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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

2024: ¿Podemos perder?

Ligeras, pero reales, existen posibilidades de que Morena pierda el poder, con un mínimo margen

Elmer Ancona Dorantes

Periodista y analista político. Licenciado en Periodismo por la Carlos Septién y maestro en Gobierno y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública (IAP) y maestrante en Ciencias Políticas por la UNAM. Catedrático. Ha escrito en diversos medios como Reforma, Milenio, Grupo Editorial Expansión y Radio Fórmula.

Jueves, Septiembre 7, 2023

¿Podemos perder el 2024? Es la pregunta que me lanzan tres jóvenes, hoy de Morena, que observan cómo va cambiando el panorama electoral previo a los comicios del próximo año. Mi respuesta es tajante: Sí pueden perder.

Ligeras, pero reales, existen probabilidades de que pierdan el poder, aunque sea con un mínimo margen de error. Pueden dejar de gobernar desde Palacio Nacional y en diversas entidades. Los factores son múltiples.

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Y no se trata de hacer pronósticos precisos porque faltan nueve meses para llegar al famoso “Día D” de las votaciones, tiempo suficiente para que todo se torne a favor o en contra de cualquiera. Son simples predicciones cualitativas que arrojan algunas pautas de observación.

Los tres jóvenes militantes de Morena (dos expriistas y una expanista) sólo quieren conocer las razones de una probable derrota electoral. Sin ahondar en teorías o teoremas políticos, en perspectivas o prospectivas científicas, en probabilidades y posibilidades, los motivos saltan a la luz sin complicación:

Primera razón: La clase media que les dio el poder, que los hizo ganar en 2018, ahora les dará la espalda. No fueron las “clases populares”, no fueron los pobres, sino los “clasemedieros” los que “bendijeron” a la 4T con el triunfo. Ahora se sienten decepcionados, agredidos y hasta perseguidos. Van a ir a la yugular.

Segunda razón: Los poderosos consorcios de comunicación hoy se vuelcan en contra de la 4T y contra AMLO. Están demostrando que ya no le tienen miedo al hombre fuerte del Movimiento. Lo confrontan con ímpetu. Quien tiene la información, tiene el poder. No se debe olvidar que, en México, casi todos los presidentes han salido “con la cola entre las patas”, sin el ostentoso poder que disfrutaron los primeros años de gobierno.

Tercera razón: La oligarquía financiera de este país (las 50 familias más poderosas), ya decidió a quien quiere como rostro visible de esta enorme República. La convocaron en privado, le propusieron el cargo y la capitalizaron. La van a llenar de recursos de aquí en adelante ¿Quiénes gobiernan realmente? Ellos ¿Quiénes ponen y quitan sin importar el partido? Ellos. Los poderosos son daltónicos. Le dieron oportunidad a la 4T y resultaron denostados. Ahora, la que sigue.

Cuarta razón: Desde Palacio Nacional se está impulsando a una figura que no convence, no conmueve, no deleita. Incluso, decepciona. No hay discurso conmovedor, sino triturador. Tiene mucha cola que le pisen en materia de tragedias sociales, por negligencia. No convence ni a los propios habitantes de la gran CDMX, generadora del voto ¡No convence ni a los de la 4T!

Quinta razón: Ya ni los más pobres le creen al Presidente. Ya no los convence. Ya no los marea. Volverían a votar por la 4T sólo si supieran que les podrían quitar los apoyos bimestrales que reciben, pero saben que es imposible por ser decreto. La decepción está por encima de los apoyos. Los más vulnerables están llenos de necesidades que este gobierno no ha podido solucionar.

Sexta razón: Hay encabronamiento en los altos mandos de las Fuerzas Armadas. Los militares, sus familias, se sienten expuestos y vulnerados ante el golpeteo del crimen organizado. Se sienten simple figura decorativa. En los pasillos de la Sedena se corre el rumor de que los generales quieren un giro de timón. Esta política de “abrazos, no balazos” no les convence, aunque los hayan “mimado” con aeropuerto, con línea aérea y trenecito turístico. Los militares quieren que predomine su alto sentido de honor y lealtad a la Patria. Con este Presidente, su imagen va en picada.

Pese a sus dudas, los tres jóvenes militantes del movimiento marrón balbucean que a la oposición “no le alcanza” numéricamente para ganar el 2024. Aquí tengo mis dudas. Sólo les pude decir que los números son tan caprichosos que hoy hacen perder a unos y mañana ganar a otros. El poder no tiene piedad. El tiempo lo dirá todo.

@elmerando

 

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