Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El dueño de Morena

¿Qué haces cuando el ladrón te avisa que te va a robar y tú concedes?

Antonio Madrid

Comunicador y periodista. Reportero, corresponsal y columnista (La Pasarela) en diversos medios poblanos. Ha ejercido su labor reporteril en radio, televisión y prensa escrita en medios de Huauchinango y Xicotepec.

Viernes, Septiembre 8, 2023

La sala de la impaciencia nacional en que se había convertido el World Trade Center de la CDMX terminó. O no. No mientras hablaba Mario Delgado, en un discurso que todos querían que se terminara ya. Pero no terminaba. Y mientras la dentadura de Claudia se mostraba generosa, las caras de las demás corcholatas mostraban su desventura. O no. No porque al fin y al cabo este proceso no era para ingenuos.

Todos sabían de antemano el resultado final. Sería Claudia. Lo sabía Monreal, quizá el único que había tenido los tamaños bien puestos para decirle algunas verdades al dueño del Morena. Lo sabía Noroña, quien también se había armado de valor para quejarse durante el proceso de la descarada campaña oficial a favor de la única mujer en la contienda y favorita del dueño de Morena. De Adán Augusto no se puede decir nada, porque… ¿qué decir de alguien quien solamente obedeció órdenes del dueño de Morena para trabajar como comparsa oficial durante la contienda? Tuvo un triste papel durante su paso como Secretario de Gobernación, igual lo tuvo como supuesto aspirante a la Presidencia de la República. Lo sabía el Presidente, es decir, el dueño de Morena, lo sabía Claudia, quien subió al templete dispuesta a recibir una buena nueva que ya sabía desde hacía dos años que comenzó su campaña abierta a la candidatura. Lo sabíamos todos. Lo sabía Ebrard.

Más artículos del autor

El excanciller horas antes ya se había pronunciado al respecto. Y exigía un absurdo, que por absurdo reflejaba el tamaño del fraude: pedía que se repitiera el proceso porque había habido trampa. Se le veía un rostro descompuesto, fatal. Pero no tenía por qué hacerlo. Porque… si te compras un disfraz de ingenuo, después no puedes andar llorando por las calles viendo que la gente se burla.

Y Marcelo se había comprado su disfraz de ingenuo desde el momento en que aceptó que fuera a través de encuestas como se definiría al candidato ganador de Morena para competir en el 2024. ¿En qué cabeza cabe que, conociendo como debe conocer a López Obrador, el dueño de Morena, pensara que las cosas iban a ser derechas? Si fue engañado, no lo fue sin su propio consentimiento. Es como cuando alguien te dice: “Te voy a robar la cartera” y tu autorizas para después andarte quejando de que fuiste bolseado.

López Obrador, el dueño de Morena no engañó a nadie. O sí, pero a todos les avisó. O nos avisó. Es su estilo, es su modus operandi, es el método con el que se ha conducido durante toda su vida. Robar, para después gritar a pecho abierto: ¡Al ladrón!

Hoy solo le quedan a Ebrard dos caminos: Volver al camino de la obediencia absoluta en donde se vive tan cómodo porque lo único que tienes que hacer es decir a todo que sí, o por primera vez demostrar que sus tamaños valen e irse para buscar ya no un mejor destino, para vengar su afrenta. El colmo de males sigue siendo que el robo que sufrió fue con su consentimiento. El ladrón le avisó, allá él que se tragó el cuento.

A las demás corcholatas no les queda sino seguir lamiendo botas con singular alegría, con el consuelo de que esas botas seguirán teniendo un grato sabor a dinero y poder. El dinero público que siempre les ha gustado gastar para predicar como de izquierda y vivir como de derecha, y el poder público que siempre les ha gustado ostentar, porque ya lo dijo el clásico: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

Secretarías y posiciones de poder les esperan. Antes, claro, ostentarán coordinaciones claves durante la campaña de Sheinbaum.

Si algo tenían que perder era la dignidad y esa ya la habían perdido desde que decidieron ser vasallos de tiempo completo del dueño de Morena. La ganancia era lo único que iban buscando -y pese a sus caras largas, porque eso también era parte del acuerdo- ya la habían obtenido.

Sheinbaum lo sabía desde hacía cinco años. Desde el momento aquel en que fue ungida por el dueño de Morena como candidata a Jefa de Gobierno de la CDMX y que el paso natural sería “la grande”. Lo supo desde que la protegió de las muertes provocadas por la caída de la línea del Metro.  Lo supo siempre. Y sabe también que no enfrentará sola a Xóchitl Gálvez, la candidata del Frente Amplio, sino con el cobijo del Estado y todo el poder que ello representa.

Si en la campaña interna disfrazada de no qué sé le dio el apoyo absoluto y se colocaron cientos de espectaculares con su efigie, si se movieron las voluntades de gobernadores de los estados, si se gastaron millones de pesos en recorridos por todo el territorio nacional con la investidura falsa de aspirante a Coordinadora de quién sabe qué, ¿por qué ahora que se va por el pastel de a de veras no habría de hacerse? El dueño de Morena será lo que queramos, pero pendejo no es. Es un ladrón de alta escuela. Y Xóchitl también ya está avisada. Ojalá cuide la cartera de su posible triunfo, porque el ladrón ya cumplió con avisar.

Vistas: 1086
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs