de enfrentamientos armados en los años siguientes. En 1993, con la mediación de EE. UU., se firmaron los “Acuerdos de Oslo”, entre Israel y la Organización para la Liberación Palestina, hoy la Autoridad Nacional Palestina. Los acuerdos debían materializar el establecimiento del Estado palestino y, por ende, delimitar las fronteras de ambos territorios.

Hamás tiene sus raíces en la Hermandad musulmana y como tal surgió en 1987 durante la Primera Intifada (rebelión palestina contra la ocupación israelí); seis años después, en 1993, cometieron su primer acto terrorista. Tras el fallido proceso de Oslo y, después de la Segunda Intifada, en 2006 Hamás ganó las elecciones legislativas y con esto, desplazó el liderazgo de Fatah, el partido secular y nacionalista que representa a la Autoridad Palestina (AP). Desde entonces ha sido la autoridad de facto en Gaza y ha minado la credibilidad de la AP (Robinson, 2023). También, desde ese año la milicia religiosa ha enfrentado a Israel, por ejemplo, en 2014 lucharon una “guerra de 2 meses” (Wilkinson, 2023) y en 2021, Hamás y la Yihad Islámica dispararon más de 4 mil cohetes tras semanas de tensiones entre palestinos e israelíes en Jerusalén (Robinson, 2023).

La incursión de Hamas y la respuesta israelí han puesto en tela de juicio la  vigencia y efectividad del derecho internacional humanitario (DHI) que, en términos simples, es el conjunto de normas que rigen los conflictos armados y cuyo fin es limitar los impactos de la violencia (interna o entre Estados). Éstas protegen a los civiles y a quienes no participan o ya no participan en los combates, incluido el personal médico y religioso, los combatientes heridos, los civiles internados y los prisioneros de guerra (Comité Internacional de Rescate, 2023). Así, el DHI impone límites a la elección de medios y a los métodos de hacer la guerra, pero no determina si el inicio del conflicto fue legítimo o no, sólo trata de regular el comportamiento de las partes en el mismo (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2022).

Para entender por qué el DIH no está siendo acatado ni por Hamás ni por Israel debe aclararse que el grupo islamista y su lucha por establecer un Estado Palestino regido por la sharía (la ley islámica), así como su rechazo a reconocer a Israel, no representan a todo el pueblo palestino, incluso se trata de un actor separado de la AP, cuyo movimiento aboga por la liberación de Palestina.  La decisión del gobierno israelí de bloquear totalmente la Franja de Gaza y con ello impedir el acceso de ayuda humanitaria y de bombardear la zona en la que se encuentran miles de civiles es un acto que viola las normas internacionales que rigen las situaciones de guerra y que, según los expertos, provocará la crisis humanitaria más grave en lo que va del siglo XXI.

Ante la gravedad del escenario, Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, así como agrupaciones de carácter no gubernamental como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Comité Internacional de Rescate han advertido que desplazar forzosamente a miles de personas, aunado al bloqueo israelí a la Franja de Gaza provocará un desastre humanitario sin precedentes

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, declaró que se necesita “acceso humanitario inmediato en toda Gaza, para que podamos llevar combustible, alimentos y agua a todos los necesitados" y enfatizó en que “incluso las guerras tienen reglas". Es importante señalar que, antes del estallido del conflicto actual, el 80 por ciento de la población en Gaza necesitaba ayuda humanitaria y el 95 por ciento de la misma no tenía acceso a agua potable (Comité Internacional de Rescate, 2023).

En ese contexto, el viernes 13, el Ejército israelí ordenó a los más de un millón de residentes establecidos al norte de Gaza que se movilizaran hacia la parte sur si querían evitar quedar atrapados ante un ataque. Israel dio 24 horas a los palestinos para abandonar sus hogares (Reuters, 2023). En palabras del periodista Témoris Grecko (2023), quien estuvo cubriendo el conflicto en 2014, el problema de esta “política asesina” como él la llama es que se está castigando a esa población por los crímenes que cometió Hamás: “es un castigo colectivo, en contra de la legislación internacional, del derecho humanitario y de la más fundamental ética”.

La Franja de Gaza comparte fronteras con Israel y con Egipto que también se ha negado a abrir el paso. De hecho, la ayuda humanitaria se ha ido acumulando en la zona del Rafah (el sur) a la espera de que se logre un acuerdo para distribuirla (El, País, 2023). Sólo para tener una idea de la gravedad de la situación, hay que recordar que Gaza es un territorio muy pequeño, pero densamente poblado que carece de recursos propios, por lo que depende completamente de la ayuda humanitaria; en este momento todos los que están ahí carecen de acceso al agua, medicinas, alimentos, combustible y electricidad, pues la única planta que abastecía de luz a la Franja ha sido destruida (Grecko, 2023). En esta situación se encuentran también los rehenes que han sido tomados por Hamás.

En poco más de una semana de guerra, los bombardeos han causado al menos 3,000 muertos y 12,500 heridos en Gaza. Por si fuera poco, el martes 17, el hospital baptista Al-Ahli que albergaba a miles de desplazados fue bombardeado según informó el Ministerio de Salud palestino en un comunicado, provocando la muerte de alrededor de 500 personas. Las autoridades palestinas responsabilizan a Israel del bombardeo, mientras que la defensa israelí negó “cualquier responsabilidad en el incidente y culparon en su lugar al grupo palestino Yihad Islámica” (Yeung, Noor Haq y Mahmood, 2023).

El primer ministro Netanyahu y su gobierno se encuentran en una profunda crisis política y social que puso las condiciones para que Hamás tuviera una oportunidad favorable a su causa y en segundo, está provocando una respuesta desesperada para mantener su gobierno a flote. Sin duda, su estrategia ofensiva desestima por completo el DHI y con esto, violenta el derecho humano fundamental a la vida (entre otros) y no sólo de los palestinos, sino de todos los extranjeros que están en Gaza (desde los rehenes, hasta los reporteros y el personal humanitario).

Más grave todavía es que esta respuesta no está siendo cuestionada por países como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, cuya responsabilidad también les obliga a velar por el cumplimiento de los preceptos internacionales, en este caso el derecho internacional humanitario. Aunque la presión de la comunidad internacional ha sido tanta que el martes pasado, EE.UU. e Israel se reunieron para acordar un plan que permita el acceso de ayuda humanitaria, no obstante, hasta ahora el bloqueo continúa.

Lamentablemente este conflicto es una prueba más de que en la guerra, los intereses (políticos, económicos, entre otros) pesan más que la tutela de prerrogativas acordadas por la comunidad internacional.  La función principal del DIH es intentar, dentro de lo posible, que los conflictos armados sean lo menos atroces y, sobre todo, salvaguardar la vida de las personas inocentes. Sin embargo, lo que vemos en casos como éste o el de Ucrania, por mencionar algunos, debe hacernos reflexionar sobre el rol que tiene el derecho internacional humanitario en la realidad actual.

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