Desde el año de 1999, cada que se celebran elecciones para presidente municipal en el pueblito de ya saben cuál meto mi cuchara.
En todas las contiendas locales, por azares del destino o por sepa Dios qué designios, mis predicciones han pegado en el clavo.
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Incluso en las encuestas de preferencia electoral que he levantado, en todas he previsto el nombre del ganador con varias semanas de anticipación.
Esto es (y como corresponde a este tipo de estudios), antes de que los votantes vayan a las urnas.
Incluso en el año de 2008, cuando el proceso electoral fue viciado de origen para favorecer al PRI, dejando sin registro al candidato de la oposición (PRD), me di mi vuelta por el Tribunal Electoral Estatal.
Con un grupo de amigos de los medios solicité al Presidente del organismo electoral garantías políticas para el ejercicio de derechos políticos de los indios y que el PRI y sus candidatos les ganaran a la buena.
Para entonces se mantenían frescas las demandas del EZLN y Felipe Calderón, pese a todas sus miserias, ciertas o falsas, fue un presidente respetuoso de la ley.
Expuse mis razones, el funcionario electoral revisó la impugnación y pidió que volviera un par de días después. Así lo hice y así quedó registrado en el libro de visitas.
El presidente del Tribunal Electoral presentó personalmente el proyecto de resolución y sus compañeros magistrados lo votaron a favor.
Fue como por segunda vez en Pahuatlán la presidencia municipal la ganó un partido de oposición, con un presidente que resultó ser (eso sí) un pobre diablo, pero ese es otro tema.
Las elecciones más complicadas en el pueblito fueron las de 2018, por la presencia de ese tsunami electoral que fue Andrés Manuel López Obrador, que todo lo arrolló.
En Puebla y en el país en aquel año, ganaron hasta los perros postulados por el nuevo partido (Morena), salvo en el pueblito de Pahuatlán.
Los votantes nahuas, otomíes y los mestizos de la cabecera hicieron gala de su capacidad deliberativa y votaron diferenciado, algo nunca visto hasta entonces.
Favorecieron abrumadoramente con su voto al ahora Presidente de la República y se dividieron frente a Marta Erika Alonso y Miguel Barbosa, los candidatos que se disputaron la gubernatura.
Ella por el PAN y Barbosa por Morena, y sus respectivos partidos satélite. Los que como ahora, se acomodan al mejor postor.
Barbosa perdió en las urnas y en los tribunales, no obstante que los medios de comunicación documentaron el cúmulo de irregularidades cometidas durante el proceso de mejor manera que los órganos electorales.
Aún así el fallo fue favorable para el PAN y su candidata, y contrario a Morena y Barbosa.
Hoy ambos personajes están muertos, y en el olvido. Nadie los invoca, ni para bien ni para mal.
¿Qué veo para esta elección, entre declarada y soterrada?
La primera lectura es que los partidos no tienen ningún peso ideológico ni programático en el municipio. Piltrafas colocadas por los votantes en el vote de la basura.
Todos están al pie de los sepulcros. Incluso el partido oficial Morena, no obstante ser gobierno federal y estatal.
Hasta el 2010 pertenecer a un partido político era timbre de identidad y un instrumento de gestión política.
Todo eso se acabó cuando aparecieron las alianzas entre partidos ideológica y programáticamente contrarios: PRI-PAN; PRD-PAN; PRI-PRD.
Las que tuvieron un impacto en el pueblito. Los votantes se confundieron y acabaron por entender que se trataba de una farsa.
Ese género de alianzas nació en Puebla con Rafael Moreno Valle. El muy ambicioso y pragmático aspirante presidencial, con la manida argucia de derribar el muro infranqueable del PRI.
Manlio Fabio Beltrones las calificó de alianzas “contranatura”.
Como en efecto lo son. Pues desnaturalizan el principio supremo de los partidos políticos: el de ser parte, y no cuerpo. Como ocurre desde entonces.
En el pueblito no se conoce hasta ahora a ningún valiente que salga a cubierta y se diga miembro de este o aquel membrete partidista. Todos los rehúyen temerosos de ser alcanzados por su mala fama.
Luego entonces en la elección del año entrante los protagonistas no serán los partidos. La gente cree que será el dinero. Yo por lo pronto, no lo creo. Pero ya volveremos sobre el tema.
Chayo News
De no haber cambios, por primera vez en su historia milenaria los pueblos indígenas del municipio de Pahuatlán serán celebrados en el Día Internacional de los Pueblos Indios, el próximo 9 de agosto. El presidente municipal, Eduardo Romero, reconocerá a los principales creadores de arte popular, nahuas y otomíes, los artistas del papel y del textil, los símbolos de identidad más importantes con los que es identificado Pahuatlán.
Entre ese selecto grupo ha sido considerado don Agustín Romero, el único oficial sobreviviente de la talabartería, el manejo diestro de los cueros que tanta fama y economía aportó a la cabecera en la segunda mitad del siglo pasado, hasta que apareció la modernidad de la carretera que corre de Tuxpan a la Ciudad de México, y barrió con todos los quehaceres populares. Aunque amenazada, sobrevive la panadería.
Entre los artistas populares se cuenta Alfonso García Téllez, por mantener vivo el oficio de los códices prehispánicos; Humberto Trejo, reconocido en la Lista de los 37 Artistas Indígenas más Importantes del Mundo; Hilaria Gómez, por mantener vigente sus trabajos en telar de cintura, lo mismo la familia Brasil de San Pablito-Paciotla, las que se han hecho acreedoras a los reconocimientos más importantes; Paulino Hernández, por la recuperación de la Danza del Volador; Alberto Hernández Casimira, quien mantiene el espíritu vivo del poeta Tlaltekatzin, Anacleto Hernández, el promotor cultural que a partir de los años ochenta cambió el paisaje cultural indígena en la región, y los xochisoneros de San Pablito y Mamiquetla, entre otros.
La propuesta es que la celebración se realice en una comunidad indígena, y por primera vez se tenga un acto relevante fuera de la cabecera.
Previo a la ceremonia, especialistas del INAH, BUAP y ENAH dictarán conferencias alusivas a los artistas galardonados.